Paulina Rincón: “Cuando las mujeres llegamos a cargos de este nivel de responsabilidad somos más observadas que los hombres”
Paulina Rincón (52) es la actual vicerrectora de la Universidad de Concepción y de cara al balotaje de este miércoles ante Jacqueline Sepúlveda no rehúye de su condición de carta de “continuidad” de la gestión de Carlos Saavedra como rector de la casa de estudios. Lo que tampoco esquiva es la situación histórica por la que atraviesa la UdeC: por primera vez dos mujeres pasaron a la segunda vuelta y, pase lo que pase, la institución tendrá a su primera rectora. ¿Por qué toma la decisión de ir por la rectoría?
Me mueve un sentimiento muy profundo de amor por la universidad. Trabajo acá hace 28 años. Nosotros hemos tenido logros importantes en términos de las personas.
Creo que debemos profundizar los avances y seguir mejorando esas condiciones. Y nosotros tenemos cierta responsabilidad con la sociedad, tenemos que seguir aportando al desarrollo humano. Que la UdeC vaya a tener su primera rectora es algo que ha marcado.
¿Por qué tardó tanto una situación así? En general las mujeres hemos estado más bien en los roles de cuidado, domésticos, y no en los roles públicos. Y eso también se ve reflejado en la academia.
Hay una serie de razones y barreras estructurales que dificultan el avance o el llegar a ocupar puestos de poder. Esa es la razón de que hayamos tardado tanto. Pero mirando al vaso medio lleno, en esta elección teníamos cuatro candidatos, dos hombres y dos mujeres, y vamos al balotaje las dos mujeres.
Espero que lleguemos a algún momento que ya no sea tema si eres mujer u hombre al conducir una institución. ¿Hay una prueba que rendir cuando se llega a un cargo así? Creo que sí.
Cuando las mujeres llegamos a cargos de este nivel de responsabilidad somos más observadas que los hombres. Y cuando una mujer comete un error en la gestión, como todos los seres humanos, es mucho más visible. Estás claramente bajo la lupa, en un escrutinio permanente para ver si eres merecedora de estar en el lugar en el que estás.
Eso, por supuesto le pone una cuota mayor de responsabilidad al desafío de la conducción universitaria. ¿Cómo evalúa la gestión de Carlos Saavera, de la cual fue parte? Tengo una evaluación positiva, pero soy parte del equipo de esta rectoría, entonces las evaluaciones deben hacerlas al cerrar los periodos.
Yo puedo hablar de indicadores clarísimos que nos sitúan en un punto muchísimo mejor. Yo creo que ser continuidad de un equipo que logró mantener a la universidad en funcionamiento en plena pandemia, en pleno estallido social, con acreditación de excelencia, habla de una buena gestión. Usted no rehúye del peso que muchas veces en cualquier elección se le da a la continuidad.
Sería un comportamiento bastante poco adecuado. Yo fui parte de los dos periodos del rector Saavedra. Me parece que rehuir de aquello no tiene mucho sentido.
Y, por otra parte, tengo la convicción de que el momento y el liderazgo van a ser distintos. Yo soy una persona diferente, con un liderazgo diferente, con características diferentes. No se trata de que sea el mismo equipo del rector Saavedra con una cabeza distinta.
¿Cuál es su mirada del sistema universitario? Es un sistema que está altamente tensionado. Tenemos marcos regulatorios cada vez más fuertes en términos de la normativa y de los distintos protocolos que son fundamentales, pero que muchas veces se generan sin el financiamiento adecuado.
Eso tensiona al personal académico y al personal funcionario administrativo de servicios. Además, tenemos toda una discusión en relación al financiamiento que ha estado muy centrada en el pregrado, pero que en el caso de las universidades que hacemos formación de posgrado, investigación, que generamos vinculación, no está considerado. Estamos intentando a través del financiamiento del pregrado suplir necesidades a nivel país para el desarrollo.
El gobierno ha dicho que los recursos irán para la educación parvularia y ha anunciado medidas como restringir la gratuidad. En términos de financiamiento y de gratuidad, no resulta descabellado. Al revés, parecen medidas sensatas.
Y la restricción de edad de 30 años para la gratuidad en el sistema universitario afecta muy poco, pero afecta y parece una decisión arbitraria y que tiene que revisarse mejor. No veo realmente la lógica de por qué antes de los 30 sí y después de los 30 no. En términos de la ampliación progresiva a los otros deciles, en un contexto de ausencia de recursos, me parece una medida prudente.
Si uno mira las medidas en general, no preocupa, pero si uno mira ciertos puntos en particular, preocupa. ¿Y una solución al lío del CAE debe abordarse? Sí, debe abordarse una solución al CAE.
Y va más allá de aumentar la presión para el pago de los deudores. Hay que mirar el sistema de financiamiento.
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