Quiebres de stock y sobreinventario presionan al retail: planificación basada en datos gana terreno en empresas chilenas
Las empresas chilenas enfrentan hoy un desafío creciente en la gestión de abastecimiento y disponibilidad de productos. La presión por mejorar resultados financieros, junto con condiciones de financiamiento aún restrictivas, ha obligado a las organizaciones a revisar con mayor profundidad cómo planifican sus niveles de reposición y distribución. En muchos casos, las decisiones relacionadas con abastecimiento y reposición continúan dependiendo de estimaciones poco integradas entre áreas, lo que genera desbalances entre lo que el mercado demanda y lo que efectivamente está disponible en puntos de venta o centros de distribución.
Esta brecha suele traducirse en pérdidas comerciales por falta de productos o, en el extremo opuesto, en exceso de capital de trabajo por sobrestock de productos. “Las compañías que logran un mayor equilibrio entre sus objetivos comerciales y financieros, son aquellas que para proyectar la demanda y planificar sus inventarios, utilizan modelos analìticos predictivos y prescriptivos, que permiten discriminar considerando todos los factores que caracterizan a cada sku en cada canal y locación”, señala Sergio Flores, docente de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y socio de Demafront. En este contexto, el uso de plataformas tecnológicas especializadas se ha convertido en un factor diferenciador.
Sistemas que integran información histórica, patrones estacionales, promociones y comportamiento de compra permiten generar proyecciones más confiables y coordinar de mejor forma la planificación entre tiendas, centros logísticos y equipos comerciales. Soluciones como las desarrolladas por Demafront permiten conectar distintos niveles de información del negocio y transformar grandes volúmenes de datos en recomendaciones operativas concretas. Esto facilita una toma de decisiones más rápida y basada en evidencia, mejorando la disponibilidad de productos y la eficiencia de las operaciones.
Otro elemento clave es la coordinación interna. Cuando las áreas comerciales, logísticas y financieras trabajan con indicadores compartidos y proyecciones comunes, las decisiones se vuelven más coherentes con los objetivos del negocio. Esta integración permite responder con mayor agilidad frente a cambios en el consumo, estacionalidades o eventos inesperados del mercado.
En un entorno cada vez más competitivo, las compañías que logren anticipar mejor el comportamiento de sus clientes y planificar con mayor precisión su abastecimiento estarán mejor posicionadas para sostener su crecimiento y responder con rapidez a las dinámicas del mercado.
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