Un nuevo accidente de tránsito tipo atropello dejo como resultado una persona fallecida.
La SIAT de Carabineros quedó a cargo de establecer la dinámica del fatal siniestro, mientras equipos especializados despliegan diligencias para ubicar al vehículo involucrado. Un nuevo hecho fatal volvió a encender las alertas por la seguridad vial en Iquique. Un peatón murió ayer viernes luego de ser atropellado en el cruce de avenida Progreso con Hernán Fuenzalida, en un accidente que terminó con el conductor dándose a la fuga, obligando la activación de diligencias especializadas de Carabineros para reconstruir lo ocurrido y dar con el paradero del móvil involucrado.
El caso fue confirmado por el teniente Alexis Gutiérrez, oficial investigador de la SIAT de Carabineros de Iquique, quien detalló que el atropello ocurrió en esa intersección y que la víctima, debido a la gravedad de sus lesiones, falleció posteriormente en el Hospital Regional de Iquique. El oficial añadió que la concurrencia de la SIAT fue solicitada para desarrollar peritajes técnicos destinados a establecer cómo se produjo este lamentable siniestro vial. Además, precisó que otras unidades especializadas de Carabineros, entre ellas Labocar, OS-9, OS-7 y SEBV, realizan diligencias debido a que el vehículo involucrado escapó del lugar.
Desde el punto de vista policial, el caso adquiere especial gravedad por dos factores: la muerte de un peatón y la huida del conductor. Esa combinación instala una investigación que no solo busca determinar responsabilidades por el atropello, sino también esclarecer la eventual omisión de auxilio y el comportamiento posterior del responsable. En este tipo de hechos, la fijación del sitio del suceso, el levantamiento de evidencias materiales, el análisis de cámaras y la trazabilidad del vehículo resultan claves para sostener una persecución penal sólida.
El nuevo caso vuelve a golpear a una región que ya cerró 2025 con cifras preocupantes en materia de siniestralidad vial. Carabineros de Tarapacá informó a fines de diciembre que 42 personas fallecieron durante 2025 a causa de siniestros viales en la región, lo que representó un aumento de 68% respecto de 2024, año en que se reportaron 25 víctimas fatales. En ese mismo balance, la institución señaló como causas principales la velocidad no razonable ni prudente, la presencia de alcohol o drogas en el conductor, la conducción desatenta y la imprudencia de peatones.
Ese deterioro también quedó reflejado en un análisis nacional publicado por 24 Horas con datos de Conaset y fuente en Carabineros, donde se consigna que Tarapacá estuvo entre las regiones con mayor alza de siniestros con víctimas fatales durante 2025, con un incremento de 78% respecto del año anterior. A nivel país, ese mismo reporte indicó que 2025 cerró con 1. 505 fallecidos en accidentes de tránsito.
En 2026 hay varios hechos fatales ya informados localmente. El 1 de enero se reportaron dos fallecidas en accidentes de tránsito ocurridos en Tarapacá durante las celebraciones de Año Nuevo. El 9 de enero se informó un muerto en un accidente en la Ruta 16 entre Iquique y Alto Hospicio.
El 29 de enero se registraron otros dos fallecidos tras un volcamiento en la ruta 15-CH, en las cercanías de Huara. A esos casos se suma ahora este atropello fatal en avenida Progreso. Con esos antecedentes públicos, se puede afirmar con prudencia que la región acumula al menos seis muertes en siniestros viales reportados este año, aunque el total real podría ser mayor, porque no hay un consolidado regional oficial que haya podido verificar para marzo de 2026.
El dato de fondo es inquietante. Tarapacá venía de un fuerte deterioro en 2025 y el inicio de 2026 mantiene una señal de alta preocupación, con hechos graves en rutas urbanas e interurbanas y ahora con un atropello mortal en plena ciudad y un conductor prófugo. La región no solo enfrenta una accidentabilidad persistente, sino una combinación especialmente riesgosa: velocidad, conducción irresponsable, vulnerabilidad de peatones y evasión de responsabilidad tras el impacto.
Más allá del resultado de esta investigación en particular, el caso vuelve a mostrar una realidad incómoda para Tarapacá: la violencia vial no está ocurriendo solo en carreteras lejanas o de madrugada. También golpea en cruces urbanos, en zonas de circulación cotidiana y con peatones como víctimas directas. Y cuando el conductor huye, el problema deja de ser solo un accidente: pasa a convertirse también en una prueba para la capacidad investigativa y de respuesta del sistema policial y judicial.
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