¿Un modelo para Pérez Mackenna? El acuerdo sobre minerales críticos que lograron Australia y Estados Unidos
Una de las primeras acciones del nuevo Gobierno de José Antonio Kast fue la firma de la declaración conjunta entre Chile y Estados Unidos para el establecimiento de consultas sobre minerales críticos y tierras raras. El documento, en cuya suscripción también participó el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, establece lazos de cooperación entre ambos países y destaca un apoyo mutuo en el suministro de dichos recursos, clasificándolos como cruciales para la seguridad nacional y el desarrollo de industrias estratégicas. Además, se comprometió la realización de consultas entre las contrapartes técnicas: la primera sería en los próximos 15 días.
La firma del documento llamó la atención por varias razones. Una de estas -que trascendió en el mundo privado- es que se esperaba la suscripción de un acuerdo más robusto en la materia, que incluyera cláusulas y detalles. Sin embargo, por cuestiones de contenido y tiempo -al parecer- aquello no se pudo concretar.
De ahí que entre los actores de la minería todos los ojos se volvieron a los acuerdos anteriores que había concretado la administración Trump sobre minerales críticos, en especial el alcanzado con Australia, cuyo contenido es público y, por lo mismo, sirve de referente de lo que podría ocurrir a futuro con Chile. El 20 de octubre del año pasado, durante su visita en la Casa Blanca, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, y el mandatario estadounidense, Donald Trump, firmaron un convenio bilateral sobre minerales críticos y tierras raras. 5% de producción de las tierras raras mundiales es lo que se espera produzca australia.
La suscripción no fue casualidad, ya que se calcula que Australia posee al menos el 4% de las reservas mundiales de tierras raras. Así, bajo la premisa de asegurar la defensa y el comercio, este tratado permitirá apoyar el suministro de dichos recursos, tanto en bruto como procesados, además de acelerar la ejecución de proyectos prioritarios para ambos países. “Australia alberga gran parte de la tabla periódica de minerales críticos y metales de tierras raras que son vitales para la defensa y otras tecnologías avanzadas”, dijo Albanese durante la firma.
El documento informativo del acuerdo publicado por la Casa Blanca en octubre pasado indicó que ambas partes están “intensificando sus esfuerzos de cooperación” para “respaldar la fabricación de tecnologías avanzadas y de defensa y sus respectivas bases industriales, incluso aprovechando las herramientas políticas existentes, como la infraestructura de demanda industrial y almacenamiento de Estados Unidos y la Reserva Estratégica de Minerales Críticos de Australia”. Además, se garantizó una inversión de al menos US$ 1. 000 millones para proyectos ubicados tanto en territorio estadounidense como australiano para la generación de productos finales para su entrega a compradores de ambos países.
Este financiamiento iría a una cartera de proyectos prioritarios por US$ 8. 500 millones durante los próximos seis meses, es decir, hasta abril de este año. US$1.
000 millones es la inversión garantizada por EEUU. Los proyectos en la mesa De acuerdo a lo que en octubre pasado informó el Gobierno australiano, dos de los proyectos prioritarios tendrían compromiso local de financiamiento. El primero es el de recuperación de galio del consorcio Alcoa-Sojitz, una iniciativa trilateral con Japón, Estados Unidos y Australia, con US$ 200 millones de inversión por parte del país oceánico, una inversión de capital estadounidense con derecho de compra de la producción resultante y aporte de 50% de los costos por parte del país nipón.
Se espera que la iniciativa aporte hasta el 10% del suministro mundial total de galio, mineral clave para la fabricación de semiconductores. El segundo proyecto es Nolans, de la compañía Arafura, con inversión por US$ 100 millones en los Territorios del Norte de Australia y una expectativa de producción del 5% de las tierras raras mundiales. Las otras claves del MoU Otras medidas del acuerdo son la aceleración, simplificación o desregularización de los plazos y procesos de obtención de permisos.
Esto incluye la obtención de autorizaciones para la extracción, separación y procesamiento de minerales críticos y tierras raras en el respectivo sistema regulatorio y conforme a la legislación. Un acápite primordial es aquel sobre el mecanismo de precios de compra, donde Trump y Albanese acordaron cláusulas para proteger los mercados nacionales de ambos países de políticas ajenas al mercado y prácticas comerciales desleales. Esto también incluye el compromiso de colaborar con socios internacionales para desarrollar un futuro marco global que permita abordar los desafíos internacionales relacionados con los precios.
Asimismo, también se adscribió a que ambos países cooperarán para “ayudar a cartografiar los recursos minerales en Australia, Estados Unidos y otros lugares que se determinen de mutuo acuerdo, con el fin de apoyar cadenas de suministro de minerales críticos diversificadas”. Además, se creó un Grupo de Respuesta para la Seguridad del Suministro de Minerales Críticos entre ambas naciones. Este será presidido por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y el ministro de Recursos australiano, Madeleine King, para identificar los minerales prioritarios y las vulnerabilidades en su suministro, además de desarrollar un plan coordinado que acelere la entrega de minerales procesados en el marco de este programa.
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