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Video | Cuando viajar en bus empieza a sentirse como entrada a show de casino en primera fila
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21:00 · Chile

Video | Cuando viajar en bus empieza a sentirse como entrada a show de casino en primera fila

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En Chile, subirse a un bus interurbano era el “plan económico” de siempre. Hoy, con el diésel disparado, ese viaje empieza a parecerse más a un asiento en primera fila de un show de casino. Y no es metáfora: los pasajes podrían subir entre 35% y 45%, transformando —por ejemplo— un Santiago–Concepción de $22 mil en casi $32 mil, según advierte la Asociación de Buses Interurbanos de Chile (ABI A.

G. ). El golpe no llega solo.

Es parte de una cadena que ya venía tensionada. El diésel sube $580 por litro, los camioneros proyectan aumentos de hasta 25% en la cadena logística, y ahora las empresas de buses advierten que no tienen margen: o suben tarifas o el sistema se vuelve inviable. Y aquí aparece el primer cortocircuito ciudadano: mientras taxis, colectivos y el transporte escolar recibirían un bono, el transporte interurbano —clave para regiones— queda fuera.

La película ya la vimos, pero con otra banda sonora. Como en “El baile de los que sobran” de Los Prisioneros, el ajuste vuelve a caer en los mismos: estudiantes que viajan a estudiar, adultos mayores que dependen del bus para atención médica y familias que cruzan regiones por trabajo (las mineras en el norte, las urbes y el campo en el centro, los puertos y las localidades lejanas en el sur). No es sóolo transporte, es movilidad social.

El problema es más profundo. Este shock es más que un alza puntual. Es un efecto dominó.

El economista Alejandro Urzúa de OpenBBK, advierte que el impacto podría sumar hasta 2 puntos adicionales a la inflación, empujando precios en alimentos, servicios y construcción. Es decir, viajas más caro y, también, comes más caro. Y mientras tanto, el Estado hace equilibrio en una cuerda tensa.

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha sido claro: no hay espacio para subsidios generalizados, por lo que se opta por medidas focalizadas como apoyo a la parafina, bonos acotados y ajustes tributarios. La lógica es comprensible, pero el MEPCO no es un fondo, es un sistema que se paga directamente con un impuesto variable para mitigar el impacto de alzas que no dependen de Chile, como la guerra en Irán hoy, como Piñera con el Covid 19 y como Boric con la guerra en Ucrania. Es igual, con la diferencia que hoy el país está mejor parado y no 'en quiebra' como publicó el Gobierno de Chile en sus redes oficiales, cuestión que el mismo ministro Quiroz le quitó respaldo en el Congreso y que el periodista Daniel Matamala explicó clarito en su Instagram ('amateurismo' e 'ignorancia').

El problema de verdad, la emergencia real, es que en la práctica las regiones sienten que el apoyo no alcanza. Porque en Santiago puedes congelar la tarifa del transporte público. Sin embargo, en regiones, donde el bus interurbano es la columna vertebral, el mercado manda.

Y cuando el mercado sube 45%, la desigualdad territorial también sube. Desde regiones, la respuesta se siente en el bolsillo y en la rutina. Porque cuando viajar se vuelve un lujo, no sólo se encarece un pasaje: Se acorta el país.

Y ese es el riesgo más grande: no el precio del diésel, sino que Chile empiece a dividirse entre quienes pueden moverse… y quienes quedan detenidos. Video | Editorial 'De aquí en adelante'De lunes a viernes, 09:30 hrs.

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