Pablo Zamora deja Fundación Chile y vuelve al mundo privado con nueva startup y proyectos
Se hizo oficial el jueves pasado. A cuatro años y un mes desde que fue designado por el entonces Presidente Gabriel Boric, el doctor en biotecnología y cofundador de NotCo y Rebel Factory, Pablo Zamora, dejó la presidencia de Fundación Chile tras un proceso de transformación que él mismo describió como “drástico” y “doloroso”, que implicó la salida de prácticamente toda la primera línea ejecutiva. Su próxima etapa combina distintos frentes: una startup de bebidas funcionales en base a fibra, el fortalecimiento de su cartera como inversionista ángel y su integración a la “oficina” política que se articula a partir de la generación que acompañó al gobierno saliente, liderada por Boric.
“Misión cumplida” Zamora llegó a Fundación Chile con una mirada crítica. “Al asumir el rol me costaba reconocer una institución que haya sido un motor de cambio, líder de transformaciones o protagonista de la escena pública. No estaba pasando sus mejores días, autárquica, que se mandaba sola y eso a mí no me gusta”, dijo en entrevista con DF.
Fundación Chile es una entidad público-privada sin fines de lucro cuyo propósito es impulsar la transformación del país hacia el desarrollo sostenible por medio de la creación colaborativa de soluciones innovadoras de alto impacto. Zamora reconoció que estuvo dispuesto a cerrar la entidad si no se lograba modificar desde la gobernanza, el directorio y la visión. A eso se sumó, a su juicio, la falta de un cambio de mando ordenado.
“No tuve un traspaso adecuado, ninguna reunión con el presidente anterior, que era José Ramón Valente. Hacerse cargo de una organización a ciegas es muy complejo. Fue un abandono completo de deberes”, afirmó.
“Le hice ver a algunas personas dentro de Fundación Chile que lo que estaba ocurriendo no era correcto y que esa organización tal como estaba no era necesaria; entonces, o cambiamos o nos íbamos. Eso fue doloroso para muchos”, dijo. Por eso su plan será acompañar por algunas semanas al nuevo presidente que elija el directorio de la fundación, cargo que, según fuentes, recaería en el exsubsecretario de Economía, Julio Pertuzé.
Las principales dificultades a las que se enfrentó en la fundación, dijo, estuvieron en la cultura organizacional. “Le hice ver a algunas personas dentro de la estructura que lo que estaba ocurriendo no era correcto y que esa organización tal como estaba no era necesaria; entonces, o cambiamos o nos íbamos. Eso fue doloroso para un montón de personas”, afirmó Zamora.
Agregó que “soy muy proclive a que las instituciones del Estado que no funcionan, se cierren. Me gustan los proyectos finitos”. El plan estratégico que impulsó Zamora implicó cambios “drásticos”, como salidas en la primera línea ejecutiva, una nueva gobernanza y ajustes en las bandas salariales.
Como resultado, dijo que la fundación -que hoy cuenta con cerca de 100 consultores y 200 funcionarios- “pasó a administrar cinco veces la cantidad de recursos” respecto del inicio de su gestión, según el saliente presidente, e incrementó su trabajo conjunto con los ministerios del Trabajo, Minería, Medio Ambiente, Economía y Hacienda. Entre los proyectos que Zamora considera como un sello de su administración mencionó a Startup Labs, política pública que “va a prevalecer en el tiempo, como Start-Up Chile” y que Corfo replicó en dos regiones para apoyar a las empresas de base científico tecnológica; el programa binacional con Finlandia para el desarrollo de proyectos en conjunto; el “rol protagónico” de la fundación en el ecosistema como con Emprende tu Mente; y la conformación de redes internacionales reflejadas en giras a China, Corea del Sur, Japón, Emiratos Árabes Unidos e India. Como tarea pendiente, mencionó no poder reubicar el centro de operaciones de la entidad.
“Me hubiera encantado que Fundación Chile salga físicamente de Vitacura, que esté más cercana a la realidad”, dijo. Con todo, hizo un balance positivo: “Quedé satisfecho con mi participación. Misión cumplida”.
Una startup y nuevos frentes El siguiente capítulo de Zamora tiene a una nueva startup como punta de lanza. Junto con Paolo Costa, Robert Lustig y JiaXin Huai fundó BioLumen, una compañía de bebidas funcionales en base a fibra de celulosa que opera en San Francisco, Estados Unidos. La tecnología, explicó, busca atrapar azúcares y grasas en el tracto digestivo y alimentar el microbioma intestinal.
Su desafío actual es lograr que la fibra sea soluble en agua. De hecho, en las últimas semanas, él y su equipo viajaron a Londres y Milán para sondear fondos soberanos y abrieron una subsidiaria en Irlanda. También concentrará su atención en la expansión de Rebel Factory y la conformación de un área de investigación y desarrollo (I+D) en EEUU, y en la startup de tecnología para logística, Serhafen, a la que entró como cofundador.
Zamora también es inversionista ángel en más de 15 startups. Entre ellas, ByBug, Pannex, CellCo, y Ecometric. En esa línea, adelantó que este año iniciará sus primeros “eventos de liquidez”.
“Ya llevo cinco años en algunas compañías y me saldré para invertir en otras”, dijo. A esa cartera se suma su involucramiento educativo con la fundación de una nueva escuela en Melipilla y el restaurante Nobel en Isla Negra, “(con el) que salimos a flote”. A eso se suma una agenda creativa pospuesta durante su paso por la fundación.
Fue invitado a escribir el guión de una serie de televisión sobre “inteligencia natural” -bajo la tesis de que todas las especies toman decisiones inteligentes- y una obra de teatro. Además, comenzó las primeras grabaciones con una banda de jazz, Orquesta del Viento.
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