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Sandro Castro, el nieto influencer de Fidel Castro que dice que “la mayoría de los cubanos quieren ser capitalistas, no comunistas”
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20:47 · Chile

Sandro Castro, el nieto influencer de Fidel Castro que dice que “la mayoría de los cubanos quieren ser capitalistas, no comunistas”

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Tanto los observadores de Cuba como los opositores y partidarios del comunismo analizan minuciosamente cada una de sus publicaciones, revisándolas a fondo para ver si ofrece alguna pista de la información privilegiada que pueda tener como miembro de la familia Castro, asegura The New York Times. La familia Castro, recuerda el influyente periódico estadounidense, ha controlado Cuba con mano de hierro durante casi 70 años, mientras sus vidas personales se han caracterizado por el secreto. Pero uno de ellos ahora es un influencer en Instagram.

Se trata de Sandro Castro, de 33 años, quien es nieto de Fidel Castro, el fallecido líder de la revolución comunista cubana. Con unos 158. 000 seguidores en Instagram, Castro, radicado en La Habana, luce un corte de pelo a la moda, barba de tres días y una predilección por los lentes de sol de moda.

A menudo no duda en pavonearse en videos provocativos que acumulan miles de visitas y “me gusta”. Propietario del club nocturno EFE Bar, ubicado en la avenida 23, en el Vedado, una exclusiva zona de la capital cubana, y bebedor de cerveza, Sandro piensa en “Cien años de soledad” mezclado con “Keeping up with the Kardashians”, asegura CNN. Llamado por el medio CiberCuba como el “empresario”, influencer de moda, “rey de la noche” o “príncipe de las tinieblas” es hijo de Alexis Castro Soto del Valle, uno de los hijos que Fidel Castro tuvo con Dalia Soto del Valle.

Alexis Castro Soto del Valle, el padre de Sandro y un ingeniero en telecomunicaciones, también ha incursionado en las redes sociales. Ha publicado en X recuerdos de su infancia en la famosa familia, así como críticas veladas a las recientes decisiones económicas del Gobierno de Cuba. Su hijo Sandro no ocupa cargos públicos ni tiene responsabilidades políticas visibles.

El 21 de septiembre de 2019, Diario de Cuba publica el primer artículo verificable en un medio independiente sobre él: el video donde llena el tanque de su auto y da “gracias a Dios” en medio de una crisis de combustible. “Ahí estaba ya el núcleo del personaje: privilegio, desconexión y una exhibición tan natural como provocadora”, apunta CiberCuba. El País lo presenta como un nieto influencer que encarna las contradicciones del castrismo tardío.

El New York Times lo incorpora como símbolo de una Cuba donde el privilegio convive con la escasez. CNN da un paso más y lo sienta frente a la cámara, permitiéndole hablar de política, de economía y del país. A diferencia del resto de sus parientes intensamente reservados, a menudo herméticos, busca abiertamente la fama y la notoriedad, incluso atreviéndose a trolear al Gobierno comunista de la isla al lanzar críticas veladas a los burócratas que sucedieron a su abuelo y a su tío Raúl Castro.

Así lo hizo en la entrevista exclusiva que CNN difundió este lunes, donde Sandro Castro, durante una visita nocturna, en medio de uno de los frecuentes apagones que sacuden la isla, dijo que el presidente Miguel Díaz-Canel debería haber hecho “hace tiempo, muchas, muchas cosas” para resolver asuntos “que ahora son problemas para nosotros”. “Sufres miles de problemas. En un día, puede que no haya electricidad, no haya agua.

Los productos no llegan. Es muy duro, realmente duro”, dijo Sandro Castro, mientras su mánager le entregaba otra cerveza Cristal helada. La entrevista se hizo en su departamento en el apartado barrio de Kohly, en La Habana, donde viven muchos funcionarios militares y de inteligencia cubanos.

Su moderno departamento de soltero cuenta con un generador de batería EcoFlow para hacer frente a los apagones, indica CNN. Los generadores cuestan alrededor de 800 euros y no están al alcance de cualquiera en la isla. Durante la entrevista, Sandro vestía zapatillas marca Nike y lentes Chanel que valen más de 300 euros.

En su refrigerador LG, que cuesta casi 2. 000 euros en el mercado cubano, guardaba cervezas, helados y yogures caros. “Los lujos contrastan con la vida de un cubano común, que sobrevive con un salario de menos de 15 euros al mes”, destaca el diario español ABC.

Pese a ello, “Castro afirma que no es ‘rico al nivel de Dubái’, que su familia no posee mansiones ni yates y dice que ni siquiera tiene gasolina para poner en su coche. Pero en un país donde el salario promedio está por debajo de los US$ 20 al mes, Castro parece estar más que bien”, comenta Patrick Oppmann, corresponsal Internacional de CNN y Jefe del Buró en La Habana. Castro niega que sea millonario y rechaza la posibilidad de que sus conexiones familiares lo protejan o le hagan la vida más fácil que la de otros cubanos.

Su club nocturno en una avenida principal de La Habana “solo” le costó US$ 50. 000, dijo, una suma más allá de la imaginación más desbordada de la mayoría de los cubanos. “Lo poco que tengo es gracias a mi esfuerzo, mi sacrificio”, aseguró.

“Estoy haciendo videos sobre una situación tensa y triste”, aseguró Sandro a CNN, refiriéndose a la crisis económica y al aumento de tensiones con EE. UU. “Al menos estoy tratando de hacer feliz a la gente.

De sacarles una sonrisa. Nunca me burlaría de una situación que yo también sufro”. Durante la entrevista, Castro también se preguntó en voz alta cómo podría conseguir una visa para EE.

UU. para “visitar amigos en Miami” y se disculpó por su inglés rudimentario. “Es como el de Maduro”, dijo con una sonrisa traviesa, refiriéndose al presidente de Venezuela capturado por EE.

UU. en enero. “Soy un revolucionario, pero un revolucionario de ideas, de progreso, de cambio”, dijo el nieto de Fidel Castro, haciendo referencia al eslogan de “continuidad” del actual presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

“No diría que está haciendo un buen trabajo. Para mí, no está haciendo un buen trabajo”, afirmó sobre Díaz-Canel, quien es el primer jefe de Estado cubano que no se apellida Castro desde la revolución y ha contado con el apoyo vocal tanto de Raúl como de Fidel Castro a lo largo de los años. Mientras elogiaba a su abuelo Fidel y a su tío abuelo Raúl, Sandro Castro se negó a decir a CNN si la revolución que ellos lideraron había mejorado la vida en la isla.

“Nací después de 1959, así que no puedo decirlo”, dijo. “Hay muchas personas en Cuba que piensan de manera capitalista. Hay muchas personas aquí que quieren hacer capitalismo con soberanía”, afirmó.

“Creo que la mayoría de los cubanos quieren ser capitalistas, no comunistas”, reiteró. A la pregunta de qué diría su abuelo si viera que su nieto defiende el sistema capitalista, Sandro, quien se autodefine como “una señal de los tiempos cambiantes en la isla”, sostuvo que Fidel “tenía sus principios, pero respetaba los de otras personas”.

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