Un problema de tiempo
Señor Director: El debate sobre la expansión de la transmisión eléctrica revela una tensión legítima entre consideraciones de corto y largo plazo, pero deja fuera la pregunta principal: ¿por qué en Chile demora tanto el desarrollo de líneas de transmisión? Si las obras tardan años y la congestión sistémica que genera la postergación termina siendo más cara que la infraestructura misma, ¿no debiera focalizarse el esfuerzo en corregir ese problema? El diagnóstico más apropiado no es sobredimensionar para compensar el atraso, sino “resolver el atraso”, donde elementos de eficiencia económica cobran protagonismo.
Si la conclusión es que debemos sobre invertir en la red, al asumir que como país somos lentos e ineficientes, estamos aceptando una premisa preocupante y una mala señal de política pública. La sobreinversión como antídoto a la lentitud institucional no corrige el proceso de planificación, los plazos de concesión, los conflictos de trazado ni los cuellos de botella regulatorios que explican los retrasos. Solo los hace más caros.
Una red bien dimensionada que llega a tiempo vale más que una sobredimensionada que llega tarde, y ambas son preferibles a una perfectamente dimensionada que nunca se construye. Cristián A.
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