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¿Qué fue de tu vida Patricio Rojas?
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18:12 · Chile

¿Qué fue de tu vida Patricio Rojas?

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POR HÉCTOR ORELLANA ABACA / FOTOS CARLOS ALARCÓN DUARTE TALCA. Hablar con Patricio “Pato” Rojas es abrir una ventana a una de las páginas más gloriosas en la historia de Rangers de Talca. Su voz conserva la serenidad de quien vivió el fútbol desde la pasión genuina, cuando las canchas se llenaban de barro, sacrificio y amor incondicional por la camiseta.

Integrante del histórico plantel que disputó la Copa Libertadores de 1970, el exdefensor rojinegro recuerda con emoción aquellos años donde un grupo de jugadores talquinos llevó el nombre de la ciudad a lo más alto del continente. A sus más de cinco décadas, Rojas mantiene intacto el orgullo por aquella hazaña irrepetible, pero también sufre con el complejo presente del club de sus amores. En una conversación cargada de recuerdos, nostalgia y sinceridad, repasa sus inicios en el amateurismo, la histórica campaña internacional, el valor de la identidad talquina y el dolor de ver a Rangers peleando en la parte baja del ascenso.

¿Cómo comenzó su historia en el fútbol? “Yo estaba en el Liceo de Hombres y tenía unos 16 años cuando un compañero me llevó al club Sudamérica. En 1965 vino la Selección Juvenil de Talca y desde Sudamérica salimos tres jugadores: Willibaldo Lastra, Alberto Villar y yo.

Nos dirigía don Hernán Rodríguez. Ahí comenzaron mis raíces en el fútbol. En esos tiempos no existía esto de pasar por muchas categorías cadetes.

Nosotros dimos el salto desde el amateurismo al profesionalismo prácticamente de inmediato”. ¿Qué edad tenía cuando llegó a Rangers? “Llegué a Rangers a los 20 años y a los 21 ya era titular.

Eso fue en 1967”. ¿Recuerda su debut? “Sí, perfectamente.

Fue en 1967 frente a Universidad Católica. El lateral izquierdo titular era Ligua Romero y también estaba Sergio Velasco por ese sector, mientras yo jugaba normalmente por la derecha. Pero don Hernán Rodríguez confió en mí y me puso de lateral izquierdo.

Así comenzó mi carrera”. ¿Cómo fue su trayectoria en el fútbol profesional? “En Rangers estuve seis años, desde 1967 hasta 1972.

Después don Sergio Cruzat, que había sido entrenador de Rangers, me llevó a Lota Schwager, donde jugué cuatro temporadas. Luego pasé a O’Higgins, donde estuve entre 1977 y 1978, y terminé mi carrera en Deportes Concepción entre 1979 y 1980. En total jugué 14 años como profesional: seis en Rangers, cuatro en Lota, dos en O’Higgins y dos en Deportes Concepción”.

¿El fútbol lo hizo feliz? “Muy feliz. Desde niño mi vida era pura pelota.

Cuando tenía seis u ocho años pasaba en la calle jugando fútbol. En esos tiempos no había muchas distracciones y nuestra entretención era esa. Creo que era una cualidad con la que nací.

”. La Copa Libertadores fue una hazaña enorme ¿Qué siente hoy al recordar haber sido parte del equipo que jugó la Copa Libertadores de 1970? “Es un orgullo enorme.

Con el paso de los años uno toma aún más conciencia de la hazaña que hicimos. Ha sido la única vez que Rangers jugó un torneo internacional y ya han pasado más de 56 años. Cada 10 de enero nosotros recordamos esa experiencia, porque en esa fecha comenzó nuestra participación.

Fuimos a jugar a Paraguay y Colombia. Son recuerdos imborrables”. ¿Qué tenía ese equipo para lograr el subcampeonato y la clasificación internacional?

“La base del plantel era de la cantera. Don Hernán Rodríguez primero y luego don Óscar Andrade les dieron mucha confianza a los jugadores jóvenes. En ese equipo había muchos talquinos: Briones, Opazo, Donoso, Alberto Villar, Lastra, Pato Rojas y varios más.

Los técnicos de esos años apostaban por el jugador de la zona y nosotros respondimos dentro de la cancha. Hoy cuesta más ver eso. Antes se la jugaban por el futbolista talquino”.

¿Siente que ese equipo sigue siendo recordado por la gente? “La gente de esos tiempos sí lo recuerda mucho. Los más jóvenes quizás no vivieron esa época, pero el hincha de Rangers que conoce la historia sabe lo que hicimos.

En aquellos años no había televisión ni la difusión que existe hoy, pero igual fuimos muy reconocidos por nuestra campaña. Hasta ahora nos siguen homenajeando y mucha gente nos dice que nosotros sí mojábamos la camiseta”. ¿Qué siente al ver a Rangers hoy en el último lugar de la tabla y complicado con el descenso?

“Sería muy penoso que el club perdiera la categoría. Lo digo como hincha, más que como exjugador. No me gusta hablar mal de los futbolistas, pero aquí no creo que toda la culpa sea del entrenador.

El técnico puede ser bueno, pero siento que la calidad de algunos jugadores no es la mejor”. ¿Cómo vive el sufrimiento del hincha? “Da pena por la gente.

Hay niños de 15 años que nunca han visto a Rangers en Primera División. El club tiene una gran barra, un estadio hermoso y una cancha espectacular. Los hinchas siguen acompañando pese a todo.

Algunos incluso salen llorando después de los partidos”. ¿Qué hizo después del retiro? “Terminé mi carrera en Deportes Concepción en 1980 y luego me hice cargo de un restaurante en el Ferrocarril de Concepción.

Estuve ahí 23 años y me fue muy bien. Después, en 2003, regresé a Talca y trabajé en el transporte de pasajeros hasta que mi señora y uno de mis hijos me dijeron que ya era tiempo de descansar. Siempre trabajé con público: en el fútbol, en el restaurante y después en el colectivo.

Me gusta mucho eso”. ¿Y la familia qué rol ha jugado en su vida? “Fundamental.

Tengo seis hijos, 20 nietos y seis bisnietos. Son mi alegría y la fuerza que me impulsa a seguir adelante. 5 hijos de mi primer matrimonio: Yasna, Paula, Fabiola, Patricio y Paulo.

Y tres hijas del segundo: Carola, Romina y Belén. Llevo 48 años casado con Julia Cabezas, mi señora. Todos me hacen sentir importante.

Para mis nietos soy como un superhéroe por todo lo que hice en la vida”. Patricio Rojas habla de Rangers como se habla de un viejo amor: con orgullo, con gratitud y también con dolor. Sus recuerdos no solo retratan una época dorada del fútbol talquino, sino también una forma distinta de entender el deporte, donde la camiseta pesaba más que los contratos y donde los jugadores soñaban con defender los colores de su ciudad.

En cada palabra de “Pato” Rojas queda claro que su amor por Rangers no terminó con el retiro: simplemente aprendió a vivir desde la memoria, la tribuna y el corazón.

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