Partidos apuestan a dupla Alvarado-García contra Quiroz en choque político por ley miscelánea
Una “convivencia” con el Presidente José Antonio Kast, organizada la semana pasada en la casa de uno de los ministros sectoriales para distender el ambiente y celebrar el primer mes de mandato, terminó siendo el escenario donde se hicieron evidentes las distancias internas. Aunque no asistieron todos los secretarios de Estado, los presentes coincidieron en un detalle decidor: Jorge Quiroz, jefe del erario público, no compartió de cerca con sus pares de Interior, Claudio Alvarado (UDI), ni de la Segpres, José García Ruminot (RN). Mientras algunos testigos intentaron bajar el perfil a la situación señalando que simplemente “Quiroz agota a cualquiera”, otros admiten que, aunque no hubo una “pugna de poder” explícita durante la cena, la tensión en los pasillos de La Moneda es innegable.
El “elefante en una cristalería” Legisladores gremialistas cercanos al ministro Alvarado han manifestado críticas demoledoras hacia la gestión de Hacienda. Aseguran que Quiroz “no entiende nada de política” e insiste en forzar medidas a costa de la adhesión ciudadana. Lo describen como un “elefante en una cristalería” que desestima la experiencia de quienes conocen la arena política, vaticinando que, de seguir así, “terminará pegándose un portazo con la realidad”.
Frente a esta percibida falta de visión estratégica, los ministros Alvarado y García Ruminot han asumido un rol protagónico para intentar “hacer aterrizar” al titular de Hacienda en la “realpolitik”. Un hito clave en este gallito interno fue la decisión de la dupla política de desarticular la intención de Quiroz de tramitar todo su paquete de reformas exclusivamente a través de la Comisión de Hacienda. En RN y la UDI celebraron este revés del economista, respaldando la postura de Alvarado y García de derivar los proyectos a sus respectivas comisiones temáticas (Trabajo, Educación, etc.
), permitiendo un análisis por piezas que evite un bloqueo total en el Parlamento. La gestión de Quiroz ha acumulado varios tropiezos frente al comité político. Fuentes del oficialismo confirmaron que Alvarado y García optaron por otorgar 15 días adicionales para el ingreso de la ley miscelánea, priorizando reuniones del mandatario con las bancadas oficialistas y contraviniendo el deseo de Quiroz de enviarla el pasado 7 de abril.
A esto se suma la caída de propuestas que Hacienda defendió con vehemencia “hasta el último momento”, como el polémico límite de edad para acceder a la gratuidad universitaria. El propio Quiroz insistió, incluso el día previo a la reunión en Cerro Castillo, en mantener esta restricción basada en criterios de “rentabilidad social”. Sin embargo, senadores calificaron la idea como una “estupidez” por su ahorro marginal.
Fue finalmente la ministra de Educación, María Paz Arzola, quien logró convencer al comité político de retirarla, pese a la obstinación de Hacienda. Frases que “incendian” el clima de la Troika No solo el fondo de las medidas ha generado ruido; el estilo comunicacional de Quiroz es evaluado negativamente en Palacio. Su frase “no es el rol del ministro de Hacienda ser simpático… ni menos ser popular” fue mal ponderada, al igual que sus declaraciones donde desmintió que el éxito del Gobierno dependiera de este paquete legislativo, contradiciendo abiertamente lo afirmado poco antes por García Ruminot.
Mientras el ministro de la Segpres sostiene que el proyecto es “clave para el éxito del gobierno”, Quiroz ha respondido que “el Gobierno no se juega su éxito con este proyecto”, argumentando que es el país el que se juega su destino, mientras el Ejecutivo tiene otras prioridades como la seguridad. El conflicto se agrava con su persistente defensa a un alza de impuestos para las pymes —que busca igualar la tasa al 23%, el doble de lo actual— y su desafío a la oposición en una entrevista con El Mercurio, donde los instó a recurrir al Tribunal Constitucional (TC). “Cree que el gobierno es una empresa y no se deja iluminar por los políticos con trayectoria”, señala un senador oficialista bajo reserva.
Una debilidad estructural A pesar de su imagen de “hombre fuerte”, Quiroz enfrenta una debilidad insalvable en el Congreso: no tiene votos ni respaldo político propio. Su base se limita a los 41 legisladores republicanos, cifra insuficiente para asegurar cualquier avance legislativo de envergadura. Esta situación ha forzado una división de tareas donde la técnica de Hacienda debe someterse a la “cordura política” de quienes sí saben negociar.
En este esquema, Alvarado es visto como el encargado de “desenredar” la negociación en la Cámara de Diputados junto a los subsecretarios Constanza Castillo y Max Pavez, buscando apoyos incluso en sectores como el PDG. Por su parte, García Ruminot será la pieza clave para lograr “luz verde” en el Senado, un terreno más afín a su estilo de gestión. La metamorfosis del proyecto original Las últimas diferencias por la ley miscelánea entre Hacienda y los ministros políticos se concentran en el CAE, el SENCE, el impuesto a las pymes y el relato del Gobierno.
Respecto al SENCE, mientras Quiroz anunció la eliminación de la franquicia para ahorrar US$ 300 millones, Alvarado y García salieron rápidamente a “dosificar” el discurso, prometiendo que la medida “se puede revisar” para no afectar la capacitación. En el oficialismo existe hoy una certeza compartida: el proyecto no terminará como se presentó originalmente. Se asume que el Ejecutivo no puede pretender que la reforma se apruebe de forma íntegra, y que la “gente política” tendrá que seguir cediendo ante la realidad parlamentaria para evitar que la rigidez de Quiroz termine por hundir la agenda del Presidente Kast.
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