“Se olvidaron de mí”: Menor pasó más de dos horas en furgón y salió por una ventana
Lo que debía ser una mañana como cualquier otra terminó convirtiéndose en una experiencia angustiante para una familia de Vicuña. Martín, de tan solo 8 años, fue dejado solo al interior de un bus escolar durante cerca de dos horas, luego de quedarse dormido en el trayecto hacia su establecimiento educacional. La situación, que hoy genera profunda preocupación, fue relatada de manera exclusiva a El Día por su madre, Ivania Vásquez, quien aún intenta procesar lo ocurrido y contener el impacto emocional que ha dejado en su hijo.
Todo comenzó cerca de las 7:00 de la mañana del miércoles 25 de marzo, cuando el menor abordó el transporte escolar que lo traslada diariamente desde el sector de Andacollito hacia el colegio Domingo Santa María de Vicuña. Como de costumbre, el niño —quien presenta trastorno del espectro autista (TEA) y discapacidad visual en uno de sus ojos— se dirigía a clases sin aparentes problemas. Sin embargo, pasadas las 9:40 horas, su madre recibió un llamado desde el establecimiento.
La comunicación, lejos de entregar claridad, solo aumentó su inquietud. “Me dijeron que fuera al colegio, que mi hijo estaba bien, pero que había ocurrido una situación. No me explicaron más, y yo me puse muy nerviosa”, recuerda.
Al llegar al recinto educacional, se encontró con funcionarios de Carabineros, lo que aumentó su preocupación. En ese momento, personal del colegio le indicó que su hijo se había quedado solo en el bus y que ya se encontraba en clases, tras ser trasladado por la policía. Según le explicaron, un vecino del sector acudió hasta la comisaría —ubicada a pocos metros del lugar donde se estaciona el transporte escolar— para alertar sobre la situación.
Personal policial concurrió al lugar y encontró al menor al interior del vehículo. Martín había logrado abrir una ventana tras varios intentos, lo que permitió que advirtieran su presencia. Pese a los nervios y su dificultad para comunicarse, el niño logró entregar su nombre, el de su madre y el lugar desde donde venía.
“Se olvidaron de mí”, le repitió el menor a su madre entre lágrimas, relatando que estuvo solo durante un largo periodo, sin que nadie pasara por el lugar y sin poder pedir ayuda, salvo sacar su mano por la ventana. El niño no fue detectado por el conductor ni por el personal del transporte al término del recorrido. Tampoco —según denuncia la apoderada— el establecimiento habría advertido su ausencia durante las primeras horas de la jornada escolar.
“Me dijeron que pensaron que no había ido. Pero mi hijo no falta, y menos sin aviso. Nadie se dio cuenta”, cuestiona.
La situación resulta aún más delicada considerando la condición del menor, quien requiere acompañamiento y contención constante. Según su madre, el colegio estaba plenamente informado de su diagnóstico y necesidades. “Que esto no vuelva a ocurrir”El servicio de transporte, que según le indicaron desde el establecimiento es externo, cuenta con una auxiliar a quien la madre había solicitado previamente que su hijo se sentara en los primeros asientos.
Sin embargo, ese día Martín viajaba en la parte trasera del vehículo y no se realizó una revisión al finalizar el recorrido. La apoderada también denuncia que no se aplicaron protocolos adecuados de contención ni revisión de su estado de salud al momento en que fue entregado por Carabineros. “Lo mandaron a la sala como si nada.
Ni siquiera revisaron cómo estaba”, afirma. El impacto emocional ha sido evidente. Desde ese día, el menor presenta miedo, angustia y rechazo a volver al colegio, especialmente al transporte escolar.
“No quiero ir, mamá, porque siento que me van a olvidar”, le ha repetido. La familia ya inició acciones formales. Se realizó una denuncia ante Carabineros, se constató lesiones y se presentaron antecedentes ante la Seremi de Transportes y la Superintendencia de Educación.
“El tema aquí no es solo mi hijo. Esto no puede volver a pasar. Imagínese si él no logra pedir ayuda o no puede abrir esa ventana.
En Vicuña hace calor desde muy temprano y dentro del bus es aún mayor. Esto pudo ser mucho más grave”, advierte la madre. Además, confirmó que este lunes sostendrá una reunión con el director del establecimiento, instancia en la que espera respuestas concretas y medidas que eviten que situaciones como esta se repitan.
En paralelo, la familia evalúa cambiar al menor de colegio, buscando un entorno más seguro e inclusivo. “El daño ya está hecho. Ahora necesito que él vuelva a sentirse seguro”, señala.
Tras lo ocurrido, el establecimiento emitió un comunicado a través de sus redes sociales: “Estimados padres y apoderados: lamentamos profundamente la situación ocurrida en uno de los vehículos de transporte escolar que el colegio arrienda como servicio externo. Hemos tomado de manera rigurosa todas las acciones legales y protocolos de protección para nuestros estudiantes, que son nuestro principal objetivo de atención, cuidado y bienestar”. Hoy, más allá de las explicaciones, el caso reabre la interrogante sobre si están garantizadas las condiciones de seguridad para los niños y niñas que utilizan transporte escolar.
Para esta familia, la respuesta —por ahora— sigue siendo incierta.
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