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San Clemente: el mártir romano en Linares
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San Clemente: el mártir romano en Linares

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Opinión 02-04-2026 San Clemente: el mártir romano en Linares (Manuel Quevedo Méndez) En la actualidad, diariamente, es venerado por los fieles católicos que acuden a la Iglesia Catedral de San Ambrosio de Linares, un mártir cuyas sagradas reliquias fueron desenterradas de las Catacumbas de Roma llamado San Clemente, distinto del Papa San Clemente Romano, cuya tumba se guarda en el subsuelo de una hermosa Basílica levantada cerca del Coliseo en la Ciudad Eterna. Las reliquias del Mártir, que se veneran en la Catedral de Linares, se sabe que fueron rescatadas de las Catacumbas de Roma a fines del siglo XV o a comienzos del siglo XVI, y confiadas a la Confraternidad de los Santos Ángeles Custodios, que era una antigua Sociedad de Hombres Nobles de Roma. Para singularizar su devoción se las honró construyéndoles un Templo en el noroeste de la Ciudad Eterna, en un parque conocido como Horti Sallustiani, que Anfiteatro Flavio, o Coliseo Romano Basílica de San Clemente en Roma acceso a San Clemente Romano, más tarde en el siglo XVII dio origen a la Plaza Barberini, famosa porque tiene en el centro la Fuente del Tritón, célebre escultura de Gian Lorenzo Bernini (1643).

Dicha Iglesia se demolió a fines del siglo XIX, cuando esa área dio paso a la construcción de muchas viviendas debido al crecimiento de Roma como capital de Italia, tras la unificación conseguida por el Rey Víctor Manuel II y el verdadero artífice de la unidad italiana Giuseppe Garibaldi. A ello se agregó la necesidad de abrir nuevas calles, para favorecer el flujo de los automóviles que, junto con agilizar los desplazamientos, dentro de las ciudades modernas, empezaron a exigir la ampliación de más avenidas para permitir los viajes en uno y otro sentido. Hasta entonces, desde siempre el tránsito de personas se había hecho normalmente a pie; y cuando se trataba de algún personaje importante o había que trasladar objetos grandes y muy pesados, se ocupaban pequeños vehículos a tracción animal como carros, carruajes o carretas, que, muy de tarde en tarde, ocasionaban choques o accidentes.

Después de la demolición del Templo que existió cerca de la Plaza del Tritone, las reliquias de San Clemente fueron resguardadas dejándolas en depósito en una dependencia anexa a la Sacristía de la Capilla Paulina del Vaticano. Volviendo a la presencia de San Clemente en Linares, 1936 fue un año muy auspicioso para la magnífica empresa de edificar nuestra Catedral, coronado con la llegada de las reliquias del Mártir San Clemente que durante un tiempo se guardaron en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico en el Vaticano. Allí estaban, en 1934, cuando el entonces Rector del Seminario de Santiago Pbro.

Juan Subercaseaux, que ya había conseguido -el 15 de agosto de 1929- que el Papa Pío XI elevara este centro de formación sacerdotal de la categoría de Seminario Conciliar a Pontificio, se las pidió al Santo Padre para ser traídas a Chile. Como este Papa, poco después, promovió a Mons. Subercaseaux para ser el segundo Obispo de la Diócesis de Linares, y habiéndose encontrado el nuevo Pastor que sucediera a Mons.

Miguel León Prado con el desafío de levantar la nueva Catedral, continuaron las gestiones para que las sagradas reliquias del Mártir fueran regaladas a la Catedral de San Ambrosio de Linares, lo que finalmente consiguió, llegando el sarcófago con este precioso obsequio a Valparaíso, en el Vapor “Orazio”, en septiembre de 1936. Desde ahí fueron llevadas privadamente a la Casa Matriz de las Hermanas de la Providencia de Santiago, para que el Profesor de la Universidad Católica Doctor Ricardo Benavente recompusiera el esqueleto y se procediera a revestirlo con los ornamentos adecuados. El 11 de octubre de ese año se transportó solemnemente la urna, con las reliquias de San Clemente desde la Casa de la Providencia de la capital al Seminario Pontificio, que entonces estaba muy cerca, en una grandiosa fiesta litúrgica presidida por el Arzobispo de Santiago Mons.

Horacio Campillo y la mayor parte del Episcopado chileno. Después de haber estado expuestas más de 2 meses en la Iglesia de los Santos Ángeles Custodios, actual sede de la Parroquia homónima ubicada en la comuna de Providencia, el 1º de enero de 1937, continuaron viaje al sur, en un tren especial. Respondiendo a esta singular distinción del Sumo Pontífice, más de 3.

000 personas esperaron la urna con los sagrados despojos del invicto Santo en la estación de ferrocarriles de San Javier, el 26 de diciembre de 1936, y 500 jinetes escoltaron la cureña hasta el templo parroquial. La recepción al día siguiente en Villa Alegre, Putagán y Linares, fue todavía mucho más apoteósica, manifestando todo el mundo su convencimiento que debían acelerarse más rápidamente los trabajos para ver pronto terminada la Catedral. Un cortejo impresionante encabezado por 7 Obispos, le dio la bienvenida a la entrada de Linares en Independencia con Yungay, y desde ahí fueron en procesión a dejarlo al Templo del Corazón de María, que transitoriamente servía como Catedral.

Las numerosas delegaciones pernoctaron en la ciudad, porque estaba efectuándose un Congreso Eucarístico Regional; que concluyó ese 1º de enero de 1937, con una Misa Solemne celebrada en el Altar monumental que se levantó en la Alameda, ya que no había lugar más adecuado para contener a tan inmensa muchedumbre que había llegado a participar en esta imborrable fiesta religiosa, que dio lugar a una de las más grandes demostraciones de fe en Cristo, que según los registros de la época tuvieron carácter verdaderamente triunfal.

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