¿Por qué cuesta tanto salir de una relación tóxica? Las claves que lo explican
Salir de una relación tóxica no siempre depende solo de la voluntad. Múltiples estudios y expertos coinciden en que existen mecanismos psicológicos y biológicos que pueden hacer que las personas queden atrapadas en relaciones tóxicas, lo que afecta su autoestima, la forma en que perciben el control y su toma de decisiones. Según explican expertos citados por Infobae, BBC Mundo y Psychology Today, estos factores pueden generar un “enganche” emocional profundo, incluso cuando la persona es consciente del daño.
Indefensión aprendida: cuando se pierde la esperanza Uno de los conceptos clave es la indefensión aprendida, un fenómeno psicológico que surge tras repetidos intentos fallidos por cambiar una situación negativa. De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología, este patrón hace que las personas crean que “nada de lo que hagan cambiará el resultado”, lo que reduce la motivación para salir de la relación y refuerza el estancamiento emocional. Un informe citado por Infobae agrega que esta condición está vinculada a mayores niveles de ansiedad y depresión, además de limitar la capacidad de ver alternativas reales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca del 30% de quienes permanecen en relaciones dañinas han intentado salir sin éxito, profundizando la sensación de impotencia. El “enganche” del cerebro: una dinámica adictiva Más allá de lo psicológico, la ciencia también apunta al funcionamiento del cerebro. Según explicó la psicóloga Marta Novoa a BBC Mundo, muchas relaciones tóxicas operan bajo un esquema de refuerzo intermitente: momentos intensos de afecto seguidos de distanciamiento.
Este patrón activa el sistema de recompensa cerebral, liberando dopamina y generando una sensación similar a la adicción. “Esos momentos de ‘subidón’ son tan agradables que nos hacen olvidar los bajones”, señala Novoa. La terapeuta Lorena Cuendias agrega que esta dinámica puede generar una obsesión, donde la persona persigue constantemente la validación de su pareja, incluso tolerando conductas que normalmente no aceptaría.
Autoestima y apego: factores que influyen El impacto en la autoestima es otro elemento central. Muchas personas en relaciones tóxicas terminan culpándose por los problemas, lo que disminuye su confianza y refuerza el ciclo, según la Asociación Americana de Psicología. A esto se suman los estilos de apego inseguros, desarrollados en la infancia, que pueden influir en la elección de pareja.
El psicólogo Mark Travers, en Psychology Today, explica que quienes tienen apego ansioso o evitativo pueden sentirse atraídos por vínculos inestables o dañinos. Asimismo, el llamado “amor patológico” —una necesidad compulsiva de estar en pareja— puede llevar a mantener relaciones poco saludables pese al sufrimiento. Señales de alerta: cuándo una relación es tóxica Los especialistas coinciden en que hay ciertos indicadores claros: Sensación constante de ansiedad o “montaña rusa emocional” Falta de límites y comunicación clara Manipulación, control o pérdida de identidad Dudas constantes sobre uno mismo Según BBC Mundo, una señal clave es sentir más angustia que tranquilidad, incluso cuando la relación parece intensa o “apasionada”.
Cómo romper el ciclo, según expertos Salir de una relación tóxica es posible, pero suele requerir un proceso gradual. Entre las principales recomendaciones están: Cuestionar la idea de que nada puede cambiar Recuperar la autonomía (tomar decisiones, poner límites) Trabajar la autoestima y el autoconocimiento Buscar apoyo psicológico cuando sea necesario La evidencia muestra que reconstruir la confianza personal no solo mejora la vida afectiva, sino también la capacidad de enfrentar otros desafíos. En palabras de los especialistas, identificar estos patrones es el primer paso para dejar atrás vínculos dañinos y avanzar hacia relaciones más sanas y equilibradas.
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