"Cuando el cuerpo avisa en silencio: la importancia de cuidar y prevenir las disfunciones del piso pélvico"
"Cuando el cuerpo avisa en silencio: la importancia de cuidar y prevenir las disfunciones del piso pélvico" Aunque pocas veces se habla de él, el piso pélvico cumple un rol esencial en la salud y calidad de vida de las personas. Su funcionamiento adecuado permite realizar actividades tan cotidianas como reír, toser, hacer ejercicio o simplemente controlar la orina y las deposiciones. Sin embargo, cuando este sistema falla, las consecuencias pueden ser profundas, afectando no solo el bienestar físico, sino también emocional y social.
El piso pélvico corresponde a un conjunto de músculos, ligamentos y fascias ubicados en la base de la pelvis. Esta estructura actúa como una "red de soporte" que sostiene órganos fundamentales como la vejiga, el útero y la vagina en la mujer, la próstata en el hombre y el recto en ambos. Además de su función de sostén, cumple un rol clave en la continencia urinaria y fecal, la función sexual, la estabilidad lumbo-pélvica y el manejo de la presión intraabdominal.
Un sistema clave, pero invisibilizado A pesar de su importancia, el piso pélvico sigue siendo una estructura poco reconocida por la población general. Muchas personas no saben identificarlo ni activarlo correctamente, lo que dificulta tanto la prevención como el tratamiento de sus disfunciones. Una forma simple de reconocer esta musculatura es intentar contraer como si se quisiera evitar la salida de gases o detener el flujo de orina.
Esa sensación de cierre y elevación interna corresponde a la activación del piso pélvico. Sin embargo, es importante recalcar que interrumpir la micción no debe utilizarse como ejercicio, sino solo como referencia inicial de reconocimiento. Señales de alerta: cuando consultar Las disfunciones del piso pélvico son más comunes de lo que se cree y pueden manifestarse de distintas formas.
Entre las principales patologías se encuentran la incontinencia urinaria, la incontinencia fecal, los prolapsos de órganos pélvicos y la vejiga hiperactiva. Algunas señales de alerta incluyen la pérdida involuntaria de orina al toser, reír o realizar actividad física, la urgencia frecuente por orinar, la sensación de vaciamiento incompleto, la presencia de un "bulto" o peso en la zona vaginal o rectal, dolor pélvico o dificultades en la función sexual. En niños, también pueden observarse problemas como incontinencia o estreñimiento crónico asociados a una disfunción de esta musculatura.
Una realidad más frecuente de lo que imaginamos La evidencia científica internacional es clara: las disfunciones del piso pélvico tienen una alta prevalencia. Se estima que entre un 30% y un 50% de las mujeres experimentarán algún tipo de alteración a lo largo de su vida. Factores como el embarazo, el parto, la menopausia, el envejecimiento, el sobrepeso y ciertos hábitos influyen significativamente en su aparición.
En hombres, especialmente tras cirugías prostáticas, la incontinencia urinaria también representa una complicación frecuente. Asimismo, en la población pediátrica, los trastornos funcionales del piso pélvico pueden afectar el desarrollo y la calidad de vida. A pesar de estas cifras, muchas personas no consultan por vergüenza, desconocimiento o porque normalizan síntomas que no deberían ser parte de la vida diaria.
Prevención: una herramienta poderosa y subutilizada La buena noticia es que muchas de estas disfunciones pueden prevenirse o tratarse eficazmente si se detectan a tiempo. La prevención del daño del piso pélvico debe abordarse desde una mirada integral que incluya educación, cambios de hábitos y entrenamiento específico. Uno de los pilares fundamentales es la educación.
Conocer el propio cuerpo, entender cómo funciona el piso pélvico y aprender a reconocer sus señales permite tomar decisiones informadas y oportunas. El entrenamiento muscular, a través de ejercicios específicos (antiguamente llamados ejercicios de Kegel) hoy hablamos de entrenamiento muscular del piso pélvico (EMPP), ha demostrado ser efectivo tanto en la prevención como en el tratamiento de diversas disfunciones. Sin embargo, estos deben realizarse de manera correcta y, idealmente, guiados por un profesional kinesiólogo especializado, ya que no todas las personas requieren lo mismo: en algunos casos es necesario fortalecer, pero en otros relajar o mejorar la coordinación muscular.
La importancia del control de la presión abdominal Uno de los aspectos más relevantes en la prevención es el manejo adecuado de la presión intraabdominal. Actividades cotidianas como toser, estornudar, reír, levantar objetos pesados o realizar ejercicio generan aumentos de presión que impactan directamente sobre el piso pélvico. Por ello, se recomienda aprender a activar esta musculatura antes y durante estos esfuerzos, lo que se conoce como "contracción anticipatoria".
Este simple gesto puede marcar una gran diferencia en la protección de los tejidos. Hábitos que marcan la diferencia El estilo de vida tiene un impacto directo en la salud del piso pélvico. Mantener hábitos saludables es clave para prevenir disfunciones: Evitar el estreñimiento mediante una alimentación rica en fibra, buena hidratación y hábitos adecuados de evacuación.
No retrasar el deseo de orinar ni acudir al baño de forma preventiva sin necesidad. Mantener un peso corporal saludable. Evitar el tabaquismo, ya que la tos crónica aumenta el estrés sobre el piso pélvico.
Cuidar la postura en actividades diarias. Ejercicio sí, pero con conciencia La actividad física es fundamental para la salud general, pero debe realizarse de manera consciente. Ejercicios de alto impacto, como saltos o levantamiento de cargas mal ejecutado, pueden generar un exceso de presión sobre el piso pélvico si no existe una adecuada preparación muscular.
Por ello, es fundamental incorporar la activación del piso pélvico dentro de las rutinas de ejercicio y adaptar las cargas según las capacidades individuales. Momentos clave para la prevención Existen etapas de la vida donde el piso pélvico es especialmente vulnerable, como el embarazo, el postparto, la menopausia o después de cirugías urológicas o ginecológicas. En estos periodos, la evaluación y el acompañamiento por parte de un kinesiólogo especialista pueden prevenir complicaciones a largo plazo.
Romper el silencio y consultar a tiempo Hablar de piso pélvico sigue siendo un desafío cultural. Sin embargo, visibilizar estas temáticas es fundamental para avanzar en salud preventiva. Las disfunciones del piso pélvico no deben normalizarse ni vivirse en silencio.
La kinesiología de piso pélvico ofrece tratamientos efectivos, basados en evidencia científica, que permiten mejorar significativamente la calidad de vida de quienes consultan. Cuidar el piso pélvico es cuidar la autonomía, la seguridad y el bienestar. La prevención, el conocimiento y la consulta oportuna son las mejores herramientas para lograrlo.
Porque cuando el cuerpo habla, aunque sea en silencio, es importante escucharlo.
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