Soda Stereo y el milagro de “Ecos”: La noche en que Gustavo Cerati volvió a Chile
La noche de este jueves en el Movistar Arena tenía algo distinto. No era solo la ansiedad previa a ver a Soda Stereo otra vez en Chile, ni tampoco el peso histórico de canciones que marcaron generaciones. Era, más bien, la sensación de estar a punto de presenciar algo que bordeaba lo imposible.
Porque sí, volvió Soda. Y volvió completo. O al menos, así se sintió.
Con entradas agotadas y cinco fechas programadas en el país, el primero de los conciertos de la gira "Ecos" reunió a un público transversal, donde convivían fanáticos que vivieron el auge ochentero de la banda con jóvenes que heredaron su legado casi como una religión. Todos, sin excepción, parecían compartir una misma expectativa: ver (o creer ver) a Gustavo Cerati nuevamente sobre un escenario. Y en cierta forma, ocurrió.
El show abrió con "Ecos", la canción que da nombre al espectáculo y que funciona como declaración de principios. Desde ahí, la propuesta de Soda Stereo quedó más que clara: no se trataba de un tributo ni de una simple evocación, sino de una experiencia que juega deliberadamente con los límites entre lo real y lo virtual. La figura digital de Cerati se integró con sorprendente naturalidad al despliegue en vivo de Charly Alberti y Zeta Bosio.
Al principio, el impacto es inevitable. Hay algo inquietante en ver a un ícono que ya no está moverse, cantar y ocupar su lugar con precisión quirúrgica. Pero ese extrañamiento dura poco.
Canción tras canción, la ilusión se vuelve pacto.
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