Trump amenaza con recorte masivo de tropas en Alemania y sacude la alianza con Europa
Donald Trump volvió a tensionar la relación entre Estados Unidos y Europa al anunciar que planea retirar “mucho más de 5. 000” soldados estadounidenses desde Alemania, en una decisión que golpea uno de los pilares de la presencia militar de Washington en el continente y reabre dudas sobre el compromiso de la Casa Blanca con la seguridad transatlántica. El anuncio se produjo en Florida, en medio de una nueva escalada verbal del mandatario contra sus aliados europeos, a quienes ha reprochado falta de apoyo en la guerra contra Irán.
En Alemania, la declaración fue leída también como una respuesta política a los cuestionamientos del canciller Friedrich Merz, quien había acusado a Trump de haber sido “humillado” por Teherán en las negociaciones para buscar una salida al conflicto. Aunque el gobierno alemán intentó bajar el perfil al anuncio, la decisión cayó por sorpresa en Berlín. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, sostuvo que una retirada parcial era previsible, considerando la revisión global del despliegue militar estadounidense y el antecedente de la primera administración Trump, cuando el presidente ya había intentado sacar 12.
000 soldados del país, una medida que entonces no prosperó por la oposición del Congreso. Sin embargo, esta vez el impacto va más allá del número de uniformados. Alemania alberga instalaciones estratégicas para la arquitectura militar de Estados Unidos y la OTAN, como la base aérea de Ramstein, el hospital militar de Landstuhl, el Mando Europeo y el Mando para África en Stuttgart, además de uno de los mayores campos de entrenamiento militar fuera de territorio estadounidense.
Por eso, la decisión es vista no solo como un recorte operativo, sino como una señal política dirigida al corazón de la relación entre Washington y sus aliados. El problema más delicado, además, no se limita a la reducción de tropas. El retiro anunciado afectaría también a una brigada ya desplegada y a un batallón de fuego de largo alcance que debía llegar este año, lo que en la práctica abre interrogantes sobre el acuerdo alcanzado en 2024 entre Estados Unidos y Alemania para desplegar desde 2026 misiles Tomahawk de alcance intermedio en suelo alemán.
Ese componente era clave para cubrir una brecha en la capacidad defensiva europea frente a la amenaza rusa. Especialistas advirtieron que, si se cancela ese despliegue, se debilita la disuasión convencional de la OTAN y se deja a Europa frente a una capacidad que todavía no puede reemplazar por sí sola. Desde Berlín, Pistorius intentó instalar que la situación obliga a los europeos a asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa.
En esa misma línea, la OTAN señaló que el ajuste confirma la necesidad de que Europa siga elevando su gasto militar y tome una cuota mayor en la seguridad común. Aunque por ahora la decisión se refiere a Alemania, el mensaje de Trump tiene un alcance más amplio. El mandatario ya ha amenazado también con retirar tropas de España e Italia por sus posiciones sobre Irán, reforzando la idea de que la política de defensa estadounidense está siendo usada como herramienta de presión política sobre sus socios.
En ese escenario, las reacciones no tardaron en multiplicarse. El primer ministro polaco, Donald Tusk, advirtió que la principal amenaza para la comunidad transatlántica no son sus enemigos externos, sino la desintegración interna de la alianza. Con ello, el debate dejó de centrarse solo en un movimiento militar y pasó a instalarse en una pregunta más profunda: hasta qué punto Trump está dispuesto a redibujar, por cálculo político, la relación estratégica entre Estados Unidos y Europa.
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