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 “Operación Exterminio Total”: la escalada militar de Trump que apunta a Ecuador, Colombia y Cuba
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07:04 · Chile

 “Operación Exterminio Total”: la escalada militar de Trump que apunta a Ecuador, Colombia y Cuba

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La administración del presidente estadounidense Donald Trump ha desatado una escalada militar en América Latina bajo el nombre de “Operación Exterminio Total”. Lo que en principio ha sido catalogado como ataques contra supuestos cárteles de la droga en la región constituye una campaña que apunta a Ecuador, Colombia y Cuba y que incluye acciones encubiertas, bombardeos terrestres, ataques contra embarcaciones civiles y amenazas de anexión territorial. Funcionarios del Pentágono y del Departamento de Guerra han confirmado que estos operativos son solo “el comienzo” de una estrategia más amplia trazada por el magnate republicano para ejercer una mayor influencia política en el continente.

Según reportó The Intercept, durante una reciente audiencia de la Comisión de Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes, el subsecretario interino de Defensa Nacional y Asuntos de Seguridad de las Américas, Joseph Humire reveló los alcances de una nueva fase militar en la región. “Los ataques contra los cárteles de droga latinoamericanos son solo el comienzo”, declaró Humire, anticipando una escalada sostenida. Sus declaraciones confirmaron lo que hasta entonces había sido un rumor en círculos militares y diplomáticos: la administración Trump está ejecutando una estrategia de confrontación directa en el hemisferio occidental, a la par que junto con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, mantiene una guerra contra Irán que desde el 28 de febrero ha dejando un saldo de más de 1.

500 civiles asesinados, entre los que se incluyen al menos 228 niños, y que además ha destruido alrededor de 115. 000 estructuras civiles en la nación islámica. «La operación conjunta, denominada ‘Operación exterminio total’, es el inicio de una ofensiva militar de Ecuador contra las organizaciones criminales transnacionales, con el apoyo de Estados Unidos”, afirmó ante la instancia.

Bombas y operaciones encubiertas en Ecuador y Colombia Según explicó el alto cargo del Pentágono, esta ofensiva arrancó con “acciones cinéticas bilaterales contra objetivos de cárteles a lo largo de la frontera entre Colombia y Ecuador”. En términos del Pentágono, esa frase aludía a los ataques del pasado 3 de marzo pasado, que incluyeron bombardeos en territorio ecuatoriano con repercusiones directas en Colombia. Lo que comenzó como una operación conjunta entre Washington y Quito, con el respaldo logístico y de inteligencia de Estados Unidos, rápidamente derivó en incidentes que traspasaron fronteras y desataron tensiones diplomáticas entre los dos países suramericanos.

The Intercept recordó uno de los episodios más graves ocurrió precisamente el 3 de marzo, cuando una bomba de aproximadamente 227 kilos lanzada por fuerzas estadounidenses o ecuatorianas —la autoría exacta permanece sin especificarse oficialmente— cayó en territorio colombiano al haber impactado una granja en la zona limítrofe. En dicha ocasión, el presidente colombiano Gustavo Petro, denunció que una bomba «tirada desde un avión» había aparecido «muy en la frontera» con Ecuador. “Ha aparecido una bomba tirada desde un avión.

Se va a investigar bien los modos, muy en la frontera con Ecuador, ratificando un poco mi sospecha, pero hay que investigar bien, que están bombardeándonos desde Ecuador y no son los grupos armados”, expresó el mandatario. Al ser consultado por el medio citado, el Comando Sur de Estados Unidos se limitó a remitir a un comunicado del Ministerio de Defensa de Ecuador, que confirmó el incidente Por su parte, Humire lo definió como parte de un esfuerzo conjunto que denominó “ataques terrestres conjuntos”, subrayando que Estados Unidos está proporcionando a Ecuador “capacidades que de otro modo no tendrían”, mientras que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, celebró en X la continuidad de los bombardeos: “Sí —como @POTUS (usuario de Trumno en la red social) ha dicho— también estamos bombardeando a los narcoterroristas en tierra”. La Casa Blanca informó entonces al Congreso, en un reporte sobre poderes de guerra, que se había realizado una “acción militar” contra “instalaciones de narcoterroristas afiliados a una organización terrorista designada”.

Sin embargo, la opacidad ha sido la norma. Humire admitió ante los legisladores que no podía precisar cuántos ataques terrestres se habían ejecutado en los cerca de 20 países de América Latina y el Caribe donde Estados Unidos mantiene algún tipo de presencia militar. “No tengo un número exacto”, respondió.

Sin embargo, cuando el representante Adam Smith, demócrata de alto rango en el comité, le preguntó si el Departamento de Guerra se encaminaba hacia “muchos más ataques terrestres”, Humire fue contundente: “Sí, señor miembro de alto rango”. Expansión de la «Operación Lanza del Sur» En el lenguaje del Pentágono, la palabra “disuasión” ha adquirido un nuevo significado. Ya no se refiere a la combinación de herramientas económicas, diplomáticas y militares para disuadir a adversarios de una acción determinada, sino que se ha convertido en un eufemismo para el uso sistemático de ataques letales.

“La disuasión tiene un efecto de señalamiento sobre los narcoterroristas y aumenta los riesgos de sus movimientos”, explicó Humire. Esta lógica se inscribe en una estrategia más amplia: la expansión de la denominada Operación Lanza del Sur, una campaña encubierta de ataques contra embarcaciones en el Mar Caribe y el Océano Pacífico Oriental. Desde septiembre de 2025, Estados Unidos ha ejecutado 46 bombardeos, destruido 48 embarcaciones y asesinado a casi 160 civiles.

La administración Trump sostiene que todas las víctimas pertenecían a alguno de los 24 grupos criminales que ha catalogado como terroristas, aunque se ha negado a identificarlos y tampoco ha presentado pruebas que demuestren que las embarcaciones se encontraban trasladando drogas hacia EE. UU. , tal y como ha argumentado para justificar los bombardeos.

El general Francis Donovan, comandante del Comando Sur, reconoció ante el Senado que “los ataques a barcos no son la respuesta”, pero dejó entrever que se avecina una fase aún más agresiva. “Hacia lo que nos estamos moviendo ahora podría ser una extensión de la Lanza del Sur, pero en realidad un proceso de campaña contra los cárteles que ponga una fricción sistémica total a través de esta red”, afirmó Donovan, calificando los bombardeos navales como “una pequeña parte” de lo que viene. La amenaza sobre Petro La elección de Ecuador como punto de lanzamiento de la Operación Exterminio Total no es casual, ya que justo antes de los primeros ataques en la frontera con Colombia, el general Donovan viajó a Quito para reunirse con el presidente Daniel Noboa y altos mandos militares; mientras que el FBI estableció una “presencia permanente” en el país, sumándose a agentes de la DEA y del Departamento de Seguridad Nacional.

The Intercept recordó que en agosto de 2025, el teniente coronel Phillip Vaughn, comandante de un Grupo de Tareas Expedicionario de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea, había coordinado ya ejercicios para aumentar la “interoperabilidad” entre fuerzas estadounidenses y ecuatorianas, incluyendo “escenarios de planificación operativa” y “apoyo aéreo cercano” con controladores de ataque conjunto. La sombra de la escalada de Trump también se extiende sobre Colombia. Un exfuncionario de defensa, que habló bajo condición de anonimato, señaló al medio de investigación que el gobierno de Trump podría estar preparando una ofensiva contra el presidente Gustavo Petro.

Recientes filtraciones oficiales sobre una posible acusación por cargos de narcotráfico contra Petro —el mismo mecanismo utilizado para justificar el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero— han encendido las alarmas en Bogotá. “Parece que Petro podría estar en la mira”, dijo la fuente, advirtiendo que las filtraciones junto con el ataque estadounidense-ecuatoriano —que ha avivado las tensiones en la frontera entre ambos países sudamericanos—, formarían parte de una campaña coordinada para fomentar la «discordia» . Cuando en enero le preguntaron directamente sobre la posibilidad de atacar Colombia, Trump respondió con una frase que hoy resuena como una advertencia: “Me parece bien”.

¿Trump tomará Cuba? Paralelamente a los operativos militares en la frontera entre Ecuador y Colombia, la administración del mandatario ultraderechista ha puesto sus ojos sobre Venezuela y Cuba bajo una lógica de cambio de gobierno. El pasado 3 de enero, tras una incursión armada ordenada por Trump que rompió con el derecho internacional y dejó un saldo de más de 100 muertos entre civiles y miliares, e igual número de heridos, las fuerzas estadounidenses secuestraron al presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa , Cilia Flores, quienes fueron llevados a trasladados a EE.

UU. , donde se encuentran recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, a la espera de un juicio por supuesta «conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos». Tras la agresión a Venezuela el magnate republicano insinuó recientemente la posibilidad de convertir Venezuela en el estado número 51 de Estados Unidos, lo que le permitiría tener bajo su control los recursos energéticos de la nación caribeña.

Sin embargo, la ambición de Trump tiene a Cuba como otro de sus objetivos centrales y el inquilino de la Casa Blanca incluso ha manifestado en repetidas ocasiones su intención de concretar la anexión de la isla. «Tengo a Cuba bajo control», declaró Trump recientemente, para luego matizar: «Nos ocuparemos de Irán antes que de Cuba», dejando en evidencia que su costosa guerra en Asia Occidental para lograr un cambio de gobierno en la nación islámica tiene prioridad en estos momentos. Pero mientras el conflicto contra la nación persa acapara la atención mediática, Washington ha impuesto un bloqueo petrolero a la isla que ha sumido a su población en una crisis humanitaria y que desde Naciones Unidas ha sido catalogado como “una grave violación del derecho internacional”.

Detrás de estas acciones se esconde una operación de cambio de régimen. Según informes filtrados, la administración Trump busca forzar la salida del presidente Miguel Díaz-Canel como condición para negociar. Ante la amenaza del republicano, el mandatario de la isla antillana respondió en X con una advertencia: “Estados Unidos se encontrará con una resistencia inexpugnable”.

La doctrina «Donroe» y una guerra ¿sin fin? El embate estadounidense en el hemisferio occidental se enmarca en lo que la Casa Blanca ha denominado la “Doctrina Donroe”, una reinterpretación de la Doctrina Monroe de 1823. Mientras que la política original del presidente James Monroe buscaba impedir la injerencia europea en América, la versión de Trump invierte el principio: otorga a Estados Unidos la potestad de intervenir militarmente en la región La Estrategia de Seguridad Nacional, publicada a fines de 2025, establece el “Corolario Trump” como una “potente restauración del poder y las prioridades estadounidenses”, basada en el “reajuste de nuestra presencia militar global para abordar amenazas urgentes en nuestro Hemisferio”.

Humire definió ese “perímetro de seguridad inmediato” como una franja que va “desde Alaska hasta Groenlandia en el Ártico, hasta el Golfo de América y el Canal de Panamá y los países circundantes”. Trump, en línea con esa visión, ha amenazado con anexar Groenlandia, convertir a Canadá en un estado más de la Unión y lanzar ataques militares en México. The Intercept recordó que en la misma audiencia en la que anunció la expansión de la Operación Exterminio Total, Humire fue consultado sobre «nivel de logros» sería necesario para «detener la acción cinética», el subsecretario interino de Defensa Nacional de EE.

UU. se limitó a responder con un conjunto de palabras sobre seguridad fronteriza, terrorismo y cárteles, y posteriormente cuando el diputado demócrata Adam Smith lo interrumpió para que aclarara si los ataques contra las embarcaciones continuarían indefinidamente, le respondió de forma confusa: «No, correcto».

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