Trump: entrampado en la guerra contra Irán
Dos o tres días. Eso dijo el Presidente de Estados Unidos a la prensa, cuando decidió iniciar el ataque a Irán, en medio de una negociación entre ambas partes, que estaba en curso. Ya casi dos meses después, la salida al conflicto se ve aún incierta, tal vez haya una segunda ronda de negociaciones en los próximos días, pero nadie se atreve a hacer un pronóstico definitivo, de cómo terminará uno de los más graves conflictos bélicos de las últimas décadas, y que tiene en jaque a todas las economías del mundo.
El gran error del Presidente Trump fue no haber escuchado a sus expertos del mundo de la inteligencia, y a sus asesores militares, que le advirtieron que una escalada de esas dimensiones con Irán, no iba a tener una resolución fácil. Trump prefirió guiarse por la palabras del Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que le aseguró que con un ataque militar masivo, la gente de Irán saldría a las calles a pedir el fin del régimen, y que éste eventualmente colapsaría. Netanyahu por décadas había buscado esto, pero todos los anteriores Presidentes de Estados Unidos se rehusaron, y en palabras de sus múltiples críticos en Estados Unidos : “El único lo suficientemente estúpido para creerle, fue Trump”.
Porque si bien es cierto que Irán ha quedado devastado después de los masivos y brutales ataques, el régimen ha logrado sobrevivir, tiene el control del territorio, ha logrado regionalizar la guerra, y tiene cerrado el estrecho de Ormúz, con lo cuál ha adquirido un poder con el que no contaba anteriormente, y que algunos califican como “la nueva arma nuclear” de Irán , por el peso político y geoestratégico que le confiere el control de esta vía por donde transita el 20% del petróleo y gas mundial. Ahora, prácticamente todos los analistas coinciden que el Presidente Trump está muy urgido por encontrar una salida a esta desastrosa intervención, que le está significando un creciente rechazo de la opinión pública como muestran todas las encuestas, donde entre un 60% y 68% repudia esta guerra, y exigen que termine a la brevedad, porque entre otras cosas, ha tenido un efecto devastador sobre el costo de vida de cientos de millones en Estados Unidos. En las últimas encuestas, Trump conserva sólo su base dura de apoyo, de alrededor de un 35%, mientas un 65% rechaza su gestión y políticas.
Y esto tiene muy nerviosos a dirigentes del Partido Republicano, en vistas de las elecciones de medio termino que tendrán lugar el próximo 3 noviembre de este año. Quién mejor expresó el actual estado ánimo de Trump frente al conflicto ahora, fue su propio ex Consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, que en una entrevista en CNN dijo que el Presidente “está en un estado de pánico, y no haya como salir del conflicto ahora”. Y es que el gran error en la estrategia seguida por la Casa Blanca, fue creer que lo de Irán sería una experiencia similar a lo que hicieron en Venezuela, donde descabezaron al régimen e impusieron una serie de políticas que (por ahora) son funcionales a los intereses norteamericanos, y que además le dio algún rédito político dentro de Estados Unidos.
Pero nada de eso ha sucedido en Irán. Y es que la nomenclatura de poder allá, se preparó años para resistir una ataque de esta envergadura, y han demostrado ser mucho más resilientes, que lo que Netanyahu y el jefe del Mossad le vendieron a Trump, en una extensa presentación en el salón guerra de la Casa Blanca. La única salida ahora, es que ambas partes hagan significativas concesiones, y eviten actos de provocación que entrampen cualquier posibilidad de un acuerdo marco, por ahora, porque los detalles de un acuerdo definitivo tomarán meses en poder concretarse.
Y la lista inicial de demandas de Estados Unidos, son como se dice en inglés un “non-starter”. Irán no va a aceptar condiciones que parecen una rendición, y menos ahora, donde se percibe que ha tenido un “triunfo estratégico” en esta guerra. El piso mínimo para el país persa, son significativas reparaciones monetarias, y una garantía explícita que no habrán más ataques en el futuro.
Israel se opone a ambas, lo cuál pondrá a Trump y Netanyahu en un curso colisión inevitable, si el inquilino de la Casa Blanca quiere terminar la guerra, ahora. Pronto sabremos.
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