OncoFacu: la marca capaz de transformar el dolor en propósito
Tras dos años y medio de tratamiento oncológico, Javiera Véjares tuvo que despedir a su pequeño hijo, Facundo, quien perdió una batalla en contra del cáncer cerebral a sus cuatro años de edad. Más allá del dolor, el suceso que impactó a la joven madre actuó como un motor para que, luego de retomar sus estudios de diseño de vestuario, ideara OncoFacu, una marca enfocada en la creación de vestuario para niños y niñas de oncología. Lo que inició como un proyecto de titulación inspirado en las “necesidades de los niños [de oncología], que eran cómo vestirse o que no estaban vestidos durante el tratamiento, ya que tenía muchos catéteres en clavículas, en brazos, en ingle”, relata Javiera, derivó en piezas textiles con propósito.
Prendas pensadas hasta el mínimo detalle Dirigida a niños y niñas hasta los 14 años, desde OncoFacu hicieron una distinción de la bata clínica clásica, con la cual “los niños que están inmunodeprimidos siempre tienen moretones, porque duermen para esos lados, y aparte de eso es que son muy incómodas, y en muchas ocasiones en los hospitales ni siquiera existen”, mientras que la bata diseñada por la marca “tiene broches arriba en los hombros y acá en los costados, para que sea más fácil llegar a sus catéteres y pasar los tratamientos”, explicó la diseñadora. Los modelos, ideados para las etapas de ingreso hospitalario y para los controles, destacan por la utilización de materiales como el algodón pima peruano, el algodón PET y tela antifluido, pensadas para enfrentar situaciones propias del contexto clínico. Igualmente, en sus broches y plaquitas con el nombre de la marca puede apreciarse un detalle notable: estos son elaborados con plástico y/o acrílico, y no con metales, considerando que los pacientes no pueden portar elementos de este último en resonancias o tomografías.
Mientras tanto, a los diseños se suma la huella de Facundo, pues en distintos modelos de batas clínicas se pueden encontrar estampados de chupetes que pertenecieron al niño, así como se pueden observar rayos y estrellas, que, de acuerdo a la madre, “siempre me gustaron como los rayos y mi hijo era fanático del Rayo McQueen. Y él se convirtió en una estrellita”. Para lograr estos diseños personalizados, Javiera hace los dibujos en computador y posteriormente “lo mando a sublimar a una parte que lo hacen con tintas ecológicas de Epson”, por lo que incluso los dibujos que pueden apreciarse en las telas son cuidadosamente pensados y poseen un significado.
El significado de OncoFacu Aunque el nacimiento de la marca esté precedida por la historia de Facundo y las distintas vivencias que atravesó Javiera como una mamá oncológica, su experiencia le ha permitido “saber qué necesidades tienen los niños, qué necesidades tienen los papás, y qué necesidades tiene el personal médico”, por lo que “el amor y el dolor se transforman en este lindo proyecto para ayudar a los demás. Es como si estuviera ayudando a mi hijo, pero de otras mamás”, reflexionó. En ese sentido, la diseñadora busca reflejar que su marca es “un tipo de resiliencia, que se puede salir del dolor, que se puede transformar en amor, y también está el tema de la empatía”, así como también se trata de “un recordatorio de mi hijo, que todos lo puedan conocer”.
A través de sus diseños, donaciones y labor informativa, OncoFacu atiende una necesidad que no siempre es tomada en cuenta dentro del torbellino que se enmarca al tener un paciente oncológico en casa, en especial cuando se trata de niños. Con ropa digna para estos pequeños, la creadora de OncoFacu también envía un potente mensaje: “una mamá oncológica es mamá por siempre, y que siempre va a sentir empatía con las demás familias de onco”. OncoFacu (en Instagram @oncofacu) recibe aportes para comprar insumos y continuar con el proyecto, por lo que cada peso cuenta.
Datos de transferencia: Javiera Vejares Chacon 19. 589. 656-9 Cuenta corriente oncofacu@gmail.
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