Piso pélvico: sostén anatómico que se debe activar para prevenir disfunciones y cuidar el bienestar
La evidencia científica internacional es clara en revelar que las disfunciones del piso pélvico tienen alta prevalencia, estimándose que entre 30% y 50% de las mujeres experimentarán alguna a lo largo de su vida. La anatomía femenina es muy susceptible a estas alteraciones por diversos procesos que impactan, si bien los hombres también pueden sufrirlas. Son datos que preocupan a especialistas: es relevante el rol en la salud y calidad de vida que tiene el piso pélvico y diversas las implicancias de sus disfunciones, mientras es poco lo que se habla y conoce sobre su función, disfunción y cuidado.
Ante ello es que visibilizar, educar y concienciar a la población es un reto crucial. “Las disfunciones del piso pélvico no deben normalizarse ni vivirse en silencio. Cuidar el piso pélvico es cuidar la autonomía, la seguridad y el bienestar, y la prevención, el conocimiento y la consulta oportuna son las mejores herramientas para lograrlo”, manifiesta Pamela Espinoza, kinesióloga de la Universidad de Concepción (UdeC).
Y asegura que la kinesiología de piso pélvico, su área de especialidad, ofrece entrenamientos y tratamientos efectivos basados en evidencia científica que permiten fortalecer esta estructura y promover el bienestar integral. Función y disfunción Reír, toser, estornudar, controlar la orina y las deposiciones, hacer ejercicio o fuerzas, son actos naturales o cotidianos, aunque su buen funcionamiento depende en gran medida del funcionamiento adecuado del piso pélvico, afirma la profesional. Este conjunto de estructuras como músculos y ligamentos ubicados en la base de la pelvis actúan como soporte de órganos como vejiga, útero, vagina, útero, próstata y recto, además tiene un rol clave en la continencia urinaria y fecal, la función sexual, la estabilidad lumbo-pélvica y el manejo de la presión intraabdominal, explica.
Por eso advierte que “cuando este sistema falla, las consecuencias pueden ser profundas, afectando no sólo el bienestar físico, sino también emocional y social”. Y es que incontinencia urinaria o fecal, prolapsos de órganos pélvicos y vejiga hiperactiva menciona entre las principales patologías que afectan al piso pélvico y el diario vivir. Las manifestaciones y señales de alerta incluyen pérdida involuntaria de orina al toser, reír o realizar actividad física, urgencia frecuente por orinar, sensación de vaciamiento incompleto, presencia de un bulto o peso en la zona vaginal o rectal, dolor pélvico o dificultades en la función sexual.
“En niños, también pueden observarse problemas como incontinencia o estreñimiento crónico asociados a una disfunción de esta musculatura”, precisa la kinesióloga. Se trata de patologías frecuentes sobre todo en mujeres por los factores de riesgo. “El embarazo, el parto, la menopausia, el envejecimiento, el sobrepeso y ciertos hábitos influyen significativamente en su aparición en mujeres.
En hombres, especialmente tras cirugías prostáticas, la incontinencia urinaria representa una complicación frecuente”, detalla. Conocer y cuidar Pese a la relevancia del piso pélvico, al impacto de sus disfunciones y las cifras, la kinesióloga lamenta que es una estructura poco reconocida por la población general y muchas personas no consultan por vergüenza, desconocimiento o normalizar síntomas que no son normales. Y ello dificulta tanto su cuidado y prevención de disfunciones como la consulta y tratamiento.
Ahí está la buena noticia y también la necesidad de visibilizar: “muchas de estas disfunciones pueden prevenirse o tratarse eficazmente si se detectan a tiempo”, asegura. El conocimiento y consciencia sobre esta estructura, una serie de hábitos saludables que evitan la sobrecarga o presión, y ejercicios musculares específicos para activar y fortalecer son las estrategias elementales, sobre lo que releva el papel del profesional kinesiólogo de piso pélvico para evaluar, educar y guiar en las medidas adecuadas a integrar al diario vivir. Fortalecer y cuidar La kinesióloga Pamela Espinoza comenta que hay una serie de actividades cotidianas y hábitos que impactan directamente al piso pélvico, su salud y función, por lo que ahí hay clave del cuidado y prevención.
Lo más relevante es el manejo adecuado de la presión intraabdominal en los esfuerzos y ejercicios musculares específicos para fortalecer. Al respecto, aclara que toser, estornudar, reír, levantar objetos o realizar ejercicios, sobre todo de alto impacto como saltos o levantamiento de cargas, generan aumentos de presión intraabdominal y sobre el piso pélvico. Por ello, enfatiza, es recomendable aprender a identificar y activar esta musculatura antes y durante los esfuerzos, incorporándola en las rutinas de ejercicio y siempre adaptando las cargas según las capacidades individuales.
Al respecto, explica que “una forma simple de reconocer esta musculatura es intentar contraer como si se quisiera detener el flujo de orina: esa sensación de cierre y elevación interna corresponde a la activación del piso pélvico”, si bien destaca que no debe utilizarse como ejercicio, sólo como referencia inicial de reconocimiento. También hay varios hábitos influyen en prevenir o aumentar el riesgo de disfunciones, como aguantar el deseo de orinar, el estreñimiento o malas posturas al ejecutar distintas acciones, también el exceso de peso. En este sentido aconseja no retrasar el deseo de orinar ni acudir al baño sin necesidad, evitar el estreñimiento mediante una alimentación rica en fibra y buena hidratación, cuidar la postura en actividades diarias, mantener un peso corporal saludable y evitar el tabaquismo porque la tos crónica aumenta el estrés sobre la musculatura pélvica.
El entrenamiento muscular del piso pélvico es también elemental. Antes llamados ejercicios de Kegel, destaca que ha demostrado ser efectivo en prevención y tratamiento de diversas disfunciones. Para ello se deben realizar de manera correcta, por lo que sostiene que es ideal que guíe un profesional kinesiólogo especializado, ya que no todas las personas están en la misma situación y requieren los mismos ejercicios: algunas deben fortalecer, otras relajar y otro grupo mejorar la coordinación muscular.
Momentos críticos Identificar, activar y cuidar la musculatura pélvica es relevante todo el ciclo vital, pero hay etapas en que el piso pélvico es especialmente vulnerable y más importante prevenir para resguardar la salud y calidad de vida. En ello la kinesióloga menciona el embarazo, postparto, menopausia o después de cirugías ginecológicas o urológicas. “En estos periodos, la evaluación y el acompañamiento por parte de un kinesiólogo especialista pueden prevenir complicaciones a largo plazo”, cierra.
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