“Seríamos ingenuos si no lo hiciéramos”: Cuba advierte que se prepara ante una posible intervención militar de EE.UU.
El gobierno de Cuba elevó el tono frente a Estados Unidos al advertir que sus Fuerzas Armadas se encuentran en estado de preparación ante una eventual agresión militar, en medio de un escenario internacional cada vez más tensionado. El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, señaló que la isla no puede descartar un escenario de conflicto. “Nuestro Ejército siempre está preparado y de hecho estos días se está preparando para la posibilidad de una agresión militar.
Seríamos ingenuos si no lo hiciéramos viendo lo que está ocurriendo en el mundo”, afirmó en una entrevista con la cadena NBC. Pese a ello, el diplomático recalcó que La Habana no espera ni desea una confrontación directa. “No vemos el motivo por el que tendría que ocurrir y no encontramos ninguna justificación para ello”, sostuvo, enfatizando que la isla se considera un país pacífico, aunque dispuesto a defender su soberanía.
La autoridad subrayó que Cuba no aceptará presiones externas que busquen alterar su sistema político, insistiendo en que la autodeterminación es un principio intransable. En esa línea, confirmó que existen contactos con Estados Unidos, pero acotados exclusivamente a temas bilaterales. Según explicó, no están sobre la mesa asuntos como cambios en el modelo político ni la situación de presos, los que calificó como “asuntos internos”.
Dicha postura se alinea con la histórica posición del gobierno cubano de rechazar cualquier condicionamiento externo en eventuales negociaciones. No obstante, el viceministro abrió la puerta a la cooperación en materias específicas, como migración, combate al crimen organizado y narcotráfico, e incluso eventuales oportunidades comerciales. “También podemos hablar de negocios”, afirmó, destacando recientes cambios en políticas de inversión que podrían interesar a actores estadounidenses.
Las declaraciones surgen en un contexto particularmente complejo para la isla. En los últimos meses, Cuba ha enfrentado una profunda crisis energética, agravada por la reducción del suministro de petróleo desde Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro a inicios de año. A ello se suman las presiones de la administración del presidente estadounidense Donald Trump, que ha amenazado con sanciones a países que contribuyan a suplir ese déficit energético, intensificando el aislamiento de la isla.
Este escenario ha derivado en apagones, paralización de servicios y una creciente crisis económica, considerada por analistas como una de las más severas en décadas. En este contexto, las advertencias de La Habana apuntan contra una escalada mayor en la política exterior de Washington, que en las últimas semanas ha endurecido su retórica no solo hacia Cuba, sino también en otros focos de conflicto internacional. Si bien desde el mando militar estadounidense se ha señalado que no existen planes concretos de invasión, el discurso político y las medidas económicas han incrementado la incertidumbre en la región.
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