Starmer enfrenta nueva rebelión interna: alcalde de Gran Mánchester amenaza liderazgo laborista
La renuncia del diputado británico Josh Simons, representante de la circunscripción de Makerfield, intensificó la presión interna sobre el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, al abrir la posibilidad de que el alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, dispute el liderazgo del Partido Laborista. La crisis se produce tras el mal desempeño de los laboristas en las elecciones locales del pasado 7 de mayo, donde el partido perdió terreno frente a Reform UK, liderado por Nigel Farage, mientras los Verdes avanzaron en varios distritos de Londres. Simons dejó su escaño con el argumento de facilitar el regreso de Burnham al Parlamento británico.
El alcalde necesita ahora la aprobación de la dirección laborista para competir en la elección parcial de Makerfield y obtener un asiento en Westminster, paso clave para eventualmente desafiar a Starmer. “Se necesita un cambio mucho mayor a nivel nacional si se quiere que la vida cotidiana vuelva a ser asequible”, afirmó Burnham en redes sociales. “Quiero llevar el cambio que hemos impulsado en Gran Mánchester al conjunto del Reino Unido”, agregó.
Sin embargo, el camino político no aparece despejado. Burnham deberá imponerse en una circunscripción donde Reform UK ha ganado fuerza en los últimos meses y, posteriormente, reunir el respaldo de al menos 81 diputados laboristas para activar una elección interna por el liderazgo del partido. En paralelo, también volvió a surgir el nombre de Angela Rayner, ex viceprimera ministra, quien recientemente resolvió una deuda tributaria cercana a los US$50.
000 vinculada a su vivienda en Hove, al sur de Inglaterra. El exministro de Salud Wes Streeting respaldó públicamente a Burnham y aseguró que el alcalde “es una de las mejores cartas” del laborismo para recuperar terreno político. “Necesitamos a nuestros mejores jugadores en la cancha.
Andy Burnham es uno de ellos”, sostuvo Streeting, quien evitó pronunciarse sobre sus propias aspiraciones de liderazgo. La tensión interna golpea al gobierno de Starmer en momentos de creciente desgaste político. En la última semana ya renunciaron al menos cuatro integrantes de su gabinete, mientras el primer ministro insiste en mantenerse en el cargo y descarta dimitir, argumentando que una salida agravaría el “caos” político que atraviesa el país.
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