Un tercio de los padres en América Latina apoyaría que sus hijos sean influencers
Fomenta el diálogo abierto y no la crítica. Interesarse en por qué desea crear contenido y qué tipo de publicaciones le interesan demuestra validación y construye confianza. Esto, a su vez, permite introducir de forma natural temas de ciberseguridad, como la importancia de las configuraciones de privacidad, los límites de contenido y el manejo de la atención pública en línea.
Haz tiempo para configurar con ellos sus cuentas. Al crear un perfil en YouTube, TikTok u otra red social, ayúdalos a establecer las configuraciones de privacidad adecuadas. Revisen juntos quién puede ver sus publicaciones, comentar o enviarles mensajes.
Asegúrate de desactivar el etiquetado de ubicación, crear contraseñas fuertes y únicas para cada cuenta, y habilitar la autenticación de dos factores (2FA). Con estas medidas se reducen los riesgos de hackeo y los niños aprenden buenas prácticas digitales desde el principio. Enséñales que crear videos divertidos no requiere compartir su vida privada.
Ayúdalos a entender que una cosa es publicar contenido y otra muy distinta es exponer datos que los pongan en riesgo. Eso significa que no deben compartir datos sensibles como la dirección de su casa, el nombre o uniforme de su escuela, sus rutinas diarias o planes de vacaciones, ya que estos detalles facilitan su rastreo en el mundo físico. Mantente pendiente de su huella digital.
Una vez que tus hijos comiencen a publicar bajo un nombre de usuario, es importante estar al tanto de qué tan visible y localizable es en línea. Haz una búsqueda de su alias regularmente en el navegador para detectar si existen fotografías personales, etiquetas de ubicación o comentarios que revelan más de lo que deberían e incluso si alguien intenta hacerse pasar por ellos. Alértalos de las colaboraciones falsas.
A medida que los pequeños influencers ganan visibilidad, pueden recibir mensajes de supuestas marcas que ofrezcan patrocinios o productos gratuitos y tratarse de una estafa para robar datos personales o bancarios. Enséñales a detectar señales de alerta: mala gramática, tono urgente, solicitudes de contraseñas, enlaces sospechosos. Lo más seguro es que tú gestiones todas sus interacciones y propuestas de colaboración.
Adviérteles sobre el contacto con extraños: A medida que su audiencia crece, también lo hace el riesgo de atraer a personas con intenciones inapropiadas. El acoso en línea (grooming) es una amenaza real; por ello, es vital explicarles que la amabilidad digital no siempre es genuina. Los acosadores suelen fingir ser «amigos comprensivos» para ganar confianza antes de pedir información personal, fotos privadas o intentar llevar la conversación a chats privados o videollamadas.
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