Verstappen vuelve a la carga contra su coche Red Bull y explota en radio: "Es imposible conducirlo"
El fin de semana en Suzuka se transformó en una pesadilla inesperada para Red Bull. Tras una FP3 ilusionante, el equipo introdujo ajustes de configuración que rompieron el equilibrio del RB22, dejando a Max Verstappen eliminado en la Q2. El neerlandés no ocultó su furia por radio, calificando al coche de “inmanejable” tras perder el control del eje trasero en sectores clave.
“El auto da saltos en cada curva, es realmente difícil e impredecible. Tenemos problemas que no puedo explicar en detalle aquí, simplemente ha llegado un punto en que es imposible conducirlo”, fue la sentencia del tetracampeón del mundo. El rebote del eje trasero: el enemigo invisible El principal déficit del monoplaza en la clasificación fue el salto excesivo del tren posterior en las zonas de alta velocidad.
Mientras que en las prácticas matutinas el coche se mostraba plantado, el cambio en la rigidez de la suspensión trasera para buscar mayor carga aerodinámica resultó contraproducente. Este fenómeno generó una inconsistencia letal: el flujo de aire bajo el suelo se interrumpía bruscamente al tocar el asfalto. Como consecuencia, Verstappen perdió la confianza necesaria para atacar las eses de Suzuka, sufriendo correcciones constantes que arruinaron sus intentos de vuelta rápida.
Falta de rotación y el rompecabezas de las mejoras A la inestabilidad trasera se le sumó una alarmante falta de rotación en las curvas de velocidad media. Los ingenieros de la bebida energética intentaron compensar el subviraje crónico con un alerón delantero más agresivo, pero esto solo desbalanceó más la plataforma aerodinámica del coche.
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