Vive en San Pedro de la Paz y llegó a Marvel: el chileno que dibuja a Spiderman y los X-Men
Alan Robinson habla desde una habitación en su casa en San Pedro de la Paz en la Región del Bío Bío, que funciona como estudio. Detrás se acumulan figuras, cómics y libros en repisas metálicas: un Batman de la serie animada, un muñeco de Venom y, más arriba, un casco de Star Wars. Es un espacio de trabajo y también de fanatismo, donde cada objeto parece parte de una historia en curso.
En la mano derecha sostiene un lápiz digital, con el que dibuja en una tableta, y también usa un guante negro que cubre dos dedos. No es un detalle menor ni un gesto técnico aislado: es parte de una rutina que se ha ido ajustando con los años, en función del cuerpo, del calor y de las horas frente a la pantalla. “Es un guante de género, de poliéster”, dice.
“Pasa que muchas veces la mano, con el calor de la tableta, te transpira o se te queda pegada, entonces esto hace que la mano pase más fácil por la tableta, y no te molesta”. Y recuerda: “Cuando vivía en Chillán hacía un calor impresionante y yo tenía que poner un pañito entre la mano y la tableta. Pero después supe de la existencia de estos guantes y uno se acostumbra”.
Sus dibujos -para editoriales como Marvel, IDW o Ahoy- se realizan en formato digital. Él mismo dibuja y entinta las páginas antes de enviarlas, pero conserva una lógica de capas que remite al proceso tradicional: primero el trazo suelto, luego la línea definitiva, y después entran otros. El proceso no es individual, sino encadenado.
“Entintar en digital es pasar las líneas que están más boceteadas a una línea más limpia, en blanco y negro. Yo boceteo acá y después lo paso a tinta, que es electrónica. Después esa página la toma un colorista, le agrega el color, y después sigue el letrista.
Una vez que se aprueba la página, sale publicada”. Alan Robinson La jornada se mide en páginas, no en horas: en avances concretos que permiten sostener un calendario exigente. “Trato de dibujar dos páginas al día, o entintar una.
Entonces dibujo tres o cuatro páginas el lunes y el martes, y después entinto esas páginas. Organizar los tiempos es súper importante”. Lee también...
Dibujante penquista debuta en Marvel con cómic que reúne a Spider-Man, Wolverine, Hulk y Ghost Rider Miércoles 02 Febrero, 2022 | 17:36 Del escritorio a Tomé Antes de la entrevista, comenta que ha tenido que hacerse controles de presión arterial. No lo dramatiza, pero lo asume como parte del ritmo de trabajo. Trabaja con plazos cerrados, con entregas que no se pueden mover.
Eso ordena su día. “Me levanto a las seis y media de la mañana con mi familia. Cuando se van todos, empiezo a trabajar entre las siete y las ocho, hasta la una.
Después sigo hasta como a las siete, y a veces me quedo más tarde, según el trabajo que tenga”, dice. Ese ritmo convive con pequeñas pausas que no implican salir de la región del Biobío. La distancia entre trabajo y descanso es corta, casi doméstica.
“Los fines de semana salimos acá a la playa, a Tomé, Dichato, Pingueral, a comer un ceviche”, cuenta. Nació en Coronel. A los cinco años, su familia se trasladó desde Arauco a Chillán.
Ese recorrido fija una geografía que no abandona. Hoy vive en San Pedro de la Paz y desde ahí dibuja historias que transcurren en ciudades que no recorre a diario. “La ventaja es que no es tan estresante como estar en una gran ciudad.
Trabajar desde mi casa es súper cómodo: no tengo que viajar. La desventaja es que hay menos inspiración, por ejemplo, para dibujar ciudades. Pero siempre ayuda internet”.
Cuando necesita reconstruir una calle de Nueva York o un edificio específico, no sale a buscarlo: lo abre en la pantalla. “Con Google Maps puedes ir a cualquier parte. Cuando necesito dibujar un edificio o una calle, busco una referencia y la uso”, revela.
Lee también... "New Fantastic Four": lanzan el primer cómic para Marvel del dibujante chileno Alan Robinson Miércoles 22 Junio, 2022 | 09:40 El papá que dibuja superhéroes El trabajo no se queda en el estudio. Sale de la pantalla y entra en la casa.
A veces aparece en forma de encargo informal: un amigo que le pide un dibujo para su hijo, alguien cercano que le escribe porque en su familia hay un fan de Marvel. No son páginas que van a imprenta ni tienen fecha de entrega, pero forman parte del mismo oficio, en otro registro. En su casa, los personajes conviven con la rutina.
No están solo en las viñetas, también en las conversaciones. “Tengo una hija de 14 años y un hijo de 19. Mi hijo es más fanático de Marvel, se conoce los personajes.
Mi hija dibuja y lee algunos mangas”, cuenta. El trabajo se vuelve tema en el colegio, en preguntas que no siempre le llegan directo, pero sí a través de sus hijos. “Me dicen que los compañeros les preguntan por mí.
Lo ven como algo entretenido, como la pega del papá”. Hay ahí una normalidad que antes no existía. Un cambio de época que él mismo reconoce cuando mira hacia atrás.
“Cuando yo era chico, no era muy común ser fanático de los cómics. Yo era como el único, el ñoño del curso. Ahora es más normal”.
Alan Robinson Antes de Marvel, Alan Robinson ya llevaba más de una década dibujando de forma profesional. Su paso por IDW fue largo y constante, con trabajos en franquicias como Terminator, Back to the Future, V-Wars, Mars Attacks y cómics de Kiss. Luego sumó proyectos en Ahoy, con un tono más libre y cercano al humor negro.
“Son cómics más para adultos, cercanos al humor negro”. En ese recorrido, también colaboró con el cocreador, coguionista y productor de Volver al Futuro. “Pude trabajar con Bob Gale, el cocreador de Volver al Futuro.
Un viejo muy buena onda, al que uno le podía aportar ideas”. El paso a Marvel fue largo. Durante años envió portafolios y muestras sin una respuesta clara.
“Siempre he estado mandando cosas a Marvel. La primera vez fue alrededor de 2008. Mandé fotocopias de mi trabajo.
Y siempre que hacía otros trabajos, mandaba muestras”. El cambio llegó cuando su trabajo circuló por otra vía. “Empecé a trabajar con ArtistGo, una agencia de talento de Santiago.
Ellos también le mostraron mi trabajo a Marvel. Entonces estuve en el momento indicado, porque necesitaban un dibujante y mi estilo era idóneo”. La propuesta llegó sin pruebas ni etapas intermedias, después de años de enviar material sin una respuesta clara.
No era un encargo menor: era un título completo. “Me dijeron: ‘¿Lo quieres hacer? ’.
Y justo estaba buscando trabajo, así que me cayó del cielo”. El correo apareció en plena pandemia, en un momento en que el trabajo se volvía incierto. “Me acuerdo de que me llegó un correo del editor.
Decía New Fantastic Four. Lo abrí y me ofrecían el cómic. Fue súper lindo.
Una de las cosas buenas que me pasó en pandemia”. Ese primer trabajo lo puso a dibujar a Spider-Man, Wolverine, Hulk y Ghost Rider, con guion de Peter David, uno de los nombres más importantes del cómic estadounidense, conocido por su etapa en The Incredible Hulk. Robinson alcanzó a coincidir con él en uno de sus últimos trabajos.
“Fue súper triste porque el primer trabajo que tuve en Marvel fue con Peter David. Era un escritor súper prolífico. Me gustaba que no buscaba segunda lectura, era aventura”.
El ritmo de trabajo en Marvel impone exigencias concretas, con plazos ajustados y entregas continuas. “Había que hacer diez páginas en diez días. Un poco apretado, pero entretenido”, cuenta.
Después de ese debut, sumó otros proyectos: Longshots, una miniserie vinculada a los X-Men, y una historia para Marvel Unlimited, la plataforma digital de la editorial, donde dibujó a los X-Men con estética de los años noventa. También participa en Predator vs. Planet of the Apes, un cruce reciente entre dos franquicias de cine que Marvel llevó al cómic.
Del disfraz al dibujo Desde San Pedro de la Paz, sin cambiar de ciudad, dibuja historias que transcurren en Nueva York o en mundos ficticios. La distancia no se percibe en el resultado, pero sí en la forma de organizar el trabajo, en la disciplina diaria y en la relación con editores que están en otro país. “Lo importante es cumplir con la fecha.
Si tú cumples, el editor sabe que puede confiar en ti y te puede dar más trabajo”. En ese recorrido, hay un personaje que aparece antes que todos los demás. El estreno de una nueva película, previsto para julio de 2026, ya lo tiene marcado en su calendario.
“Yo soy fan de Spider-Man desde niño. Era mi personaje favorito. Fue súper significativo dibujarlo”.
En la práctica, ese vínculo no cambia su forma de trabajar. No hay jerarquías ni preferencias en la ejecución. “Entre Spider-Man y los X-Men no hay diferencia.
Yo trato de hacerlo lo mejor posible con cualquier personaje”. Recuerda también otra escena, más antigua: cuando era niño y se disfrazaba de Spider-Man. “Por ahí andan las fotos, no sé dónde están”, dice.
Era su personaje favorito. Hoy lo dibuja.
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