O’Higgins mantiene precios de bencina sobre el promedio de la zona centro y Metropolitana
Los precios de los combustibles continúan golpeando el bolsillo de los automovilistas y, en el caso de la Región de O’Higgins, las cifras muestran un escenario particularmente sensible frente a otras referencias del país. De acuerdo con datos del portal bencinaenlinea. cl, de la Comisión Nacional de Energía, la bencina de 93 octanos registra en O’Higgins un precio promedio de $1.
619,4 por litro. En tanto, la gasolina de 95 octanos alcanza un promedio de $1. 650,1, mientras que la de 97 octanos llega a $1.
698,4. Al comparar estos valores con los promedios nacionales agrupados por zonas geográficas, O’Higgins se ubica por sobre la Zona Centro y la Región Metropolitana en los tres tipos de gasolina analizados. En el caso de la bencina de 93 octanos, por ejemplo, la región supera el promedio de la Zona Centro, que llega a $1.
598,9, y se distancia aún más del promedio metropolitano, que alcanza los $1. 556,1. La diferencia también se repite en la gasolina de 95 octanos, donde O’Higgins promedia $1.
650,1, por encima de los $1. 640 registrados en la Zona Centro y de los $1. 608,4 de la Región Metropolitana.
En la de 97 octanos, la región marca $1. 698,4, cifra superior a los $1. 686,3 de la Zona Centro y a los $1.
665,2 de la Metropolitana. Sin embargo, a nivel nacional, los promedios más altos siguen concentrándose en la Zona Norte y la Zona Sur, que superan a O’Higgins en los tres combustibles revisados. En el sur, por ejemplo, la bencina 95 registra un precio promedio de $1.
680,1, mientras que el norte ronda los $1. 696. Aun así, el dato regional resulta relevante por el contraste con territorios cercanos y por el impacto directo que estos valores tienen en los desplazamientos cotidianos.
Precios altos, poca baja en la congestión El escenario cobra mayor fuerza al cruzarse con un estudio reciente de City Lab Biobío, elaborado a partir de datos de Waze, que analizó el comportamiento de la congestión vehicular en 16 capitales regionales tras el alza histórica de los combustibles. Según ese informe, Rancagua registró una disminución de apenas 0,63% en sus niveles de congestión, ubicándose entre las ciudades con menor variación del país. La cifra se encuentra muy por debajo del promedio nacional, que llegó a una baja de 5%, y contrasta con ciudades como Copiapó, Valdivia y Temuco, donde las disminuciones superaron el 9%.
De acuerdo con Fernando Pérez, director principal de City Lab Biobío, “estos resultados muestran que los cambios en el costo de movilizarse pueden influir en los patrones de viaje de las personas, especialmente en ciudades donde existe mayor flexibilidad para ajustar decisiones cotidianas de transporte”. En el caso de Rancagua, la baja variación podría dar cuenta de que, aunque el combustible sube, muchas personas no necesariamente tienen margen para dejar el vehículo particular o modificar sus recorridos diarios. Factores como la dependencia del automóvil, la disponibilidad de transporte público, la conectividad y los horarios laborales o escolares aparecen como elementos que pueden incidir en esta menor capacidad de adaptación.
Así, mientras O’Higgins registra precios de bencina por sobre los promedios de la Zona Centro y Metropolitana, Rancagua exhibe una de las menores reducciones en congestión tras el alza de combustibles. Dicha combinación deja en evidencia que, para parte importante de la población, el mayor costo de movilizarse no siempre se traduce en menos viajes, sino en un gasto más difícil de esquivar.
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