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Pese a crisis energética: incluso en el peor escenario, el suministro eléctrico del país está asegurado para todo el año
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14:27 · Chile

Pese a crisis energética: incluso en el peor escenario, el suministro eléctrico del país está asegurado para todo el año

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Hoy por hoy, todos los ojos están puestos en el precio de los combustibles y su fuerte incremento producto de la guerra en Medio Oriente, que ha llevado al barril de petróleo a superar por lejos la barrera de los US$100. La crisis energética, sostienen los analistas, es de las peores que se ha visto desde la década de los '70 y sus implicancias todavía son inciertas. En Chile el primer efecto concreto fue el alza del precio de la gasolina y el diésel -$370 y $580, respectivamente-, con su consecuente impacto en toda la cadena de suministro.

O en casi toda. El Estudio de Seguridad de Abastecimiento del Coordinador Eléctrico Nacional (CEN), correspondiente al mes de abril, concluyó que el suministro eléctrico del país está asegurado para todo el año, incluso en los peores escenarios proyectados. Esto es: sin provisión de gas natural proveniente desde Argentina, con bajas precipitaciones y con una baja disponibilidad de diésel.

“En este contexto, los resultados son positivos, ya que no se proyecta un déficit de energía. Sin embargo, el Coordinador mantiene un monitoreo permanente de variables críticas que determinan el suministro, como la hidrología, ingreso de nuevos proyectos de energías renovables y almacenamiento, así como la disponibilidad de combustibles en el contexto internacional, especialmente por la guerra en Medio Oriente. Este enfoque permite anticipar escenarios complejos, con el objetivo de garantizar una operación segura y eficiente del sistema”, indicó el subgerente de Programación y Análisis Económico del Coordinador, Juan Pablo Ávalos.

El estudio del CEN da cuenta de que el cambio en la composición de la matriz energética del país ha contribuido a que, en el escenario actual, la necesidad de combustibles fósiles sea menor, debido a que del total de la capacidad instalada de la red, solo el 7,8% depende de diésel. Es decir, de los 39. 391 MegaWatts que puede producir la red eléctrica nacional, solo 3.

053 se producen con este combustible. Así, teniendo presente que la matriz energética depende mayoritariamente de energía solar (32,6%), hidráulica (19,2%), eólica (16,1%) y de gas natural (13,5%), el abastecimiento en los próximos 12 meses no corre peligro. Para arribar a ello, el CEN simuló distintos escenarios de estrés de la red en los que supuso como caso base un mayor consumo del sistema y condiciones de hidrología más extremas, en las que la cantidad de precipitaciones en la zona centro del país se mantiene normal o por debajo de lo normal, pero con condiciones favorables entre Concepción y Aysén.

De esta forma, en el primer caso supone que el suministro de gas natural desde Argentina está cortado. El país trasandino provee a Chile la mitad del gas natural que necesita para la generación de electricidad a través de gasoductos, mientras que el restante proviene de Centro y Norteamérica e ingresa a través de terminales marítimos. “Es importante destacar que la operación real del sistema —a través de la programación diaria— sí incorpora la disponibilidad efectiva de todos los recursos energéticos, incluyendo el gas natural cuando está disponible.

Adicionalmente el estudio de seguridad cuenta con una evaluación de la cancelación de naves de GNL (caso 1), como consecuencia de un mayor estrés en el mercado global de combustibles debido, por ejemplo, a una eventual prolongación del conflicto bélico en Medio Oriente”, agregan desde el Coordinador. A ese escenario, como segundo caso, el CEN suma restricciones en la disponibilidad de centrales diésel no suministradas vía oleoducto, durante 12 meses desde marzo de 2026, período en que todas las unidades contarían con una disponibilidad conjunta de diésel en torno a 3. 500 metros cúbicos de consumo al día.

En el tercer caso estudiado se añade la indisponibilidad de puertos por marejadas, que impedirían el suministro de la otra mitad de gas natural y carbón que ingresan por vía marítima. Como caso cuatro se agrega la indisponibilidad de una central térmica, en el cinco serían dos, en el seis serían tres y en el caso siete serían cuatro centrales térmicas no disponibles. Finalmente, en el octavo caso estudiado se supone, además de todas las condiciones previas, una falla en el sistema de transmisión que se extendería por una semana, con un consumo de diésel esperado de entre 3.

500 y 1. 000 metros cúbicos por día, que puede ser soportado con el stock inicial de cada central y bajo tasas de reposición. En todos los escenarios previstos, el Coordinador Eléctrico no verifica riesgos de déficit de energía para los siguientes 12 meses, aunque sí proyecta condiciones de estrechez para los escenarios extremos que fueron analizados.

Asimismo, plantea que es fundamental que las empresas coordinadas cuenten con el stock de combustible para cumplir con el estándar, el que debe ser de al menos el 75% de los estanques respectivos (en total, el stock disponible de diésel para el sistema supera los 50 mil m3 y en el último mes se ha utilizado un promedio diario de 80 m3). Este resguardo es clave para dar continuidad de servicio en casos críticos, evitando un quiebre de stock bajo las tasas de reposición analizadas. Por otra parte, la disponibilidad de gas natural y energía embalsada mitigan gran parte de los riesgos estudiados.

En esa línea, el CEN registra como energía embalsada gestionable al 16 de marzo de este año 1. 412 GigaWatts por hora, que si bien es menor a lo registrado en el mismo corte del año anterior (2. 769 GW/h), es casi el doble que lo embalsado en 2021 (803 GW/h), año con condiciones hidrológicas extremas de sequía.

A ello se suma la energía que es inyectada a la red a través de baterías solares. Se incorporaron en enero de 2024 y a la fecha hay casi 2. 500 baterías que pueden aportar, y se proyecta que al finalizar el año alcancen las 7.

000 (ver gráfico). El crecimiento mensual de inyección de baterías equivale a la energía de una central a gas o carbón de 350 MW operando 24 horas a plena carga. “Estas tecnologías permiten almacenar energía renovable que no es consumida durante el día —principalmente solar— y utilizarla en horarios de mayor demanda, como la noche, reduciendo costos de operación y emisiones de CO2.

Adicionalmente, las baterías están contribuyendo a garantizar la seguridad del servicio eléctrico a través de la provisión del Servicio Complementario de Regulación de Frecuencia, el que permite estabilizar el sistema frente a fallas de alguna instalación de generación o transmisión, y gestionar la variabilidad de las fuentes de energía renovable variable, como la eólica y solar”, añadió Ávalos. En todo caso, a pesar de que los casos estudiados se armaron con escenarios hidrológicos secos, tanto el CEN como las autoridades prevén que las condiciones meteorológicas este año serán mejores a las previstas. El subsecretario de Energía, Hugo Briones, explicó ante la Comisión de Minería y Energía de la Cámara de Diputadas y Diputados que “hoy día de acuerdo los pronósticos que tenemos de lluvia para este año, que es la corriente de El Niño, lo más probable es que tengamos hidrología húmeda, bastante nutrida.

Y considerando también que la repartición de la oferta, en realidad, es más de 50% en energías renovables (... ) no vemos restricciones (de suministro) al respecto”. El director ejecutivo de Generadoras de Chile, Camilo Charme, agrega que “el sistema eléctrico no solo requiere energía: necesita unidades que entreguen flexibilidad y atributos de seguridad a la red para gestionar, por ejemplo, las importantes rampas de generación renovable variable que caracterizan la operación diaria.

La coincidencia de estos factores podría hacer más exigente el cumplimiento de las condiciones mínimas de seguridad operacional del sistema, y ese es el ángulo que merece un monitoreo preventivo”. Por esa y otras razones, llaman a mirar con cautela el escenario internacional: “El contexto geopolítico actual y las condiciones geoclimáticas recomiendan una mirada prudente sobre la operación del sistema eléctrico, basada en escenarios conservadores. El conflicto en el Golfo Pérsico podría incidir directamente en la disponibilidad de combustibles, y las condiciones hídricas podrían incluso ser menos favorables que el año pasado durante algunos trimestres”.

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