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Paulina de Allende-Salazar y el comunicado público de Mega por su despido: “Lo sentí pobre, las disculpas tienen que ver con empatía y no sentí eso”
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08:06 · Chile

Paulina de Allende-Salazar y el comunicado público de Mega por su despido: “Lo sentí pobre, las disculpas tienen que ver con empatía y no sentí eso”

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¿Cómo te has sentido en este tiempo, desde tu salida de pantalla? Paulina de Allende-Salazar se demora en responder. Uno, dos, tres, cuatro, cinco segundos.

Silencio. La periodista que durante años se hizo conocida en televisión —especialmente en “Informe Especial”— por perseguir a sus entrevistados y decirles de frente lo que pensaba, esta vez se toma un tiempo largo para pensar lo que quiere decir. Es una de las primeras entrevistas que concede desde su salida de Mega, luego de la polémica que provocó al referirse como “paco” a un carabinero abatido, y del posterior fallo judicial que obligó al canal a indemnizarla y ofrecerle disculpas públicas por su despido.

Seis, siete, ocho, nueve, diez. Las palabras no le salen de inmediato. A sus espaldas está la biblioteca de su departamento, con libros periodísticos, historias y novelas; entre ellos varios volúmenes de “Mi lucha”, de Karl Ove Knausgård.

A sus pies, su gato juguetea. En la cocina hierve la comida para su hijo menor, que acaba de volver de un viaje por Europa. Once, doce, trece, catorce, quince.

Entonces responde: —Sigo navegando la vida. Eso he hecho. Así he estado todo este tiempo— dice.

La llegada de Paulina de Allende-Salazar a Mega Paulina de Allende-Salazar egresó de periodismo en la Universidad Diego Portales y en 1996 entró a Televisión Nacional, integrándose al equipo de “Informe Especial”. Desde allí, junto a su equipo, reveló los abusos del sacerdote Fernando Karadima, investigó a personas con altos recursos que no pagaban sus contribuciones e incluso llegó a vestirse de colegiala para cazar pedófilos que operaban en internet. Tras 25 años en TVN, Allende-Salazar partió a Mega.

Su llegada fue a lo grande: el canal le permitió armar un equipo junto a otros tres periodistas para abrir una sección de investigación en el matinal “Mucho Gusto”, que por entonces atravesaba una serie de cambios de rostros tras el estallido social. “Querían un equipo de periodistas liderados por mí, que ayudáramos a levantar la credibilidad del matinal porque se había venido abajo en el ámbito periodístico”, recuerda Allende-Salazar. —¿Cómo una especie de continuidad a las salidas de Viñuela, Maldonado y Karol Dance?

—En Mega deben haber tenido una evaluación que necesitaban llegar más periodistas. A mí y a nosotros, porque éramos un equipo, nos ofrecían llevar periodismo de calidad a un público masivo en las mañanas. Eso está en la ADN de quienes ejercemos el periodismo.

Es una maravilla poder entregar eso en la bandeja de contenidos de las personas. —Debió ser díficil renunciar, en TVN hay una especie de cuidado de los trabajadores más antiguos por la indemnización por años de servicio. Hay algunos que llevan décadas y que por ningún motivo renunciarían a eso.

¿Estás arrepentida en ese sentido? —Yo había hecho periodismo muy profundo en el “Informe Especial”, con temas tan complejos y que a mi juicio aportaron al país. Temas de tan distintas índoles, de todo.

Dejar eso fue súper difícil, era como cambiar de piel, de casa. Pero si te están ofreciendo ampliar eso a una cantidad de personas que no tiene acceso a ese tipo de contenido y además vas a poder llevar un equipo de profesionales de súper buen nivel a trabajar contigo, cosa que hicimos durante al menos un año y medio en Megamedia… Lo que te quiero decir es que al que no se atreve no le pasa nada. —¿O sea, para ti fue más allá como esa especie de seguro de vida de la indemnización de TVN?

—Es más que eso, es la seguridad de seguir en la zona de confort. Pero yo creo en lo que hago. Yo creo en el periodismo que hago.

Y creí mucho en el equipo que teníamos. La oferta era preciosa, lo que nos ofrecieron era muy bonito ¿por qué me iba a quedar aferrada a la zona de confort?. Cronología de un despido El día en que fue despedida, dice Paulina de Allende-Salazar, empezó con pocas horas de sueño.

La noche anterior había sido larga y el tema que terminaría marcando su salida del canal había ocurrido recién horas antes, de modo que —como suele pasar en las coberturas de urgencia— no había tiempo para estudiarlo con calma ni para preparar un reporteo largo. El cabo primero de Carabineros Daniel Palma había sido baleado durante un procedimiento policial en Santiago y murió en la madrugada producto de las heridas. La noticia explotó mientras el país despertaba y los matinales intentaban informar lo ocurrido.

En ese contexto, la pauta del matinal se armó sobre la marcha. A Allende-Salazar la llamaron temprano al estudio para comentar lo que se sabía hasta ese momento. Llevaba horas hablando en vivo —recibiendo datos –incluso de carabineros– por WhatsApp, y por la oreja desde el switch— cuando le pidieron salir a la calle a cubrir un punto de prensa.

“Es lo que pasa muchas veces en televisión”, dice. No es el reportaje que se prepara durante semanas, sino la lógica del “en vivo”: ir entendiendo la historia mientras está ocurriendo. —¿Por qué saliste del estudio esa mañana?

—Yo estuve en el estudio lamentando lo que había ocurrido, diciéndolo explícitamente, contando incluso lo que por WhatsApp me contaban algunos carabineros de lo que sentían, empatizando harto con el dolor de la familia, pero es bien competitiva la mañana y tal vez estaba perdiendo Mega, no sé, me pidieron que me vaya a la calle con un móvil en vivo entonces salí del estudio, me subí a un auto y me acompañó una joven en práctica. Me dijeron que vaya a cubrir a un lugar donde al parecer estaban los delincuentes, pero cuando llegué eso ya había pasado. —¿Qué pasó después?

—Y ahí me dicen que me vaya a otro punto, que aparentemente ahí hay una conferencia de prensa. Hasta ahí no sabía mucho más. Esto es en vivo, entonces yo voy nomás, no tengo idea de dónde voy.

No sé, y vamos hablando con la gente que estaba en el estudio. De repente —porque tú tienes en una oreja a la gente que te habla desde el switch y eso se va alternando con el estudio— íbamos avanzando entre medio de las calles: había tacos, muchos carabineros, seguramente tenían cerradas ciertas calles. Todo bien caótico.

Entonces desde el switch me dicen: “Paulina, cuenta que vas hacia una comisaría”. Entonces le digo a quien estaba conduciendo en el estudio —creo que era Gonzalo (Ramírez)—: “Gonzalo, parece que voy a la comisaría donde trabajaba el carabinero”. Y ahí es donde me equivoco… Y sigo.

Me equivoco, corrijo y sigo. —¿No sentiste que se quebró un plato cuando dijiste “paco”. En el sentido de dimensionar lo que podía venir?

—No, porque alguien me dijo en el auto, Paulina te equivocaste y corregí. Fue un lapsus y en la oreja no me dijeron nada y seguí relatando. En algún minuto, mucho rato después, desde el switch me dicen “Paulina, te equivocaste”.

—¿Sin grandes alarmas? —No, me dijeron: “Paulina te equivocaste, no lo vuelvas hacer”, fue una cosa así, pero no algo tan grande, sino me sacan del aire… de hecho en algún minuto se me dice que cuando llegue al lugar que voy, vaya contando en vivo hacía la comisaría. Yo no tuve tiempo de hablar nada con nadie, es decir me dieron la pasada para seguir hablando.

Entonces me bajé en la comisaría, voy mirando y narrando: dije que había muchos periodistas, muchas personas, unos globos. De hecho, no saludé a los periodistas porque estaba en vivo. —¿Sabías en qué consistía ese punto de prensa?

—Me dijeron que iba a haber una conferencia, pero que había otro equipo de Mega, así que cuando terminase me devolviera al canal. Así que seguí narrando, entonces antes de irme saludé a mis compañeros que no había saludado. Ya iba camino al auto y de repente veo que los periodistas se dieron vuelta y me empezaron a seguir a mí.

—¿Pero hasta ese entonces no habías visto Twitter? ¿No entendías lo que estaba pasando? En ese momento un carabinero pidió tu salida y la sensación que quedó fue como: “dijo paco y más encima se apareció acá”.

—No, no fue nada de eso. Del canal no me dijeron más que lo que te dije, textual. Yo no escuché al carabinero.

Después entendí la profundidad de todo, voy al auto media confundida y me whatsapié con algunas personas, incluso con funcionarios de carabineros, gente que yo conocía. Camino al canal, en el auto el conductor tenía un monitor. Ahí vi que en el estudio de Mega estaban leyendo un comunicado.

Yo pedí que me lo mandaran, me llegó cuando iba entrando al canal, lo leí mientras me bajaba en el estacionamiento y no lo podía creer. El corto regreso al canal Paulina de Allende-Salazar abrió en su teléfono y leyó el comunicado mientras cruzaba el estacionamiento y caminaba por los pasillos rumbo al set. Era el texto que Gonzalo Ramírez y Karen Doggenweiler habían leído minutos antes frente a las cámaras.

“Megamedia lamenta profunda y sinceramente los términos en que la periodista Paulina de Allende-Salazar se refirió al carabinero Daniel Palma Yáñez, tercer mártir en menos de un mes”, decía la primera línea. Más abajo, el canal marcaba distancia: “Dichos conceptos no representan en absoluto la línea editorial de Megamedia ni el respeto y admiración que siente por Carabineros de Chile”. El párrafo final extendía las disculpas “a todos los funcionarios de Carabineros del país, así como a la familia del cabo primero Daniel Palma Yáñez”.

Allende-Salazar terminó de leerlo mientras avanzaba hacia el estudio. —¿Qué te pareció ese comunicado? —Sentí lo mismo que expresó la justicia después.

Que ponía en dolo lo que yo había hecho. Sentí que ponían como una mala intención, como que hubiese sido premeditado. Yo no entendía y me fui al estudio para preguntarle a mis compañeros.

Llegando al estudio vi que venía saliendo la gerencia, quienes seguramente llevaron el comunicado para que se leyera al aire. El director ejecutivo de ese minuto me dice: “Nos vemos más tarde en mi oficina”. “Yapo, le dije yo”.

—¿Qué hiciste después? —Necesitaba contención y entender. Entonces me fui al camarín de la Karen cuando terminó el matinal.

Tomé aire, era un espacio más tranquilo, después llegó ella a cambiarse, estuvimos juntas. Después subí a la reunión de pauta, ahí estábamos todos. —¿Y tuviste la reunión con el directorio después?

—A las 15:00, estaba el director ejecutivo y el director de prensa. Ahí recién se me pregunta que pasó. Yo he sido editora y si hay un problema tu llamas, yo creo que ellos no lo vieron.

Creo que alguien les dijo, porque si no me hubiesen cortado ese día o me hubiesen llamado. Ahí me preguntan y les dije lo que te acabo de contar. Ahí me dicen que venía un abogado con mi carta de despido.

Nadie me había escuchado, ni preguntado. Era un convencimiento. Y claro, tomaron por verdad una tesis, eso es legítimo, pero no me preguntaron y eso es bien fuerte.

Yo después entendí que allí se había llevado a pasar la ley, después entendí que ellos se sumaron a un reproche de censura previa, que está estipulado en la Constitución. —¿Sientes que ese despido te provocó rencillas con la familia del carabinero o de algún sector hacía ti? —No, es más: tiempo después un periodista me contó que había estado con la familia, lo dijo públicamente en el juicio.

—¿Hablaste con la familia? —No, no quise. Estaba todo tan caldeado que sentí que exponerlos a un problema menor que era yo.

De verdad que yo no era el centro, pasé por algo complejo, pero ellos habían perdido a un ser querido. —Pero, ¿lamentaste tu error respecto a ellos? —Pero obvio.

Había una viuda ¿cómo no? Era un joven que estaba trabajando dispuesto frente al crimen por todos nosotros, era papá. —Más allá de lamentar el hecho, que me queda claro que sí, me refiero a lo puntual de decir “paco”.

—Obviamente, yo por formación jamás hubiera usado esa palabra para narrar lo que estaba ocurriendo y menos en ese contexto, no corresponde. Hay gente que me defendía porque no encontraba mal el uso de la palabra, pero yo no lo hubiera hecho. Yo me equivoqué, pero no es parte de mi lenguaje profesional.

Eso nunca. —En el canal se produjo una denuncia laboral en tu contra, la que fue utilizada por Mega en el juicio. ¿Sientes que fue parte de una vendetta?

—A mi me parece que eso ya no es relevante. Es entrar en menudeces. No sé si lo utilizaron o no, pero haber utilizado esto es una actitud fea.

No quiero entrar, no quiero saber que hay detrás de eso. Salí airosa de eso y punto. No voy a jugar con las misma herramientas porque no me parece.

El caso judicial entre Paulina de Allende-Salazar y Mega continuará Durante más de dos años, la disputa entre Paulina de Allende-Salazar y Mega se trasladó a tribunales. La periodista demandó al canal por despido injustificado y por la vulneración de sus derechos fundamentales, argumentando que la decisión había afectado su honra y su libertad de informar. En noviembre de 2025, la Corte Suprema cerró el capítulo judicial más importante del caso: ratificó que el canal había vulnerado derechos fundamentales de la periodista y ordenó una serie de medidas reparatorias.

Entre ellas, emitir disculpas públicas en el matinal “Mucho Gusto”, crear un protocolo para que los periodistas puedan rectificar errores en pantalla y capacitar a ejecutivos y trabajadores en libertad de expresión, ética periodística y derechos laborales. El fallo también fijó el pago de una indemnización cercana a los $98 millones de pesos y estableció que las disculpas debían replicarse en las plataformas del canal. Meses después, la escena que la justicia había ordenado finalmente ocurrió.

Mega publicó y difundió un texto en el que reconocía que el despido se produjo tras el despacho del 6 de abril de 2023 y ofrecía disculpas públicas a la periodista por lo que el tribunal consideró una vulneración a su honra y a su libertad de informar. Las disculpas que se subieron a redes sociales y que fueron leídas al aire fueron las siguientes: Megamedia S. A.

, en cumplimiento de la sentencia recaída en causa entre “Paulina De Allende Salazar con Megamedia S. A. ”, nos disculpamos públicamente con ella por lo que el Tribunal estimó como vulneración a la honra, libertad de emitir opinión e informar sin censura, a raíz del despacho periodístico realizado por ella el 6 de abril de 2023, en el cual se refirió al mártir de Carabineros don Daniel Palma Salazar, (QEPD), como “paco”, lo que significó el término de su relación laboral.

Minutos después de la publicación, Mega debió rectificar el comunicado, puesto que el segundo apellido del mártir de la institución es Yáñez y no Salazar. —¿Qué impresión te dieron las disculpas públicas? ¿También sientes que intentó instalar una tesis?

—A ver, lo primero que puedo decir es que me parecieron pobres, que no son reparadoras, no son empáticas y, lo más grave tal cual me lo han hecho saber mis abogados, es que Megamedia no cumplió con lo ordenado por los tribunales de justicia. —¿En qué sentido? —La condena estableció que las disculpas públicas debían ser escritas por mí.

Y, claramente, no fue lo que hicieron. Eso es bien impresionante; porque lo que dictamina la justicia lo debe cumplir todo el mundo, desde el más humilde hasta un hiper medio de comunicación. Sobre todo un medio de comunicación que tiene una fuerte responsabilidad social y debe tener apego a la institucionalidad.

Desde el momento uno sabíamos que este camino no iba a ser fácil. Pero de ahí a que la contraparte no cumpliera con lo ordenado por la justicia… A mí me sorprendió. Los aspectos legales, los detalles de lo que viene, ya entra en el ámbito que manejan en detalle mis abogados.

—¿Pero eso es en el plano jurídico, en el plano personal qué te pareció? —¿Quieres un calificativo? —Sí, quiero un calificativo.

—Me pareció pobre. Las disculpas tienen que ver con empatía, con reconocer el error y yo no sentí eso. —En la sentencia se establecieron más cosas que la compensación monetaria, también se mencionaron clases de ética y un protocolo.

—Eso está en la sentencia, pero establece que sean para toda la gerencia y todos los licenciados en comunicación de Megamedia, y esas clases las da el Colegio de Periodistas. O sea, el tribunal consideró que hacía falta hacer un trabajo en Megamedia para que comprendieran la complejidad del error que ellos cometieron. Además, le solicitó el protocolo que tiene que ser visado por un organismo del Estado y que tiene que ver con cómo actuar frente a errores de los periodistas, para que no vuelvan a cometerlos.

Eso me parece una de las partes más importantes que tiene la sentencia. —El primer comunicado que subió Mega venía con un error en el nombre del carabinero… —Las ironías de la vida, todos nos equivocamos, pero claramente no todos piden perdón cuando nos equivocamos. *Nota de la redacción: The Clinic consultó al equipo jurídico de Paulina de Allende-Salazar respecto a la supuesta falta en las disculpas emitidas al aire.

Al respecto, su abogado Joaquín Cabrera indicó: Respecto de las disculpas públicas, el Primer Juzgado del Trabajo de Santiago ha estimado que el “comunicado público” emitido por Mega el viernes 6 de marzo no cumple con lo dispuesto por el tribunal como acto reparatorio. Indica textualmente el tribunal que “lo comunicado se trata de una simple descripción de lo ordenado y no de una reflexión que debe anteceder a un reconocimiento de una falta cometida y compromiso a la no repetición de actos similares”.

FIN DE LA ALERTA