"Se manejó de forma callada para que los gringos no lo percibieran": experto de EEUU sobre cable chino
La escalada en las tensiones entre Estados Unidos y China se han hecho sentir con fuerza en Latinoamérica, y especialmente en Chile, en donde temas como el denominado cable chino se han tomado la agenda en los últimos meses. La polémica desatada por el proyecto asiático, que llevó al Departamento de Estado de EEUU a retirar las visas de tres funcionarios del Gobierno chileno, incluyendo al entonces ministro de Transportes Juan Carlos Muñoz, marcó el cambio de mando entre el expresidente Gabriel Boric y el actual mandatario, José Antonio Kast. En conversación con BioBioChile, el Dr.
Evan Ellis, profesor de Investigación sobre América Latina y titular de la Cátedra de Investigación General Douglas MacArthur en el Instituto de Estudios Estratégicos del U. S. Army War College (Escuela de Guerra del Ejército de EEUU), descarta que las medidas tomadas por el Gobierno de EEUU respecto a dicho cable respondan a una vía para intentar “recuperar terreno” en la región, tomando en cuenta, por ejemplo, la construcción del megapuerto chino en Chancay, Perú.
En ese sentido, el académico plantea sus dudas respecto a la privacidad y seguridad de datos vinculados al cable debido al temor de que dicha infraestructura pueda facilitar el espionaje chino. A su vez, el Dr. Ellis, quien ha publicado más de 660 trabajos, incluyendo los libros China in Latin America: The Whats and Wherefores (2009) y China Engages Latin America: Distorting Development and Democracy?
(2022), dice que las estrategias de China en América Latina son consistentes “con lo que hacen en casi todo el mundo, en África, en Europa Central, en Europa Oriental y hasta en Asia”. -¿Considera que la influencia china en Latinoamérica podría ser consecuencia de cierta despreocupación que quizás han tenido los últimos gobiernos de Estados Unidos, tanto republicanos como demócratas, sobre la región? Es una buena pregunta y válida también.
Yo he seguido este tema por más de 22 años y por lo que yo veo, por un lado, es que a nivel operacional ha habido mucha atención a la región pero a veces se le quita este nivel de enfoque por los líderes cuando hay cosas ocurriendo en otras partes del mundo, lo que tiene ciertas implicaciones. Primero, es que quizás no ha habido un nivel de pensamiento profundo sobre esto y también quizás no ha habido el nivel de recursos dedicados a soluciones específicamente hacia América Latina. Pero también lo que yo veo es este avance que ha ocurrido durante los últimos años.
Ha habido un factor de que mucha de la inversión occidental y en América Latina había sido desviada a Asia, no solo de Estados Unido. Por ejemplo, yo recuerdo que en la cumbre de la APEC de 2004 en Chile George Bush vino para prometer 100 mil millones de dólares en inversión para el futuro. Esto generó interés en China, no por un descuido de Estados Unidos sino porque muchas empresas del occidente habían ido a Asia para invertir en la misma China.
Entonces, la posibilidad de tener plata fue algo interesante. Por un lado, China siempre ha tenido un interés económico en obtener lo que necesitaba en cuanto a acceso a commodities, en cuanto a costos de productos agrícolas, acceso a mercados en la región, especialmente para expandirse cada vez más, y con esto había una evolución en la cancillería de China de pensar en cómo hacer un mundo salvo y seguro para los avances de China. Y por supuesto, también están los militares de China, quienes si en algún momento llegaban a tener una guerra contra Estados Unidos en el Pacífico, piensan respecto a qué opciones ofrece su apertura en América Latina, o qué harían en América Latina.
Menciono esto porque lo que he visto ha sido una evolución de la actitud en Estados Unidos. Debemos recordar que Estados Unidos apoyó la entrada de China en la Organización Mundial de Comercio en 2001 y con los años ha habido un reconocimiento respecto a que China no podría evolucionar para ser un socio sino que tal vez más un competidor. Y realmente solo fue en el tiempo del presidente Trump en 2017 que había quizás un punto de acumulación de nuestras inquietudes.
Yo creo que se expresó en esa idea que tenemos que resistir. Pero mi punto con todo esto es que veo que el descuido, más que nada, fue una cierta lógica del mercado y también una evolución de las actitudes en Estados Unidos respecto a si sólo fue un problema comercial u otro tipo de problema. Obviamente ahora hay mucha reacción pero no hablaría tanto de un descuido sino como una interacción entre estos factores.
-A su juicio, ¿qué tipos de estrategias emplea China para aumentar su influencia en regiones como Latinoamérica? Las estrategias de China en América Latina son consistentes con lo que hacen en casi todo el mundo como en África, en Europa Central, en Europa Oriental y hasta en Asia. Hay diferencias que reflejan las relaciones históricas que ellos tienen, por ejemplo, en África, en donde tienen una relación con los partidos de liberación en tiempos de descolonización.
Entonces, hay ciertas diferencias pero también hay cierta consistencia, como liderar con sus empresas estatales pero haciendo una coordinación con el gobierno para buscar y desarrollar relaciones interpersonales para buscar impactar en la voluntad de personas o de restringir a los críticos de China para sus avances económicos. Quizás en esta consistencia global, los chinos ya buscan su ventaja económica, pero al decir que es principalmente económica, no implica que no hay una dimensión política de seguridad y que no tiene implicaciones graves para la región. ¿Qué quiero decir con eso?
En cuanto a lo económico, yo he visto esta evolución en los últimos 20 años, en donde los chinos buscan captar el mercado. Por ejemplo, en la industria automotriz, yo recuerdo que en 2004, cuando estudié en Chile, había algunos autos chinos baratos y ahora ellos han captado el 40% del mercado de vehículos. Incluso ahora ellos están intentando reemplazar los importadores chilenos locales con sus propios esfuerzos.
Además, ellos buscan utilizar sus actividades no económicas, por ejemplo, de sembrar buena voluntad y ciertos tipos de relaciones de compromiso entre los congresistas que siempre invitan a China. Para ser claro, cuando hablo de estrategia militar, para mí no es que los chinos busquen cosas económicas solo para fines militares. Si China tiene que luchar en una guerra algún día contra el occidente, por ejemplo, en respuesta a una invasión a Taiwán, ellos piensan ‘no vamos a esperar que sólo los gringos lleguen al Indo-Pacífico’, sino que ellos piensan además ‘¿qué tenemos que hacer, por ejemplo, para interrumpir los flujos de logística que pasan por el Caribe?
’, donde los mismos chinos tienen hasta estaciones de radioescucha en Cuba, o ‘¿cómo podríamos cerrar sólo por unos días el canal de Panamá? ’. Aparte de este interés, tienen un proyecto portuario civil en Ushuaia, Argentina.
Acabo acabo de averiguar sobre una nueva propuesta ligada al hidrógeno verde en Tierra del Fuego. Es algo netamente comercial pero ese tipo de iniciativas podría dar oportunidades en tiempos de guerra para cerrar pasos como el estrecho de Magallanes y el paso de Drake, lo que sería crítico para el movimiento de los grandes buques de EEUU. Para mí no es que los chinos busquen la guerra o solo se trate de guerra, pero en Estados Unidos hay que reconocer que esta parte del gobierno chino que piensa en la guerra, mira esas relaciones que tienen, mira las oportunidades y piensan ‘cómo podemos hacer esto’.
Por supuesto, yo entiendo que Chile tiene muchos intereses legítimos en realizar negocios con China, pero esto en mi opinión no hace que los chinos se vean menos dispuestos, en tiempo de guerra, para no aprovechar su presencia que viene de algo comercial para actuar en contra de EEUU. Siendo responsables, en EEUU tenemos que pensar en esto y tener un diálogo respetuoso con nuestros amigos chilenos sobre lo que podría ocurrir. -Respecto al conflicto por el llamado cable chino, ¿se podría decir que es una vía que eligió Estados Unidos para intentar recuperar terreno, tomando en cuenta, por ejemplo, lo que sucedió con el megapuerto en Perú?
No, yo veo eso como algo completamente diferente. Yo he seguido esto desde el primer cable chino que fue aprobado en 2008 por mi buen amigo Jorge Heine cuando era embajador chileno en China. El punto, para mí, es que hay una ley de seguridad de China de 2017 en la que ellos explícitamente dicen que empresas como Huawei están obligadas a entregar información en manos privadas a China si es que el Estado lo exige.
Y también están obligados a colaborar activamente, no solo a dar información sino que colaborar activamente. Entonces, cuando yo veo ese tipo de cosas, eso crea un problema, especialmente en en la computación cuántica, es decir, un dato puede ser cifrado pero en algún momento puede ser interceptado y descifrado. Entonces, básicamente estamos hablando de un cable que va desde Valparaíso, con tecnología china, y llega hasta Hong Kong bajo pleno dominio chino.
O sea, hay posibilidades no solo captar datos chilenos sino que también de captar datos que fluyen desde casi toda Sudamérica, datos colaborativos, datos gubernamentales, etc. En ese contexto es una vulnerabilidad grande. Pero hay otra cosa.
Sin meterme demasiado en esta historia pero el cable original de Google es una solución que creó una banda ancha más necesaria que la del cable chino. De hecho, este cable chino solo tiene un 10% de la banda ancha que el otro. ¿Qué quiero decir con esto?
Para mí, eso de que Chile necesita otro cable es mentira. O sea, ya había capacidad más que necesaria con este cable confiable de Google. Lee también...
Canciller confirma que proyecto de cable chino sigue en evaluación y defiende neutralidad del Gobierno Miércoles 25 Marzo, 2026 | 08:44 Mi percepción es que, en parte, durante el proceso de este cable comenzaron las conversaciones de forma callada, aunque es sólo mi percepción porque no he hablado directamente con el embajador Brandon Judd sobre esto. Pero lo que he escuchado entre susurros es que fue la manera en que el ministerio intentó manejar todo esto bajo la mesa para presentarlo antes del fin de la administración de Boric. Ha habido una combinación de este peligro digital y vulnerabilidad así como la manera de manejar esto tan peligroso de forma callada para que los gringos no lo percibieran.
Yo creo que fue una combinación de estas dos cosas. Pero mi punto con esto es que no se trata de un contrapeso contra el megapuerto de Chancay sino que es un tema estratégico para cuidar la seguridad digital de Estados Unidos y del hemisferio. Por supuesto está relacionado con la estrategia china pero yo no veo que esto esté relacionado a Chancay de ninguna forma sino que es otra dimensión para buscar la protección de nuestros propios intereses y también de, forma más amplia, para la seguridad digital de todos.
-El canciller chileno Francisco Pérez Mackena dijo recientemente que el proyecto del cable submarino chino continúa en evaluación y que no ha sido descartado por el nuevo gobierno. ¿Qué percepción tienen en Estados Unidos sobre el futuro de este proyecto? Primero que todo, los proyectos siempre evolucionan, ya sea hacia dónde va o quiénes participan.
Mi percepción es que por ahora, mientras que se cumpla este cable de Google que tiene una banda ancha 10 veces superior que el del cable de China, no hay una necesidad en cuanto al mercado. Siempre, en el mundo conectado, hay necesidades para cables y sí es posible que este cable pueda evolucionar en otra forma, especialmente en cuanto a una ruta y en cuanto a a tecnología que podría evitar alguna de estas preocupaciones. Yo creo que eso es posible.
Yo entiendo también que el embajador Pérez Mackena está en una situación delicada porque, por un lado, él entiende muy bien la importancia muy explícita del presidente Kast de mejorar la relación con EEUU. El mismo embajador ha tenido su formación en en varias instituciones en los EEUU. Pero también yo creo que el embajador entiende los intereses económicos de Chile.
Él mismo fue el número dos en el Grupo Luksic entonces entiende muy bien que los intereses chilenos quedan en jaque si los chinos quieren castigar a Chile económicamente. El embajador tendrá que navegar entre un presidente cuya política pública es mejorar la relación con Estados Unidos y entendiendo que hay muchas empresas chilenas nerviosas por lo que China podría hacer con este cambio. Él tiene un trabajo arduo y yo le deseo que le vaya bien pero creo que como usted bien dijo, cosas como este cable muestran que hay soluciones pero cuando hablamos con respeto sobre todos nuestros intereses legítimos y cómo llegamos a una solución que respete la soberanía e intereses económicos chilenos.
-A propósito de la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU, ¿cómo ve la posibilidad de un eventual veto de Estados Unidos? Primero que todo, reconozco que Michelle Bachelet es una gran política y estadista, quien ha representado muy bien a Chile, es muy respetada en la comunidad internacional. Pero también respeto esta decisión soberana que Chile ha tomado de ir en otro rumbo en su política.
Yo tengo confianza en que la expresidenta Bachelet podría representar bien a Chile y también respeto que el gobierno vea que no es el tipo de representación que busca para Chile, respetando las capacidades de la presidenta Bachelet. Yo veo que cualquier gobierno elegido democráticamente y cualquier país soberano tiene derecho a decidir qué rumbo político y política pública representa mejor sus intereses. Lee también...
Bachelet revela inédita conversación con Piñera: Michelle, ¿quieres ser secretaria general de la ONU? Martes 31 Marzo, 2026 | 14:18 Es algo que está en el derecho de un gobierno elegido democráticamente. Para mí, lo que es triste es la interpretación de que esto, en alguna manera, sea visto como una sombra sobre las capacidades de la expresidenta Bachelet.
Ella es un gran estadista pero yo creo que es completamente válido que este gobierno electo de Chile quiera enfocar sus intereses y representación en otro grupo. -Saliendo de la región, quería aprovechar la instancia para preguntarle sobre el conflicto en Medio Oriente. ¿Se podría decir que quizás Estados Unidos subestimó de alguna manera el poder de Irán?
He trabajado con las fuerzas armadas durante toda mi carrera y aunque siempre hay posibilidades de sorpresas, yo imagino que había una esperanza, o cierta expectativa, de que quizás esto se podía resolver rápidamente. Había ciertas indicaciones sobre la manera en que Irán había respondido a la operación exitosa de Estados Unidos e Israel el año pasado contra las actividades nucleares y por supuesto sobre el éxito en Venezuela. Pero al haber trabajado con los militares, no puedo imaginar que no haya habido anticipación sobre que eso no sería posible.
Todos entienden que Irán piensa de forma isométrica entonces no puedo imaginar que no se anticipara el uso de drones, uso de liderazgos descentralizados, uso de tácticas isométricas como hacer presión por ataques básicamente terroristas contra las economías de todos sus vecinos aliados en la región. A veces, cuando uno comienza una acción, uno espera lo mejor pero se puede anticipar algo más complicado. El hecho de que lo que hemos recibido haya sido más complicado, no implica que no lo esperábamos, solo quizás no es la mejor de las opciones que hubiéramos esperado.
Yo sospecho que cuando iniciaron estas acciones, había una anticipación, por supuesto, de lo que era tan obviamente posible. Pero lo que yo veo en esto es que en términos militares estratégicos, hay cosas que se están haciendo en simultáneo. Es una operación militar que ha tenido éxito de forma aplastante en cuanto al uso de cosas informáticas o electrónicas, armas de precisión y en deshabilitar el liderazgo iraní, su capacidad militar, su capacidad de producción de misiles y y drones, entre muchas otras cosas.
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