Xi Jinping recibe en Pekín a líder de oposición de Taiwán en encuentro sin precedentes
El presidente de China, Xi Jinping, sostuvo en Pekín un encuentro con la líder del Kuomintang —principal fuerza opositora de Taiwán—, Cheng Li Wun, en una reunión que no tenía precedentes en los últimos diez años y que ocurre en un contexto de creciente tensión en el Medio Oriente y otras zonas estratégicas a nivel global. La dirigenta taiwanesa inició esta semana una visita a territorio continental que calificó como una “misión de paz”, en el marco de una invitación extendida por el Partido Comunista chino. Se trata de la primera vez en una década que una líder del Kuomintang encabeza una delegación de este tipo.
Durante la reunión, Xi destacó la relevancia del encuentro para el desarrollo de las relaciones entre ambas partes del Estrecho de Taiwán. En esa línea, afirmó que la aspiración de unidad entre los chinos “no cambiará”, independientemente del escenario internacional, y enfatizó la responsabilidad compartida de avanzar hacia mayores niveles de cooperación. El mandatario sostuvo además que la población a ambos lados del Estrecho espera estabilidad, mejores condiciones de vida y una relación más fluida, subrayando que estos objetivos requieren esfuerzos conjuntos.
Por su parte, Cheng planteó la necesidad de fortalecer la integración económica regional como eje clave para el desarrollo de Taiwán. En ese contexto, propuso impulsar la cooperación económica bilateral y explorar la participación de la isla en mecanismos multilaterales como la Asociación Económica Integral Regional y el Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico. Asimismo, abogó por restablecer los mecanismos de consulta entre ambas partes, señalando que existen bases políticas previas que permiten retomar el diálogo.
En particular, hizo referencia al llamado consenso de 1992, que reconoce el principio de “una sola China” con interpretaciones diferenciadas. La líder opositora insistió en que la reactivación de estos canales permitiría gestionar las diferencias, reducir la confrontación y contribuir a la estabilidad regional. Las relaciones entre China y Taiwán se interrumpieron en 1949 tras el fin de la guerra civil china, cuando el Kuomintang se replegó en la isla.
Desde entonces, los vínculos se han mantenido principalmente en ámbitos económicos y de carácter informal, en un escenario marcado por tensiones políticas persistentes. El Kuomintang, que gobernó Taiwán durante décadas antes de la transición democrática, mantiene como uno de sus ejes la búsqueda de una eventual unificación, posición que contrasta con otras fuerzas políticas de la isla.
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