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"Propofest": la muerte de un anestesiólogo destapó fiestas con drogas robadas de hospitales argentinos
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11:45 · Chile

"Propofest": la muerte de un anestesiólogo destapó fiestas con drogas robadas de hospitales argentinos

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La muerte de un joven anestesiólogo en un departamento del barrio de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires, en apariencia un caso individual de presunta sobredosis, abrió una trama mucho más incómoda para el sistema de salud de Argentina. La Justicia está investigando si hay redes paralelas para consumir drogas en hospitales, conexiones entre profesionales y un robo regular de insumos importantes para las llamadas “Propofest”: fiestas “controladas” de propofol y fentanilo entre médicos. Aunque la noticia de su deceso se conoció recién días atrás, Alejandro Zalazar, de 29 años y residente formado en el Hospital Rivadavia y en funciones en el Hospital General de Niños Ricardo Gutiérrez, fue hallado sin vida el pasado 20 de febrero.

Tenía una vía intravenosa colocada, frascos de propofol y fentanilo y material de infusión a su alrededor. La autopsia habló de edema pulmonar, compromiso neurológico y un cuadro compatible con sobredosis. No hubo signos de violencia.

Pero sí un dato decisivo: las drogas del hospital no debían estar ahí. La trazabilidad de esos fármacos, dos anestésicos de uso estrictamente controlado, llevó directo al Hospital Italiano de Buenos Aires, uno de los más reconocidos de la capital trasandina. En el expediente por el desvío de las drogas (no la muerte de Zalazar), a cargo del fiscal Lucio Herrera y el juez Javier Sánchez Sarmiento, hay dos imputados.

Se trata de Hernán Boveri (45), anestesiólogo de planta, y Delfina “Fini” Lanusse (29), residente de tercer año, ambos acusados por el delito de administración fraudulenta en perjuicio de la institución por el presunto robo irregular de medicamentos del circuito hospitalario. Estupefacientes faltantes en hospitales Todo comenzó con una denuncia interna por estupefacientes faltantes. A partir de ahí, allanamientos, secuestro de pruebas, restricciones de contacto entre los acusados y prohibición de salida del país.

Lee también... Masacres escolares: el crimen en Argentina, las señales en las redes del tirador y el reflejo en Chile Sábado 04 Abril, 2026 | 09:28 “Fini” Lanusse, formada en la Universidad Austral de Argentina, había construido una doble vida visible: por un lado, su carrera médica; por otro, una presencia activa en redes sociales, especialmente en TikTok, donde mostraba escenas cotidianas, bailes en tendencias y vida social activa. Su fama en las redes la convirtió en el foco de atención a partir de la divulgación de unos audios entre profesionales de la salud —aún no incorporados al expediente judicial— donde se habla con lujo y detalles de las “Propofest”, como ellos les decían a las fiestas con propofol y fentanilo.

"Fini":Por un audio sobre el robo de propofol y fentanilo del Hospital Italiano https://t. co/R6EFaFrrlo pic. twitter.

com/PWiXgi3VR6 — ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) April 1, 2026 Compañeras declararon luego que a “Fini” —mencionada repetidamente en los audios de los que habla toda Argentina— la habían visto en “estado de sedación” dentro del hospital. Según los relatos, la propia residente reconoció consumo de propofol junto a Boveri, su superior.

En una reunión en la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (Aaarba), Lanusse habría admitido episodios de consumo fuera del ámbito clínico y habló de un vínculo personal con él, según reveló el diario Clarín. Boveri, en cambio, optó por no declarar hasta el momento. Las “Propofest”: el rumor que llegó a la Justicia y expuso un grave escándalo en la salud En paralelo a la causa formal, empezó a circular un concepto que hasta entonces se movía en voz baja en ámbitos médicos: las “Propofest”.

Según audios y testimonios que no forman parte aún del expediente judicial, pero sí de su contexto, se trataría de reuniones privadas donde anestesistas y residentes de hospitales de Buenos Aires utilizaban drogas como propofol y fentanilo con fines recreativos. Nada más lejos de la improvisación: se hablaba de bombas de infusión, monitoreo básico y hasta la presencia de alguien encargado de intervenir en caso de apnea con un ambú (resucitador manual). En el ámbito clínico, el propofol induce sedación profunda y el fentanilo actúa como analgésico potente.

En quirófano, semejante combinación requiere monitoreo constante. La hipótesis que sobrevuela la investigación es que ese consumo no era aislado ni improvisado, sino parte de una práctica recreativa y nociva más extendida de lo que se creía. En el entramado apareció también un tercer nombre, apuntado por una supuesta alteración de pruebas.

Se trata de Chantal Leclercq (27), residente en el Hospital Rivadavia, apodada “Tati” en los audios del escándalo y excompañera tanto de “Fini” Lanusse como del fallecido Zalazar. En una reunión institucional, “Tati” habría admitido un consumo problemático de sustancias como propofol, ketamina, fentanilo y midazolam obtenidas en su ámbito laboral, pero antes de 2023, año en que ingresó a la residencia médica. Su casa fue allanada días atrás y le requisaron su teléfono móvil.

MUERTE DEL ANESTESISTA EN PALERMO: UNA RESIDENTE MANIPULÓ SU CELULAR Y OTRA SALIÓ CON UNA TABLET Una testigo vio a Chantal Leclercq (27), residente del Hospital Rivadavia y compañera de Alejandro Zalazar, manipular el celular del anestesista mientras la Policía realizaba… pic. twitter. com/WLuZHO5IcA — Clarín (@clarincom) April 9, 2026 Llama la atención de los investigadores que “Fini” Lanusse fue captada por las cámaras al retirarse del departamento de Zalazar con un objeto en la mano que, por su tamaño, sería compatible con una tablet.

Esas grabaciones también muestran que la última persona en abandonar el departamento fue “Tati” Leclercq. Una segunda muerte que sembró más sospechas Como si la historia necesitara otro golpe, el último 3 de abril apareció un nuevo fallecido con drogas en su entorno. Eduardo Bentancourt, enfermero de 44 años, fue hallado muerto también en Palermo.

En su departamento, donde él estaba sentado en una silla, había 112 ampollas de distintas drogas, entre ellas propofol y fentanilo, además de jeringas y material médico. La Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21 dio un anticipo de la autopsia, en el que confirmó una “cardiopatía hipertrófica y dilatada con congestión pulmonar”. Asimismo, el informe forense citado por el Ministerio Público Fiscal indica que el cuerpo presentaba una venopuntura con halo equimótico (signo de vitalidad) en el pliegue del codo derecho, sin otras lesiones traumáticas ni indicios de heridas defensivas por ataque de terceros.

Por ahora, no hay un vínculo judicial directo entre este caso y el de Zalazar. Pero la coincidencia es demasiado evidente como para ignorarla.

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