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Y ahí aparecieron todas, todas (las radicales, las ferroviarias, las del Partido Nacional y hasta las del MEMCH, que le dicen): La histórica concentración del Teatro Politeama
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21:46 · Chile

Y ahí aparecieron todas, todas (las radicales, las ferroviarias, las del Partido Nacional y hasta las del MEMCH, que le dicen): La histórica concentración del Teatro Politeama

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Por Osvaldo Carvajal M. , académico de Licenciatura en Letras y Doctorado en Humanidades Aplicadas U. Andrés Bello El precio de los alimentos por las nubes, la inflación comiéndose los sueldos, un Presidente que se niega a tomar medidas para reducir el impacto de una crisis mundial y una marcha feminista que termina siendo violentamente disuelta por Carabineros… ¿De qué año estamos hablando?

Aunque no lo crean, es 1936. Y las mujeres que protagonizan esta historia no pertenecían a un solo sector, sino a casi todo el espectro político y social. Aunque a veces se le confunde con el primer 8M, el contexto es otro.

Vamos al archivo. En un comunicado de octubre de 1936, Elena Caffarena, Secretaria General del Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile (MEMCH), convocaba a sus militantes a hacerse parte de una gran concentración femenina “pro abaratamiento de las subsistencias”, impulsada por el Partido Radical Femenino. La cita sería el domingo 11 en el Teatro Politeama (actual Estadio Víctor Jara) y, al finalizar, se marcharía hacia La Moneda para entregar al Presidente las conclusiones del encuentro.

¿Por qué era tan urgente reunirse? En su segundo mandato, Arturo Alessandri tuvo que hacerse cargo, con algunos años de desfase, de los estragos de la crisis del 29. Cuando asumió, el país arrastraba altos niveles de desempleo y un costo de la vida en alza sostenida, escenario que decidió manejar con una represión brutal.

Poco se dice, pero en esta pasada el León estuvo muy lejos del populismo y el cariño a su “chusma querida”. Es más, en la parada militar de 1936, el grito popular no fue el patriótico “viva Chile”, sino un desesperado “¡que bajen las papas! ”.

Es ante la falta de pan para sus hijos que el instinto de madres leonas llevó a las más disímiles mujeres a reunirse en la Concentración del Politeama. Nuestra enviada especial al interior, Rosa Uberlinda Parra (que firmaba como Heliana de Santiván en Acción Femenina), cuenta que compartieron escenario ese día Cora Cid, del Partido Radical (“feminista militante”), Elcira Rojas, del Partido Cívico Femenino (“correcta feminista activa”) y Cleofa Torres, del Partido Nacional (“apolítica y circunspecta”): desde las posiciones políticas más liberales a las más conservadoras. Pero la transversalidad no terminaba ahí.

A teatro lleno, en una conmovedora escena, tomaron la palabra tres dirigentas de las trabajadoras: una representante de las ferroviarias de Concepción, Norma Calderón por las obreras de Santiago, y una joven en nombre de las empleadas de tiendas. Heliana registra, conmovida, el impacto de sus relatos: el conventillo insalubre, la olla vacía, los niños hambrientos. Una de sus exigencias, lanzada a gritos, lo resume todo: “Cultura para nuestros hijos, ya que nosotras carecemos de ella…” Cuando el acto llegaba al final, se avisó que había sido negada la autorización para marchar hacia La Moneda, así que la orden era “calabaza, calabaza”… Pero aquí entra nuestra otra enviada especial o, mejor dicho, corresponsal de guerra.

Delie Rouge —escritora y militante memchista— iba en un grupo que decidió desobedecer e intentar, de todos modos, avanzar por la Alameda. El paso les fue bloqueado por un piquete de Carabineros y, tras el grito “déjennos pasar, luchamos por el pan para vuestros hijos”, la cosa se descontroló… En su columna irónicamente titulada “Heroísmo moderno”, Rouge denuncia la violencia policial de un “tenientito pálido y flaco” que les arrebató el estandarte, atropelló con su caballo a una manifestante, golpeó a otra en la cabeza y después se paseó triunfante ante ellas. La Hora (diario del Partido Radical) señala que, después de que “fueron apaleadas”, uno de sus reporteros tuvo acceso en exclusiva al cartel con mensajes subversivos requisado por el oficial: “Que bajen las subsistencias”, decía.

Por su parte, El Mercurio y La Nación (periódico del gobierno) aseguran que, lejos de actuar con cobardía, ante los más atroces insultos y provocaciones, los Carabineros “cumplieron estrictamente con su deber y merecieron por ello aplauso”; incluso, se habla de dos detenidos que habrían instado a cometer desmanes y que tendrían conexiones con… el Partido Comunista. Dicen que la historia no se repite, pero rima. Una curiosidad.

Al comienzo de su texto, Heliana de Santiván confiesa que asistió a esa manifestación para desmontar el “prejuicio que existe de que toda congregación feminista finalizará en reyertas y gritos destemplados”. La mala prensa del feminismo venía de tiempos inmemoriales, pero si no amedrentó a las sufragistas británicas, menos a estas mujeres chilenas que, gracias a esa inusual convergencia ideológica, terminarían conquistando el voto presidencial en 1949. Por eso, cuando alguien intenta desacreditar al movimiento con la frase “feministas eran las de antes”, sin quererlo, está en realidad piropeando una larga tradición de lucha.

Excelente servicio. Osvaldo Carvajal M.

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