Síndrome de Ovario Poliquístico: el error en su nombre que confundió a pacientes por años
El nuevo consenso científico internacional reemplazó el nombre del Síndrome de Ovario Poliquístico por SOMP, para reflejar mejor su complejidad hormonal y metabólica. El histórico Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) comenzó oficialmente una nueva etapa tras la publicación de un consenso internacional que redefinió su denominación. Desde ahora, la condición será conocida como Síndrome de Ovario Metabólico Poliendocrino (SOMP), una modificación que busca corregir años de confusión médica y social en torno a esta enfermedad.
La actualización fue publicada en la prestigiosa revista científica The Lancet y responde a la necesidad de representar de manera más precisa el verdadero alcance del trastorno, que no solo afecta la función ovárica, sino también aspectos hormonales, metabólicos y endocrinos de la salud femenina. El académico de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Talca, Sergio Wehinger, explicó que el antiguo nombre inducía a interpretaciones erróneas. “No se trata de un síndrome en el cual el ovario tenga múltiples quistes”, afirmó el especialista.
Según detalló el docente, las pacientes presentan una acumulación de pequeños folículos antrales que, en exámenes de imagen, pueden confundirse con quistes. Sin embargo, aclaró que el problema clínico es mucho más amplio. “El problema no se concentra solo en el ovario ni únicamente en la fertilidad.
Se trata de un trastorno endocrino y metabólico mucho más amplio”, sostuvo. El académico agregó que la antigua denominación contribuyó durante años a retrasar diagnósticos y a minimizar síntomas relevantes en miles de mujeres. “Una de cada ocho mujeres experimenta este síndrome”, advirtió.
Señales que pueden alertar sobre el SOMP De acuerdo con Wehinger, identificar el trastorno de manera temprana resulta clave para prevenir complicaciones futuras asociadas al metabolismo y al equilibrio hormonal. Entre los síntomas que podrían levantar sospechas aparecen el acné persistente, la caída del cabello, los ciclos menstruales irregulares o dolorosos y el aumento de grasa abdominal. A ello se suman factores como la resistencia a la insulina, antecedentes familiares y dificultades para regular los niveles de azúcar en sangre.
El especialista indicó además que niveles elevados de la Hormona Antimulleriana también pueden asociarse al síndrome, cuyos síntomas incluso pueden manifestarse desde la adolescencia. El cambio de nombre surgió tras un proceso científico internacional que reunió a 56 organizaciones y consideró la opinión de más de 14 mil pacientes y profesionales de la salud. Según explicó el académico de la UTalca, la implementación de la nueva denominación será gradual.
“Hay un plan de aproximadamente tres años para que este nuevo nombre se vaya incorporando en universidades, sistemas de salud y guías clínicas”, señaló. Finalmente, el especialista enfatizó la importancia de informar a la población sobre esta actualización médica. “Tenemos que difundir para que la gente se vaya enterando y empiece a comprender que este es un síndrome bastante más complejo del que pensábamos y que ahora tiene un nuevo nombre que lo caracteriza mucho mejor”, concluyó.
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