Recorte en salud para hoy, deuda para mañana
El instructivo de Hacienda que plantea un recorte del 3% al presupuesto de salud reabre una discusión ineludible: ¿es posible aplicar una rebaja de esa magnitud sin afectar la atención de las personas? La respuesta corta es no. Un 3% equivale a 517 mil millones de pesos, aplicados sobre un sistema que lleva 13 años consecutivos sin un presupuesto que alcance para cubrir el año, y que requiere suplementaciones sistemáticas para llegar a diciembre.
Solo en la Región Metropolitana fue necesaria una suplementación cercana a 1 billón de pesos para cerrar el 2025, equivalente a cerca del 25% del presupuesto inicial. Lee también... Salud, gasto y crecimiento: la prueba fiscal del nuevo gobierno Miércoles 22 Abril, 2026 | 12:50 Nadie discute que hay espacio para seguir mejorando la eficiencia del sistema.
Reducir burocracia, optimizar procesos, mejorar registros y disminuir el ausentismo son tareas pendientes y necesarias. Pero ninguna de ellas generará, por sí sola y en el corto plazo, ahorros de la magnitud que hoy se exige. La digitalización e interoperabilidad del sistema también podrían eliminar duplicidades, pero requieren inversión para implementarse.
Y aquí está el punto ciego de la discusión: en salud pública, el recorte de recursos no mejora la eficiencia, la deteriora. La insuficiencia presupuestaria lleva a que los servicios operen en la incertidumbre de suplementaciones tardías, compren a proveedores que no son los más baratos, si no los que permiten pagar con desfase; arrienden equipos en vez de adquirirlos y prolonguen estadías hospitalarias por falta de imágenes o especialistas. Finalmente, se termina gastando más, y con peores resultados.
Un recorte sobre un sistema ya tensionado no genera ahorros, sino que afecta la calidad de la atención y desplaza el costo hacia adelante, con intereses. Este año, los servicios metropolitanos han ejecutado el 28% de su presupuesto para insumos en solo dos meses, tras arrastrar una deuda flotante de 160 mil millones de pesos del 2025. La inversión en mantenimiento alcanzó apenas el 0,14% del presupuesto hospitalario en 2023, frente al 6% del estándar internacional.
Así, equipos sin mantención, dejan de funcionar, retrasando atenciones y obligando a una compra externa más cara. Las inversiones, si bien pueden parecer un área atractiva para ajustar, no lo son en un país que tiene dos camas por cada mil habitantes, la mitad del promedio OCDE, y proyectos hospitalarios postergados desde hace años, como el Hospital de la Zona Norte. Ajustar en estas condiciones puede llevar a mayores costos en el futuro, no a eficiencia.
Lee también... Alerta oncológica avanza mientras Minsal gestiona revertir recorte y reducir listas de espera Miércoles 22 Abril, 2026 | 09:46 Las restricciones fiscales son reales, y la responsabilidad en el gasto público es innegociable. Sin embargo, Salud no es un sector donde un recorte presupuestario produce ahorro neto, sino que, en las actuales condiciones estructurales, el efecto es simplemente generar una deuda diferida, menor espacio para redistribución y mayores costos.
Que cada peso se use bien es un imperativo ético que compartimos y del cual nos hacemos parte, pero la eficiencia real no se decreta con un recorte, sino que se construye asegurando un financiamiento suficiente, oportuno y predecible.
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