Productores en alerta: en plena temporada de exportación de cítricos activan en Coquimbo masivas campañas por mosca de la fruta
La temporada de exportaciones de cítricos en Coquimbo partió marcada por la presión sanitaria. Siete campañas activas por mosca de la fruta, cuatro en Monte Patria, dos en La Serena y una en Coquimbo, pusieron en alerta a todo el sector agroexportador antes de que el primer embarque saliera hacia Estados Unidos. A ese escenario se suma la crisis hídrica que afecta los valles del Limarí y Choapa, configurando el panorama más exigente que ha enfrentado el agro regional en los últimos años.
El seremi de Agricultura, Vicente Cortés, quien lleva un mes y 20 días en el cargo, reconoció sin rodeos el momento que vive el sector. "Estamos pasando por una situación compleja, pero trabajando de manera coordinada para avanzar. Es una cartera con desafíos diarios donde nos hemos fijado metas a corto, mediano y largo plazo.
Pero acá no basta con los recursos, que además deben ser bien utilizados y eso es justamente lo que estamos haciendo". La reacción del sector fue rápida y ocurrió en dos tiempos. El 25 de abril comenzó oficialmente la temporada de exportación de cítricos desde el principal sitio de inspección de fruta de Coquimbo, recinto donde el SAG y autoridades sanitarias de Estados Unidos revisan los embarques antes de su salida al mercado norteamericano.
Apenas tres semanas después, el mismo lugar ya operaba con un sistema capaz de inspeccionar en paralelo fruta de zonas libres y áreas reglamentadas por mosca de la fruta. Fue habilitado en apenas 10 días. El recinto venía de cerrar su mejor temporada exportadora.
Durante 2025 inspeccionó 7. 106. 136 cajas de cítricos con destino a EEUU, un aumento de 82,6% respecto de 2024, consolidándose como una pieza clave para la agroexportación regional.
Para este año, la expectativa de la industria era mantener ese ritmo de crecimiento antes de que los brotes de mosca de la fruta comenzaran a tensionar la operación. Campañas de control Para combatir los brotes en la provincia del Limarí, el SAG ya ha destinado cerca de $10 mil millones a campañas de control, recursos financiados principalmente por el Ministerio de Agricultura a través del programa nacional de erradicación de mosca de la fruta. Del total invertido, 50% se concentró en Monte Patria y otro 43% en las campañas activas de Río Hurtado y Ovalle, las zonas donde la situación sanitaria ha sido más compleja.
Los recursos se han utilizado en medidas como instalación de trampas, liberación de insectos estériles, fumigaciones, fiscalizaciones en predios y controles de movimiento de fruta, además del despliegue de personal técnico en terreno. Si el escenario se mantiene sin nuevos focos, la proyección de las autoridades es cerrar las cuatro campañas activas del Limarí durante diciembre. Más allá de los recursos destinados al control sanitario, el sector también comenzó a notar cambios operativos que venía pidiendo hace meses.
Uno de ellos fue la reducción en los tiempos de tramitación de permisos, un punto crítico para exportadoras y productores en plena temporada. A eso se sumó la implementación de oficinas móviles del SAG en Rapel y Carén, con atención semanal directamente en terreno para agricultores de ambas localidades. Cortés lo resumió en términos directos.
“Hemos agilizado y disminuido los plazos de permisos que antes demoraban entre tres semanas y un mes; hoy se están entregando entre cinco y siete días. Sabemos que la fruta no puede esperar”. Solución en tiempo récord Antes de la adecuación del sitio de inspecciones, los agroexportadores que operaban desde zonas afectadas debían trasladar su fruta fuera de la región para cumplir con los protocolos fitosanitarios exigidos por el mercado estadounidense.
Eso significaba mayores costos, tiempos de tránsito más largos y menor competitividad en precio al llegar tarde a los mercados de destino. La solución fue una modificación estructural del recinto. Frutas de Chile financió las obras necesarias para separar físicamente los flujos de fruta de área libre y fruta de zonas reglamentadas, mientras el SAG destinó tres ingenieros agrónomos adicionales para las líneas de inspección simultánea.
El director regional (s) del SAG, Luis Morales, explicó que con esta iniciativa "se cumple la doble condición de poder inspeccionar fruta de área reglamentada y fruta de área libre. Esto evita que los agroexportadores tengan que llevar su fruta fuera de este lugar, a otro sitio de inspección, disminuyendo sus costos y los tiempos de respuesta. Para lograrlo, el SAG ha tenido que hacer un estudio de sus recursos, para aumentar la dotación de ingenieros agrónomos que puedan estar en las líneas de inspección revisando la fruta".
El delegado presidencial regional, Víctor Pino, destacó la velocidad de ejecución. "En tiempo récord se logró levantar este espacio, en el cual se hace una división entre el fruto limpio y el fruto sucio que viene de zonas que se encuentran reglamentadas por brotes de mosca de la fruta... y así también poder cumplir con los compromisos, con nuestros productores agrícolas y también con los mercados internacionales, principalmente con EEUU".
Lo que está en juego para los exportadores Antes de la habilitación del nuevo sistema, las exportadoras que operaban en zonas bajo restricción sanitaria debían trasladar su fruta fuera de la Región de Coquimbo para cumplir con los protocolos exigidos por Estados Unidos. Eso significaba mayores costos logísticos, más tiempo de tránsito y el riesgo de llegar tarde a mercados donde cada semana de ventaja influye en el precio de venta. La adecuación del recinto permitió evitar ese escenario y mantener la continuidad de los embarques en plena temporada alta de cítricos.
El representante regional de Frutas de Chile, Cristian Sotomayor, afirmó que “el efecto en competitividad y sostenibilidad es tremendo”, destacando que la nueva infraestructura permitió mantener los envíos semanales y reducir tiempos de respuesta para las exportadoras. El sistema de doble procesamiento también tiene impacto en la calidad de la fruta exportada. Al mantener el protocolo Systems Approach (modelo de control fitosanitario aplicado a cítricos y uva de mesa) las exportadoras evitan recurrir a la fumigación con bromuro de metilo, tratamiento cuarentenario que aumenta los costos y afecta la condición de postcosecha del producto.
En la práctica, eso influye directamente en cómo la fruta chilena llega al mercado estadounidense. Desde el inicio de la temporada, el SAG ya anticipaba que la mosca de la fruta sería el principal desafío sanitario para el sector exportador. El director nacional del servicio, Domingo Rojas, señaló entonces que la contingencia se había transformado en una prioridad y que el trabajo coordinado con productores y exportadoras sería clave para evitar impactos mayores en la temporada.
Con $ 10 mil millones invertidos en campañas de control, permisos que hoy se tramitan en menos de una semana, oficinas móviles desplegadas en terreno y el principal sitio de inspección operando con doble modalidad, la industria ha logrado mantener el ritmo de los embarques. La variable que seguirá marcando el paso en las próximas semanas es si aparecen nuevos focos de la plaga.
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