Recordando a Mónica Santa María, la triste historia de la “dalina chiquita” de Nubeluz: la fama, la depresión y una trágica muerte
A comienzos de la década de los noventa se emitió por la televisión peruana uno de sus programas infantiles más populares: Nubeluz. Rompió récords de audiencia y fue transmitido en 19 países -incluyendo Chile-, incluso se dice que existe un video con una versión doblada al chino. Pero su éxito se vio eclipsado por la tragedia que envolvió a una de las “dalinas” -nombre con el que se referían a las animadoras del programa-, Mónica Santa María.
Con tan solo 21 años, el suicidio de la joven conmocionó a sus miles de fanáticos en Latinoamérica y marcó el principio del fin del querido programa. Mónica Santa María, también conocida como la “dalina chiquita”, nació el 6 de diciembre de 1972 en Miraflores, Perú. Hija de Danilo Santa María y Judy Smith, de origen canadiense, la joven inició desde pequeña una carrera en el modelaje y luego llegó a la televisión.
Su hermana mayor Liz contó que la joven “era tan bonita que la gente la paraba a la mamá en la calle”, consignó Clarín. Con una cabellera café, sus característicos ojos azules y una dulce sonrisa, Mónica destacó no solo por sus looks, sino también por su inteligencia. ”Siempre fue una chica superinteligente, tenía los primeros premios y los profesores siempre hablaban con mis padres de ella y decían que era excelente alumna", añadió su hermana.
Pese a que su padre se oponía, su madre la llevó a varias agencias publicitarias y castings. A los 11 años, Mónica protagonizó un comercial para el shampoo de la marca Ammens. Posteriormente, fue rostro de la marca de cosméticos Yanbal.
En 1988, Santa María tuvo una breve aparición en el programa “Chiquiticosas”. Al año siguiente terminó sus estudios y se graduó con honores. En marzo de 1990, Panamericana Televisión inició un casting para elegir a las próximas animadoras de su nuevo programa infantil.
Mónica fue una de las primeras en presentarse, cautivando a los ejecutivos con su carisma y belleza, siendo escogida como la primera dalina de “Nubeluz”. La productora del programa, Rochi Hernández, contó que Mónica fue “la más puntual en llegar” al casting. “La vimos, hicimos la prueba, que consistía en que ella tenía que contar un cuento.
Mónica tenía la experiencia de haber hecho comerciales de televisión desde los 6 años. Cuando la vimos en pantalla dije: ‘Esta es una de las dalinas. Ahora hay que buscar a la que sigue’”, relató.
La segunda elegida fue la argentina Almendra Golmesky, quien había conocido a Mónica años antes tras trabajar juntas en una campaña para Yanbal. Juntas, se convirtieron en los rostros de “Nubeluz” y las encargadas de liderar la “fiesta infantil” que sintonizaban miles de niños cada sábado y domingo. En aquel entonces, la cadena Panamericana Televisión contrató al dramaturgo Alonso Alegría Amézquita para que, junto a un equipo de guionistas y expertos, ideara el nuevo programa infantil, consignó Infobae.
Tras la cancelación de “El Show de Yuly”, una adaptación libre del show de Xuxa de Brasil, la señal buscaba un reemplazo y crear un nuevo espacio infantil en la pantalla chica. Así nació el universo de “Nubeluz”, con un lenguaje propio, una atmósfera mágica y canciones del recuerdo como “Papi deja de fumar” y “Sube a mi nube”. Lleno de colores y arcoiris, la fiesta infantil transcurría en una nube, propiedad de Glufo.
Sus dos amigas, a quienes llamaba “dalinas”, lideraban el ciclo con bailes, juegos y premios. “Nubeluz” se convirtió en todo un fenómeno televisivo, llegando a transmitirse en distintos países alrededor del mundo. Con un lenguaje ficticio, las dalinas daban inicio a las competencias con la frase “¡grántico, pálmani, zum!
”. “Mónica y Almendra no le hablaban a una cámara, le hablaban a un niño. Trataban de romper esa distancia que hay entre una animadora, la cámara, el televisor y el espectador para llegar a entrar al hogar de esas personas”, afirmó el director artístico, Joaquín Vargas, según consignó Clarín.
El éxito fue tal que incluso llegó a Estados Unidos. Se fueron de gira por distintos países y vendieron merchandising de todo tipo, como poleras, revistas y discos. Pero una dolorosa tragedia marcó el final del querido programa de televisión.
Mónica Santa María, una de las más queridas, atravesaba por una profunda depresión. Si bien ante las cámaras era alegría y sonrisas, tras bambalinas la dalina luchaba contra el estrés, la presión mediática y la tristeza. Según detalla Clarín, Mónica mantuvo una relación con Diego Ferrand Palacios, pero tras el quiebre, la joven tuvo su primer intento de suicidio a fines de 1991.
“Ella intentó suicidarse tomando fármacos y fue llevada a la clínica Angloamericana y eso fue lo único que supe de ella”, contó Ferrand en “Historias secretas”. Comenzó a tomar medicamentos para conciliar el sueño. Tuvo un breve romance con el actor Diego Bertie y luego salió con Arturo Bayly, siendo víctima de chantaje sexual por parte del Clan Calígula, una banda de traficantes que extorsionaba a famosos con videos íntimos.
En medio de esto, Mónica conoció al empresario Constantino “Tino” Heredia a finales de 1992, quien fue su última pareja. Él era hijo de los dueños de una embotelladora de Pepsi, estaba divorciado y tenía un hijo. Ella se había enamorado y, como lo dijo en una entrevista, deseaba casarse y formar una familia.
Al año siguiente, cuando sus cuadros depresivos se hacían más intensos, Santa María se alejó por un tiempo de “Nubeluz” y se fue a Estados Unidos con su pareja. En aquel entonces, se unieron las dalinas Lilianne Braun y Xiomara Xibillé. Si bien Mónica regresó al programa, el estrés, la depresión y un trastorno bipolar por el cual no recibió un tratamiento adecuado terminaron por colapsar a la joven dalina.
En enero de 1994 ingresó a una clínica para someterse a un tratamiento psiquiátrico, pero se fue horas después de ingresar. No obstante, regresó al mes siguiente tras ingerir 37 pastillas. La tragedia llegó al poco tiempo después.
El 12 de marzo, Mónica junto a Tino asistieron a la boda de un amigo del empresario. Se dice que la joven le expresó sus deseos de contraer matrimonio a su novio, quien le respondió que él no tenía intenciones de casarse. Tras una pelea, ella se fue y regresó a su departamento ubicado en el barrio La Molina, Lima.
La joven llamó a su pareja para decirle que tenía su pistola, una Sig Sauer 9 milímetros, y que planeaba usarla. Si bien Heredia llamó a los padres de Mónica, la dalina los convenció de que no tenía ninguna pistola. “Lo único que querías es tu pistola, ¿no?
No te preocupes, cuando yo acabe lo que tenga que hacer, puedes pedirla a César Coello. Y deja de llamar a mis padres y decir que yo la tengo, porque ellos no te van a creer, creen que estás loco, ¿OK? “, fue el mensaje que le dejó Mónica a Heredia en su contestadora automática.
Cerca de las 1 y las 1:30 de la mañana del domingo, se escuchó un primer disparo en el edificio. A las 3:30 horas se escuchó el segundo. Al día siguiente, el lunes 14 de marzo, los padres de Mónica encontraron su cuerpo tendido en su cama, cubierto de sangre y aun usando el vestido negro que lució para la boda a la que había asistido con su pareja.
Sumado a esto, también encontraron 60 pastillas de Rohypnol, un fármaco usado para tratar la ansiedad. La muerte de Mónica Santa María conmocionó a sus fanáticos y a sus compañeras en “Nubeluz”, programa que no volvió a ser el mismo tras la dolorosa partida de una de sus dalinas. “Fue muy fuerte porque había que lidiar no solo con lo personal, sino también con dar la cara ante un público muy difícil, sobre todo de una persona tan joven y con el éxito que tenía Mónica”, expresó Almendra Gomelsky años después, consignó Infobae.
Pese a que intentaron continuar, una a una las dalinas comenzaron a abandonar “Nubeluz” hasta que el recordado programa infantil llegó a su fin en 1995.
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