Realismo a los trabajadores, menos impuestos a los más ricos
El Gobierno ha decidido abrir la discusión del salario mínimo por la prensa, sin mesa, sin negociación real. Antes de sentarse con los trabajadores, el ministro del Trabajo ya les dijo que bajen las expectativas, que esto debe verse con “dosis de realidad” y que a veces hay que “contener” los aumentos. Es una señal política nítida: el Ejecutivo quiere que la negociación parta amarrada a la baja.
El problema es que la realidad que se invoca es siempre selectiva. Porque cuando se trata del salario mínimo, se pide prudencia. Pero cuando se trata de los altos patrimonios, el mismo Gobierno prepara una rebaja del impuesto corporativo del 27% al 23%, beneficios para el impuesto a la herencia y eliminar el impuesto a las transacciones bursátiles, todo por miles de millones de dólares de menor recaudación.
Para el trabajo, contención. Para el capital, holgura. Lee también...
CUT pide que reajuste del salario mínimo sea por sobre el IPC por alza en el costo de la vida Lunes 20 Abril, 2026 | 08:38 Esa es la verdadera prioridad económica del gobierno de Kast y Quiroz. Más grave aún, esta discusión ocurre cuando el costo de la vida volvió a dispararse. Entre enero y marzo de este año el IPC ya acumuló 1,4%, y la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central prevé otro 1,4% para abril y 4,3% para diciembre.
Eso significa que, si se quiere solamente evitar que el salario mínimo pierda poder adquisitivo desde enero, el reajuste de mayo debería ubicarse en torno a 2,8%, llevando el ingreso mínimo a más de $554 mil. Menos que eso no es responsabilidad económica, es una baja real de los ingresos del trabajo. El Banco Central advirtió que la guerra en Medio Oriente elevó fuertemente los combustibles y que eso tendrá efectos inflacionarios en Chile.
El mercado ya internalizó ese shock. En ese escenario, pretender que el salario mínimo se discuta como si el bolsillo de las familias estuviera intacto es simplemente desconectarse de la vida cotidiana de millones de trabajadores y trabajadoras. El Gobierno insiste en instalar que el alza salario mínimo del período anterior sería uno de los responsables de los malos indicadores laborales.
Sin embargo, la evidencia seria es más compleja. La Dirección del Trabajo ha encontrado que los reajustes recientes operaron como piso salarial efectivo, con efectos redistributivos y sin distorsiones significativas en la estructura del empleo formal, mientras que un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, difundido por Hacienda, concluyó que los efectos sobre empleo formal fueron acotados, mientras los beneficios salariales llegaron a cerca de dos millones de personas en la base de la distribución. No hay ninguna base técnica seria para convertir al salario mínimo en el culpable de trece años de deterioro laboral chileno.
Lee también... La disminución de impuestos de Kast es una buena noticia: Si no, pregúntenle a Artés Lunes 20 Abril, 2026 | 15:53 Lo que sí sabemos es que Chile tiene más de 800 mil personas desocupadas, 38 meses con desempleo sobre 8%, una informalidad de 26,5%, desempleo femenino de 9% y desempleo juvenil de 22,2%. Todo eso exige una política laboral seria y el ministro del Trabajo no ha contribuido a eso.
No han presentado una estrategia de empleo. No hay agenda laboral. Todo está en manos de Hacienda y todo se reduce a culpar conquistas importantes como 40 Horas o la Reforma de Pensiones.
Pero una política laboral seria no consiste en ello, ni menos en disciplinar salarios, mientras se rebaja impuestos a los que más tienen. Si el Ejecutivo quiere un debate honesto sobre salario mínimo, que respete la negociación y que deje de instalar por la prensa que el único camino posible es resignarse. Porque en una economía donde suben los combustibles, suben los alimentos y sube el costo de vivir, congelar el salario real no es sensatez, es hacer que los costos de las decisiones que ellos tomaron los paguen los que viven de su trabajo.
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