Senador Pedro Araya (PPD): “Pareciera que este es un gobierno que no quiere dialogar con la oposición”
Una de las primeras medidas que adoptó, como nuevo presidente de la Comisión de Constitución del Senado, fue citar al ministro de Justicia y Derechos Humanos, Fernando Rabat, para abordar la agenda legislativa de la cartera. Todo el debate en torno a los indultos y beneficios carcelarios para condenados del recinto penal Punta Peuco son parte de las temáticas sensibles de este espacio legislativo, uno de los más estratégicos y codiciados del Congreso. Sin embargo, el senador Pedro Araya, PPD, representante de la Región de Antofagasta, también pretende orientar el trabajo de la instancia hacia el combate de la delincuencia.
De hecho, paralelamente integrará la Comisión de Seguridad de la Cámara Alta. Araya admite que le hubiera gustado que en la nueva conformación del pacto administrativo se le hubiera concedido la posibilidad de presidir el Senado, opción de la que fue privado producto de la ruptura del acuerdo que existía en 2024, cuando era la carta del PPD para dirigir la corporación. No obstante, señala que ya es un capítulo cerrado para él.
Presidirá la Comisión de Constitución. ¿Ya tiene en mente iniciativas para comenzar a tramitar? En lo personal, creo que tenemos que enfocarnos fuertemente en el tema del combate a la delincuencia y, especialmente, en lo que dice relación con la delincuencia juvenil.
De hecho, espero poder colocar en tabla una serie de proyectos que modifican la responsabilidad penal adolescente. Por ejemplo, el proyecto que presentamos para rebajar la edad de la responsabilidad penal. También hay varios proyectos presentados para reducir o eliminar la facultad presidencial para otorgar indultos particulares.
¿Usted los va a poner en discusión? No soy de los que esquivan los debates y se van a colocar en discusión todas las iniciativas parlamentarias en materia de indultos, sobre todo si es que el gobierno lo establece como una prioridad legislativa. Llegó el minuto de discutir bajo qué condiciones se siguen otorgando indultos particulares.
Por ahora, el Presidente Kast ha dicho que podría indultar a ciertos uniformados condenados por hechos del estallido social. Yo no soy quién para aconsejar al presidente de la República, pero si pudiera aconsejar, le diría que tuviera mucha prudencia al utilizar esta facultad, porque generalmente los indultos se aplican en situaciones excepcionalísimas. En los casos del estallido social, no tenemos casos de personas con enfermedades terminales o que no hayan tenido un juicio justo o que exista una mala condena por parte de tribunales.
Muchos de estos procesos pasaron por jueces de garantía, cortes de Apelaciones e, incluso, la Corte Suprema. Entonces, claro, sería bien compleja la señal que puede entregar el gobierno. También está el proyecto de la conmutación de penas.
No tiene urgencia. Y aunque esté en la Comisión de Derechos Humanos, ¿van a pedir que también vaya a Constitución? Nosotros pedimos en la legislatura pasada que ese proyecto fuera a Constitución, porque es un proyecto pésimo, hecho a la rápida, donde un par de senadores de derecha quisieron pasar gato por liebre y no se dieron cuenta del tremendo problema que generaron.
De aprobarse ese proyecto, se liberaría a criminales extremadamente peligrosos. El senador Francisco Chahuán pretendía congraciarse con algunos condenados por causas de derechos humanos y no midió las consecuencias. ¿El perfil y la trayectoria del ministro de Justicia, Fernando Rabat, no le generan algún problema?
Agrupaciones de derechos humanos lo cuestionaron por haber sido parte del equipo de abogados de Augusto Pinochet. A mí no me genera ruido ese tema. Cuando los chilenos eligieron a José Antonio Kast sabían el tipo de gobierno que estaban eligiendo.
En lo personal, no conozco al ministro, pero espero que podamos tener una relación cordial para efectos de poder ir avanzando en los distintos proyectos. En 2024, usted era la principal carta para ser presidente del Senado. ¿Quedaron superados los resquemores con quienes lo privaron de asumir la presidencia del Senado?
Ya di vuelta la página, pero claramente eso significó un quiebre de confianza con quienes eran los interlocutores en la derecha. ¿Y le habría gustado que en este nuevo pacto administrativo se hubiera reconsiderado su posibilidad para presidir el Senado? En las próximas elecciones usted no va a poder ir a la reelección.
Me hubiera gustado ser presidente del Senado. Me hubiera gustado que eso se hubiera reparado, pero como te digo, ya di vuelta la página. No me quedo anclado en los temas del pasado.
Todavía es muy difícil de apreciar cuál va ser el tono que asumirá la oposición. ¿Con qué idea se identifica más, con una oposición dialogante o severa? Nosotros estamos en la tesis de una oposición dialogante.
Hoy día, lo que tenemos que hacer, por el bien del país, es construir acuerdos. Más que tener una oposición que esté pidiendo renuncias o criticando por todo, queremos ser una oposición propositiva, pero también necesitamos a un gobierno y a un presidente de la República que sepan escuchar. Si esto se transforma en un diálogo de sordos, al final del día los únicos perjudicados serán los chilenos y las chilenas...
Por ejemplo, en la ley de combustibles hubo una serie de propuestas de la oposición y se cerraron las puertas. Pareciera que este es un gobierno que no quiere dialogar con la oposición y que está forzando una polarización innecesaria.
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