Textos escolares en Chile: estudio revela persistencia del sesgo sexista en las aulas
Este martes 5 de mayo se realizó la presentación del estudio “Textos escolares en Chile: reflexiones críticas para una educación no sexista” de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres. El informe es la continuación de una línea de estudios que la agrupación ha desarrollado durante más de diez años, en paralelo a los movimientos estudiantiles y feministas que han cuestionado el sexismo en el sistema educativo. El evento se llevó a cabo en el Centro Cultural de España (Av.
Providencia 927), a las 19:00 horas. El conversatorio estuvo moderado por la antropóloga Isadora Castillo, y contó con las intervenciones de la socióloga Sandra Palestro; la educadora diferencial Constanza Chamorro, quien también integra el Círculo de profesoras feministas Amanda Labarca, y Gilda Muñoz Cifuentes, representante del Colegio Andino Antuquelén Educación con enfoque antipatriarcal, inclusivo y crítico San José de Maipo. Cabe destacar que la investigación incluyó los textos de Lenguaje, Historia y Biología de 1° básico a 4° medio, entregados por el Ministerio de Educación el año 2021 y tuvo lugar entre noviembre de 2022 y noviembre de 2023.
Además, contó con la participación de 25 mujeres en su revisión, en su gran mayoría docentes. El instrumento de observación aplicado en las tres asignaturas incluyó la revisión de la frecuencia de aparición de mujeres en diversas modalidades, tipos de participación, asignación de roles y uso del lenguaje en la narrativa de los textos. También se estudiaron los cambios curriculares que se produjeron durante la última década.
En este sentido, Isadora Castillo, integrante de la Coordinación Nacional de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, señaló que el proyecto: “Se enmarca en un trabajo que se ha desarrollado de manera sostenida desde la organización, que es posicionar la educación no sexista, entendiendo que los ámbitos educativos formales son un espacio de socialización fundamental en la sociedad y que, por lo mismo, son un espacio donde se produce y reproduce la violencia hacia las mujeres y hacia diversidades sexogenéricas”. Para Castillo es ahí donde se produce el interés de enfocarse en el ámbito escolar, por comprender cómo se transmite el machismo o los sesgos sexistas dentro de estos espacios. Cómo se construye el relato escolar: patrones de exclusión, estereotipos y lenguaje androcéntrico Para garantizar la comparabilidad con estudios previos (2013-2014), se examinaron los textos del estudiante a través de una pauta de observación con cuatro ejes: la frecuencia de aparición de mujeres en contenidos, citas e imágenes; el tipo de participación, evaluando sus diversos ámbitos de acción (social, laboral, político o doméstico); la atribución de roles, centrada en las funciones asignadas a las mujeres en la narrativa; y, finalmente, el uso del lenguaje, que examina la persistencia de sesgos androcéntricos frente a la omisión del lenguaje inclusivo.
Entre los principales hallazgos del estudio, destaca en primer lugar la asignatura de Historia y Geografía, donde se observaron sesgos androcéntricos —una visión del mundo que toma al varón como parámetro, núcleo y estándar de toda la realidad— además de una recurrencia al “tokenism”, es decir, una inclusión simbólica y superficial, de abordar a los grupos marginados. Por otro lado, el relato sigue siendo predominantemente masculino, blanco y eurocéntrico, exponiendo la participación femenina como algo decorativo o periférico. Además, aunque en los equipos de elaboración hay paridad, solo el 22,4% de las fuentes citadas corresponde a mujeres.
En cuanto a Lenguaje y Comunicación, se evidenció que —al igual que historia— aunque hubo paridad en el equipo de elaboración, las citas de mujeres en actividades alcanzan solo un 37%. Asimismo, se observó un patrón de inmovilidad femenina; mientras los hombres son descritos en acción, las mujeres suelen representarse en estados contemplativos o pasivos. Pasando a Ciencias Naturales y Ciencias de la Ciudadanía, se constató que si bien, existen esfuerzos por destacar a mujeres científicas, se omiten las barreras estructurales, salariales y la violencia de género que enfrentan en el ámbito científico.
También se detectó que los contenidos de sexualidad y reproducción omiten a las disidencias sexo-genéricas, abordan la familia bajo un modelo exclusivamente heterosexual y priorizan una visión biologicista sin perspectiva de género. En cuanto al uso del lenguaje en la totalidad de los textos, se observó que la mayoría incluyen una advertencia editorial respaldada en la RAE que descarta el uso de un lenguaje inclusivo, justificando una postura binaria y unitaria. Además, se evidenció un uso sobreabundante del masculino como universal que invisibiliza a mujeres y diversidades y refuerza la estructura patriarcal.
El informe concluye que a una década de los primeros estudios, los fundamentos de los textos escolares siguen siendo predominantemente masculinos, blancos y occidentales. Se señala que no basta con incluir nombres de forma cosmética; el proceso exige una reestructuración profunda del discurso educativo para erradicar el sexismo, diversificar los modelos culturales y «descolonizar la mirada» hacia relatos plurales y de mayor justicia social. En conversación con El Ciudadano, Sandra Palestro, socióloga e integrante de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, reflexionó sobre la resistencia de los currículums escolares a experimentar transformaciones más profundas: “El curriculum educativo y, por ende, los textos escolares son el reflejo de una visión de mundo, de una ideología dominante que se reproduce de generación en generación.
En nuestra cultura, occidental y cristiana, las mujeres fuimos asignadas al mundo privado, desprovisto de historicidad, sin importancia, sin valor. Los descubrimientos, invenciones, acciones heroicas, reinados, gobiernos, etc. etc.
son protagonizados por hombres”, señaló. Además, declaró que no es necesario verbalizar la existencia de una supremacía masculina, ya que basta con aprender el relato histórico para que todas y todos lo asumamos como una constatación y a esto se le denomina violencia simbólica. Además, enfatizó en la necesidad de persistir en lo que el feminismo ha logrado en esta cultura: la emancipación de las mujeres, su afirmación y autonomía, la visibilización de su historicidad, entre otras.
Por otro lado, respecto a la forma en que la narrativa reduce a las mujeres a un plano anecdótico y como esto sigue reproduciendo la violencia y desigualdad de la socialización del estudiantado, Palestro declaró: “Al otorgar a la acción masculina todas las transformaciones sociales y culturales acaecidas en la historia. Con ello, las relaciones entre los sexos están marcadas por una desigualdad de poder, que los hombres asumen como “natural” y someten a las mujeres, de manera consciente o inconsciente, a sus mandatos, con el riesgo de violencia física y/o psicológica como amenaza patente o latente sobre ellas”. Palestro concluyó que, “las mujeres requerimos la unidad, el colectivo, estar y pensar colectivamente, para imaginar una vida sin violencia y enfrentar el desafío de transformaciones estructurales”.
Por último, cabe destacar que el estudio quedará disponible para su descarga en: https://www. nomasviolenciacontramujeres. cl/ Por último, cabe destacar que el estudio quedará disponible para su descarga en: https://www.
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