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Teniente Ojeda: la declaración reservada que servirá de base para eventual interrogatorio a Maduro
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07:00 · Chile

Teniente Ojeda: la declaración reservada que servirá de base para eventual interrogatorio a Maduro

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Javier Ojeda declaró un 25 de abril de 2024 frente a los fiscales Esteban Silva y Alex Cortez. Habían pasado casi dos meses desde que su hermano, Ronald Ojeda Moreno, apareció al interior de una maleta con cal enterrado bajo 1,40 metros. En su testimonio —que hoy revela completamente Bío Bío Investiga— contó toda la vida de Ronald.

Enfatizó, sobre todo, en cómo los últimos años se dedicó a escapar de la dictadura de Nicolás Maduro y del temor constante que sentía de que lo mataran por ser, a ojos del régimen venezolano, un traidor. —Mi hermano se dedicó a hacer las cosas bien, y hacer las cosas bien frente a una dictadura es algo fatal —se lee en la declaración de Javier. Estos antecedentes, incluido la de otros testigos protegidos, serán la base para que el fiscal nacional Ángel Valencia insista en entrevistar a Nicolás Maduro por el crimen de Ronald Ojeda.

El Ministerio Público y el abogado de la familia, Juan Carlos Manríquez, también van por esa línea. —La ejecución del teniente Ojeda corresponde a un plan internacional destinado a exterminar a líderes políticos —argumentan a este medio. Sin embargo, para el abogado defensor Ricardo Bravo Cornejo, “el fiscal está sobregirando la carpeta investigativa”.

—El problema es que la fiscalía ha usado una tesis política para darle peso público a la causa, pero cuando uno revisa la carpeta, lo que existe son antecedentes de planificación operativa, diligencias tecnológicas, pericias y antecedentes de contexto, no una prueba directa del supuesto móvil político —defiende. “Hacer las cosas bien” Antes de que tres sujetos aparentaran ser funcionarios de la Policía de Investigaciones y forzaran la puerta del departamento 1403, donde vivía el teniente Ojeda, él y su hermano Javier ya habían trazado un plan. Ambos sabían que si aparecía migración, si le caían unos matones o si se ponían a perseguirlo, el final era el mismo: resguardar con su vida un libro que había escrito Ronald y entregárselo a la policía.

A la policía real. El texto —que sería publicado cuatro meses después de esa diligencia— es la base para lo que él asegura, fue un crimen político. En conjunto con su declaración apuntan a lo mismo: a que a su hermano lo mataron porque “tenía información sensible”.

—Sabía, en realidad, toda la ruta del tráfico ilegal de gasolina, como también sabía la del narcotráfico que eran dirigidas por las altas esferas de la dictadura venezolana —aseguró. Según relata su hermano, a Ojeda lo secuestraron desde su mismo puesto de trabajo en las Fuerzas Armadas durante 2017. Pasó casi 280 días preso.

Lo torturaron, asegura, por el simple hecho de querer “hacer las cosas bien”, y sobre todo, por tener información “sensible” del país. Ese año comenzó el calvario de Ronald. Después de que lo secuestraran en Venezuela, fue tildado de golpista.

De traidor. Y en pleno proceso de los tribunales militares se fugó del país. Alcanzó a estar una semana en la casa de su madre y luego Javier lo sacó por Cúcuta, Colombia.

Seis meses más tarde se fue a Huánuco, Perú. Allí Ronald trabajó en una discoteca y vendiendo arepas o tequeños. Evitaba quedarse tanto tiempo en un mismo lugar.

—Evadía hacer una rutina. No podía crear un circuito de trabajo porque era más fácil que lo detectaran —relató. Liberar a Venezuela Pidió asilo político en Perú y, pese a que se lo dieron, decidió viajar a Chile en diciembre de 2018.

Era un país “más seguro y más próspero”. Javier, por su parte, se iría a España en tres meses. —Él tenía miedo porque obviamente sentía que se estaba enfrentando a una dictadura —reconoció.

Pero Ojeda mantuvo su postura política y siguió participando en manifestaciones contra el gobierno de Nicolás Maduro. Javier admite que su hermano siempre quiso “liberar a Venezuela de la dictadura”. Por lo mismo, mantenía contacto con algunos de sus excompañeros militares que también estuvieron presos.

—Siempre manifestó [su postura]. Desde antes de ser a asesinado y después de ser secuestrado en 2017. —¿En qué consistía lo que su hermano Ojeda quería hacer?

—le preguntó el fiscal Esteban Silva. —Él soñaba con una Venezuela libre. En estas mismas manifestaciones, Ronald siempre exponía las torturas a las que él y otros compañeros fueron sometidos.

—Algo que siempre se ha querido mantener oculto son los actos de tortura en Venezuela por parte de la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar) y en específico, de [Alexander Enrique] Granko Arteaga y Rafael Franco Quintero, que eran sus dos torturadores. Imagino que habrá quedado con esa rabia interna. El secuestro Con Javier en España y Ronald en Chile, el contacto era intermitente.

Esto mismo generó que Javier desconociera las actividades de Ronald: —Su condición económica era extremadamente baja y yo no lo sabía todo. Yo le apoyaba con unos envíos para que comprara comida y estas cosas. Y le seguía hablando sobre la posibilidad de sacar el pasaporte —relató.

Cinco días antes de que lo secuestraran, Ronald había hecho los trámites. Le dijeron que en diez días aproximadamente se lo entregarían. Iba a irse con su familia a España.

Pero el 21 de febrero de 2024 cinco sujetos lo secuestraron. Para entonces, el libro que había escrito Ronald ya no estaba en el departamento. Lo tenía resguardado Javier.

Maickel Villegas y Ángeles Castellano llegaron hasta el edificio donde vivía Ronald, en Independencia. Montaron vigilancia hasta las tres de la madrugada, momento en que llegó un Nissan con una baliza azul encima. En su interior iban cinco sujetos vestidos de funcionarios de la PDI.

Uno se quedó con el conserje para mostrarle una orden de allanamiento falsa. Los otros tres subieron a derribar la puerta y esposar a Ronald. El último se quedó en el auto.

Lo bajaron por el ascensor tomado del cuello. Lo tuvieron secuestrado hasta que lo asfixiaron y lo metieron a una maleta. Crimen político Cuatro meses después de la declaración de Javier frente a los fiscales, el libro apareció en las librerías bajo el tituló “Ronald Ojeda: Notas póstumas sobre secuestro y asesinato”.

Habla de la corrupción en el ejército venezolano y del contrabando de gasolina en la frontera. —El motivo por el que secuestran a mi hermano es porque él estuvo en varios puestos de control y dentro de la ciudad que eran estratégicos para el traslado de la gasolina. Y él vio, me lo contó y lo dejó por escrito —contó Javier.

Según se lee en la declaración, Ronald sabía de todas las rutas para el contrabando de armas y drogas. La estructura de lo que se denominaba el Cartel de los Soles. —Y de muchas cosas irregulares que obviamente eran altamente sensibles para el régimen.

Entonces una persona así era un motivo para quitarla del medio. —¿Y él hizo alguna denuncia al respecto? —preguntó esta vez el fiscal Alex Cortez.

—No, él no hace una denuncia al respecto. A él la dictadura le monta un seguimiento. Javier narró que un general del Ejército venezolano intentó sobornarlo con un maletín lleno de dinero en efectivo.

Después lo embistió en su vehículo y le gritó “maldito traidor”. Allí fue donde lo secuestraron. —Le ponen una soga en el cuello e intentan lanzarlo, o sea, intimidarlo para que hablara rápidamente.

Pero mi hermano, el valor de él era que nunca habló. Nunca dijo nada. Entrevista a Maduro Antes del secuestro, Javier relata que vivió distintas amenazas por ser hermano de Ronald.

—Me llegaban los colectivos que eran los mismos del Tren de Aragua y me llegaba a la casa y me perseguían. Así fue que, según él, se dio cuenta que “el Tren de Aragua y el Gobierno eran lo mismo”. Por eso, para él, quienes mataron a su hermano, es decir, los autores intelectuales del crimen, son Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Franco Quintero, Cilia Flores y Delcy Rodríguez, los “líderes de la dictadura de Venezuela”.

—Mi hermano me lo dejó muy claro. Me dijo que ante cualquier circunstancia que pudiese pasar, porque obviamente ya sabía que estaba en una situación muy difícil (…) si pasa una situación como esa y es muy probable, yo te voy a dejar mi libro. Aunque en el fondo, Ronald creía que no se iban a jugar esa carta.

—Él me decía, “mira, si esta gente manda a alguien para acá, para Chile, estaría violando la Constitución, la soberanía”. La investigación de la fiscalía da cuenta de que su muerte, en realidad, forma parte de “una serie de ilícitos cometidos por la asociación criminal Los Piratas de Aragua”. El Ministerio Público presentó acusación contra 22 miembros de la célula.

La declaración de Javier es y fue un punto elemental. Gracias a ella, en parte, el fiscal nacional Ángel Valencia se reunió en Washington con Pam Bondi para hablar sobre el crimen organizado y, principalmente, ver la opción de tomarle declaración a Nicolás Maduro por el crimen de Ronald Ojeda. El fiscal Héctor Barros, coordinador del Equipo contra el Crimen Organizado y Homicidios de la Región Metropolitana (ECOH), aseguró que ya tiene listo el interrogatorio.

En una entrevista que dio en El País, Barros insistió en que los testimonios reservados y evidencias en la carpeta judicial apuntan a que Diosdado Cabello, ministro del Interior de Venezuela, negoció con la organización criminal para que le dieran muerte a Ronal Ojeda. Para Juan Carlos Manríquez, la importancia de entrevistar a Nicolás Maduro resulta extremadamente relevante y va de la mano con la hipótesis que ha planteado el Ministerio Público. —La ejecución del teniente Ojeda correspondía a la ejecución de etapas de un plan criminal internacional, destinado a eliminar y perseguir opositores políticos con auxilio externo del crimen organizado contratado para esos efectos.

Fuentes de este medio ratifican que desde Estados Unidos confirmaron que acusaron recibo de la solicitud de Valencia. Sin embargo, hasta ahora no existe una respuesta. Recientemente se realizó otra reunión para abordar el Tren de Aragua y nuevamente se tocó el caso de Ojeda.

“Solo hay especulaciones” Para Ricardo Bravo Cornejo, abogado defensor de uno de los condenados del Tren de Aragua, entrevistar a Nicolás Maduro “no aporta nada concreto para determinar la participación de las personas que actualmente están detenidas o imputadas en esta causa”. —Lo relevante en una investigación penal no es instalar nombres de impacto político o mediático, sino establecer hechos concretos: quién ejecutó, quién coordinó, qué comunicaciones existieron, qué vehículos se usaron, qué teléfonos participaron, qué evidencias materiales vinculan a cada persona y qué prueba directa existe respecto de cada imputado —expone a este medio. Según Bravo Cornejo, dentro de la carpeta existen distintas diligencias, pero ninguna hace una conexión directa que permita sostener una entrevista a Maduro.

—La Fiscalía no puede transformar una causa penal en una tesis comunicacional. Si tiene antecedentes concretos de vínculo político, debe exhibirlos y probarlos. Si no los tiene, no puede seguir usando esa idea para darle mayor gravedad pública al caso o para contaminar la percepción sobre los imputados.

Respecto a la declaración de Javier Ojeda, aclara que sirvió para contextualizar la situación personal de Ronald y de la coordinación previa que maquinaron sus secuestradores. No obstante, no se puede concluir que fue un crimen político. —Que un delito haya sido planificado no significa que su planificación sea política.

La declaración de un familiar, por legítima que sea, no puede reemplazar la prueba penal. Puede entregar contexto, pero no basta para acreditar móvil político ni para justificar que la Fiscalía instale públicamente una tesis que todavía no ha demostrado con antecedentes objetivos. Para el abogado, de momento no hay ningún elemento “que determine una vinculación del gobierno de Venezuela con este grupo denominado Piratas de Aragua.

Solo hay especulaciones que no tienen sustento hasta el día de hoy”.

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