Primera cadena nacional de Kast: énfasis en seguridad, ajuste fiscal y rebaja tributaria, pero con cuestionamientos por su enfoque
Con un tono enfático y centrado en la urgencia, el presidente José Antonio Kast presentó su primera cadena nacional, donde delineó las prioridades de su gobierno tras su primer mes en La Moneda. Sin embargo, el mensaje dejó abiertas interrogantes sobre el equilibrio entre crecimiento económico, rol del Estado y cohesión social. En su intervención, el Mandatario insistió en la existencia de tres “emergencias” —seguridad, economía y situación social— como eje estructurante de su gestión, destacando medidas como el control fronterizo, operativos policiales y ajustes fiscales.
Uno de los puntos más controvertidos fue el diagnóstico sobre migración, donde el Presidente aseguró haber recibido un país con más de 300 mil extranjeros en situación irregular, vinculando parte del fenómeno al crimen organizado. En esa línea, defendió el despliegue del denominado “Plan Escudo Fronterizo”, que incluye zanjas, muros y mayor presencia militar en el norte del país. Ajuste fiscal y relato económico En materia económica, Kast centró gran parte de su discurso en responsabilizar a gobiernos anteriores por el bajo crecimiento y el aumento de la deuda pública, argumentando que el país arrastra más de una década de estancamiento.
El Presidente planteó que Chile necesita “romper el ciclo” mediante una agenda procrecimiento que incluye rebaja del impuesto corporativo al 23%, incentivos a la inversión y reducción de la carga regulatoria. Sin embargo, el énfasis en bajar impuestos y reducir el tamaño del Estado generó cuestionamientos desde distintos sectores, al considerar que podría tensionar el financiamiento de políticas sociales en un contexto de alta demanda ciudadana. Seguridad y control como eje central El discurso también reforzó una narrativa de orden y control, con foco en la seguridad pública y el respaldo a las policías.
Kast destacó detenciones de prófugos y un fortalecimiento de la acción policial, en línea con su promesa de campaña de enfrentar con dureza la delincuencia. No obstante, analistas han advertido que el énfasis en medidas de carácter operativo no necesariamente aborda las causas estructurales de la inseguridad, como la desigualdad, la exclusión social o la falta de oportunidades. Críticas por enfoque ideológico Uno de los aspectos más debatidos del mensaje fue su insistencia en que la propuesta económica “no es ideológica”, pese a que varias de sus medidas —como la reducción tributaria, la flexibilización regulatoria y el incentivo al retiro en el sector público— responden claramente a una visión promercado.
Asimismo, el Presidente cuestionó reformas tributarias anteriores, señalando que “subir impuestos no genera riqueza”, una afirmación que ha sido ampliamente debatida en el ámbito económico. Entre expectativas y dudas Si bien el Mandatario buscó instalar una narrativa de acción y resultados, el mensaje también evidenció tensiones propias de un gobierno en etapa inicial. La promesa de crecimiento del 4% anual y reducción del desempleo al 6,5% hacia 2030 aparece como una meta ambiciosa, cuya viabilidad dependerá tanto del contexto internacional como de la implementación interna.
A un mes de iniciado el gobierno, la cadena nacional dejó claro el rumbo: seguridad, ajuste fiscal y promoción de la inversión. Pero también abrió el debate sobre sus costos sociales y políticos. En ese escenario, más que cerrar un diagnóstico, el mensaje parece haber inaugurado una discusión de fondo sobre el modelo de desarrollo que el Ejecutivo busca instalar y su capacidad de responder a las múltiples demandas del país.
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