Un acuerdo en cuotas: el millonario pago que Gustavo Álvarez debe hacer a la U tras firmar en San Lorenzo
La historia de Gustavo Álvarez y Universidad de Chile suma un nuevo episodio. El argentino continuará su carrera en el fútbol de su país tras convertirse en el nuevo director técnico de San Lorenzo de Almagro. Hace cuatro meses, su salida del Centro Deportivo Azul no fue gratuita ni sencilla.
Muy por el contrario, implicó un acuerdo económico que, aunque distante de la millonaria cláusula inicial, obligará al estratega a desembolsar una suma considerable a su exclub ahora que encontró trabajo. De acuerdo a la información recabada por El Deportivo, el pacto establece que Álvarez deberá pagar 127 mil dólares a la institución estudiantil, monto que será cancelado en tres cuotas. La primera se concreta con la firma de su nuevo contrato en Argentina, mientras que las dos restantes se abonarán en plazos diferidos.
Una a los seis meses y la última al año. La cifra acordada representa una solución intermedia dentro de un conflicto contractual que amenazaba con escalar a instancias legales. En Azul Azul existía la convicción inicial de que el técnico debía pagar la cláusula completa de salida anticipada, fijada en US$ 1,2 millones, debido a que su contrato estaba vigente hasta el final de 2026.
Sin embargo, la revisión detallada del vínculo reveló una serie de elementos que terminaron debilitando la posición de la concesionaria. En Argentina, en la conferencia de prensa en la que fue presentado como técnico de San Lorezo, al técnico se le consultó por la cláusula. “Son temas contractuales y legales que prefiero guardar en la intimidad.
Hoy estoy a 24 horas de un partido muy importante, la primera imagen mía en el club. Guardo un recuerdo de Universidad de Chile, de los hinchas, del club, pero temas contractuales prefiero no referirme”. Fue el agente del entrenador, el argentino Andrés Lloren, quien detectó los elementos más relevantes.
El punto central radicaba en una cláusula que otorgaba a Universidad de Chile la facultad de extender unilateralmente el contrato del técnico una vez finalizada la Liga de Primera. Esa posibilidad, según la interpretación del representante, vulneraba normas del derecho laboral, ya que establecía una prórroga automática dependiente únicamente de la voluntad del club. Esa disposición fue determinante.
En términos prácticos, significaba que la institución podía decidir si el entrenador continuaba o no, sin necesidad de un acuerdo mutuo. La defensa del técnico insistió en que el documento presentaba un desequilibrio contractual que lo dejaba en una posición de desventaja jurídica. El análisis no terminó ahí.
El contrato también contemplaba un mecanismo que permitía a la dirigencia poner fin al vínculo en cualquier momento mediante el pago de una indemnización equivalente a tres salarios mensuales, cifra cercana a los 100 mil dólares. Sin embargo, si el entrenador decidía renunciar por iniciativa propia, debía pagar la mencionada cláusula de US$ 1,2 millones. Esa asimetría fue otro de los argumentos utilizados por el entorno del técnico para cuestionar la validez del acuerdo.
En ese escenario, la negociación avanzó hacia un punto de equilibrio. Ninguna de las partes quería prolongar el conflicto ni exponer la situación a un litigio formal. La solución final fue el acuerdo económico del pago de 127 mil dólares.
Para Universidad de Chile, el desenlace permitió asegurar un ingreso económico. Para el entrenador, en cambio, significó obtener salir y poder asumir un nuevo desafío profesional sin cargas legales pendientes. Mientras se resolvía el tema contractual, el nombre de Gustavo Álvarez comenzó a sonar con fuerza en distintos mercados.
Durante varios días, una de las opciones más comentadas fue la selección peruana. Sin embargo, la federación finalmente se inclinó por el brasileño Mano Menezes, descartando la alternativa del exestratega azul. La incertidumbre terminó este domingo, cuando San Lorenzo oficializó su llegada mediante un comunicado en redes sociales.
El club de Boedo destacó la trayectoria reciente del técnico y puso énfasis en sus logros en el fútbol chileno, donde alcanzó su mayor reconocimiento internacional. “El entrenador argentino de 53 años llega con una reconocida trayectoria en el fútbol sudamericano. Campeón de la Primera División de Chile 2023 con Huachipato —título que le valió el acceso a Copa Libertadores— y con un destacado ciclo en Universidad de Chile, donde conquistó la Copa Chile 2024 y la Supercopa de Chile 2025, además de alcanzar las semifinales de la Copa Sudamericana 2025”, señaló la institución en su anuncio oficial.
El desafío que asumirá no será menor. Por primera vez en su carrera, Álvarez tendrá la oportunidad de dirigir a uno de los denominados cinco grandes del fútbol argentino. Sin embargo, el contexto en el que llega dista de ser ideal.
San Lorenzo atraviesa un periodo complejo tanto en lo deportivo como en lo institucional. El equipo suma 13 puntos en el Grupo A del Torneo Apertura, con un balance irregular de tres triunfos, cuatro empates y tres derrotas. Ese rendimiento lo mantiene, por ahora, fuera de la zona de clasificación a los playoffs, en el décimo lugar (clasifican ocho).
Su estreno será inmediato. Según informó el propio club, el técnico debutará ante Riestra este miércoles. Además del torneo local, el equipo tendrá un desafío internacional en el corto plazo.
San Lorenzo disputará la Copa Sudamericana, donde integrará el Grupo D junto a Santos de Brasil, Deportivo Cuenca de Ecuador y Recoleta de Paraguay.
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