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Una placa para Enrique Lihn: el homenaje que transforma una imprenta de Providencia en un museo
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15:04 · Chile

Una placa para Enrique Lihn: el homenaje que transforma una imprenta de Providencia en un museo

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Entre fines de los 70 y hasta más o menos 1983, el poeta Enrique Lihn Carrasco vivió en una casa ubicada en la calle General Salvo número 87, en la comuna de Providencia, cercana a la estación del Metro Salvador, de la línea 1. Después de ese tiempo, el hombre de La pieza oscura vivió en otras casas más. Con los años, la vivienda se transformó en una imprenta, hasta el día de hoy.

Pero un buen día, un vecino del sector supo que Lihn había vivido ahí y decidió hacer algo. Por eso, se puso en contacto con la familia y la Fundación que custodia el legado del escritor. Así lo cuenta Andrea Lihn, la hija del vate, a Culto.

“Fue un vecino literato, Jorge Rosemary, quien hace unos cinco meses atrás se contactó con el dueño de la casa que ahora tiene un imprenta ahí. Luego, se contactó conmigo a través del escritor Pedro Lastra, quien era muy amigo de mi papá”. ¿Cuál era la idea?

Poner una placa conmemorativa que de cuenta de que en esa casa vivió Lihn. Un poco al estilo de otros lugares que también poseen placas recordatorias, como la del edificio donde vivió el expresidente Salvador Allende durante su juventud, en calle Victoria Subercaseaux; o la casa donde vivió Nemesio Antúnez, en calle Rosal; o el edificio donde vivió la actriz María Cánepa, en calle Monjitas; o el mismo edificio de calle Phillips, en la Plaza de Armas, donde vivió el expresidente Jorge Alessandri. “A mí la idea me pareció buenísima y empezamos a gestar ante nosotros.

Ha sido algo totalmente autogestionado. Pedimos un poco de ayuda a la Municipalidad de Providencia, cosa que no ocurrió. Entonces, finalmente lo hicimos nosotros con los vecinos de esa calle”, señala Andrea Lihn.

Así, este jueves 26 de marzo se procederá a instalar la placa en una jornada en la que -solo por hoy- el domicilio funcionará como un museo en la que los visitantes podrán ver cómo vivía Lihn en esa casa. “Va a ser una casa-museo solo por la jornada. Vamos a recrear un poco la casa, lo que fue la casa y papá.

Como tocó la casualidad de que hoy es un imprenta, se hicieron unos ploteos grandes que van a ir pegados en las paredes, como recreando su casa, también va a estar la máquina de escribir, su biblioteca, los libros que se publicaron en aquella época. Él escribió parte importante de su obra ahí. Va a haber una visita guiada por la casa”.

Será una jornada que comenzará a eso de las 13. 00 horas con la apertura de la casa museo; luego una porotada chilena como almuerzo para quienes lleguen. Habrá música en vivo, poemas y performances para quienes acudan.

El hito cúlmine se dará a eso de las 20. 00 horas con la instalación de la placa. “Fueron como cinco años los que vivimos ahí, en esa época nosotros nos cambiamos mucho de casa por el tema de los ruidos.

En el caso particular de esa casa fue bastante positiva esa estadía, porque era una calle muy tranquila, lo que no ocurre hoy en día. Entonces, mi papá tenía el silencio para poder escribir tranquilo”. Andrea Lihn nos comenta qué significó el paso de su padre por ese domicilio de General Salvo 87: “Tengo muy buenos recuerdos de esa casa, porque fue ahí donde mi papá recordó sus primeras andanzas con la performance.

En esa época comenzó a dibujar muchísimo, escribió las obras de teatro, que él mismo dirigió, actuó y produjo. Fue una época muy activa, porque hizo un montón de cosas aparte de su poesía. Prácticamente tocó todas las áreas artísticas y esa fue una época muy productiva.

Entonces, tengo muy buenos recuerdos de reuniones con amigos, de reuniones para hacer los videos que hacía, llegaba mucha gente”. “Así que son recuerdos muy positivos, además mi relación con él fue muy buena, porque empecé a trabajar también con él en aquella época. Entonces, encontré como muy pertinente que se colocara esta placa.

A pesar de la época tan dura, en esa casa vivíamos como en una cierta libertad de hacer cosas. En esa época él estaba muy contento, tenía mucha actividad, tuvo performances con Jodorowski, con (Jorge) Edwards. Fue como un volver a sus inicios”.

Para la hija del hombre de La musiquilla de las pobres esferas, su célebre padre debería tener más reconocimiento: “Lo que estamos haciendo de manera autogestionada. Ahora yo tengo proyectos a través de la fundación que no he recibido mucho apoyo, a pesar del reconocimiento que debería tener. Creo que en términos prácticos no lo tiene, definitivamente.

Por ejemplo, ahora yo estoy pidiendo apoyo porque quiero hacer una exposición en la librería Cienfuegos en París, que retrate un poco el recorrido de mi padre por sus archivos, por sus dibujos, videos, etc”.

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