“Obra maestra”, “nunca había ido tan al límite”: Pedro Almodóvar conquista con Amarga Navidad
Hay dos conceptos que se reiteran en las primeras publicaciones en torno al nuevo filme de Pedro Almodóvar: autoficción y matrioska. ¿La razón? Tal como en Dolor y gloria (2019), la cinta en la que Antonio Banderas interpretó a un alter ego suyo, Amarga Navidad es una película sobre el cine dentro del cine que no teme recurrir al recurso del autorretrato.
Estrenada en salas de España el pasado 20 de marzo (y por el momento sin fecha en Chile), es descrita por los especialistas de ese país como un ejercicio más complejo que aquella mencionada producción. Su protagonista es Elsa (Bárbara Lennie), una cineasta considerada una directora de culto –una obra compuesta por sólo dos filmes– que ha volcado su carrera al mundo de la publicidad. En medio de una crisis de ansiedad, abandona momentáneamente a su novio (Patrick Criado), un stripper bombero, y viaja a la isla de Lanzarote para acompañar una estrecha colaboradora y a una amiga destrozada a raíz de la muerte de su hijo.
Sus dolores se transforman en la principal inspiración de la historia que podría terminar con su sequía creativa y traerla de vuelta en gloria y majestad al oficio que tanto ama. Elsa es producto de la imaginación de Raúl (Leonardo Sbaraglia), un director aclamado en todo el mundo. En pareja con un hombre más joven, está escribiendo el guión de su próximo proyecto a la vez que su asistente, Mónica (Aitana Sánchez-Gijón), abandona un rol que la ha consumido y ya tiene listo a su sucesor.
A dos años de La habitación de al lado (2024), su primer largometraje hablado en inglés, Almodóvar despacha un intrincado rompecabezas que ha despertado críticas mayoritariamente favorables. “Almodóvar confecciona su película más difícil, más rota, más imperfecta incluso (si es que la perfección todavía le importa a alguien), más descarnada, más ridícula cuando se mete a cosas de bomberos, más compleja y, hemos llegado, más mejor”, indicó El Mundo. “Si aceptamos obra maestra como sinónimo de riesgo, libertad y como otra manera de llamar a lo nuevo, entonces Amarga Navidad lo es, lo es por incómoda, lo es por rota, lo es por excesiva y lo es por Bárbara Lennie y Aitana Sánchez-Gijón (o al revés), dos actrices descomunales, descomunales cuando lloran y descomunales cuando se cabrean, descomunales cuando una se mira en la otra”, agregó.
Ese medio puso énfasis en el juego de espejos que propone la cinta, no sólo entre Raúl y Elsa, sino que entre el propio autor de Matador (1986) y sus dos cineastas ficticios. Un análisis que también propuso el portal Otros Cines. “En el retrato del artista en pleno proceso creativo que compone en Amarga Navidad, Almodóvar se muestra, sino duro, exigente con el personaje del realizador”, apuntó, junto con remarcar que es diferente a Dolor y gloria.
“Amarga Navidad es distinta y por momentos alcanza a parecerse más a La habitación de al lado, su anterior película, y que resuena aquí en la ficción que Raúl está escribiendo, y que ocupa buena parte del metraje”. Para Cadena Ser, se trata de “una refinada e inolvidable película sobre la moral de los autores”. que posee “una estructura prodigiosa y original”.
Y argumentó: “Pedro Almodóvar se ha abierto en canal, casi más que en Dolor y gloria. No es solo que cuente su vida, sus recuerdos, sus dolores y sus arrepentimientos. Aquí abre su proceso creativo, ¿de dónde roban las ideas los escritores?
¿Es legítimo contar la vida privada de quienes te rodean? ¿Hay límites al contar la intimidad de alguien? Temas que han estado y siguen estando en el debate cultural de estos últimos años”.
Según El Diario, “nunca había ido tan al límite como con Amarga Navidad, su nueva película, donde lleva al extremo el juego de ficción y realidad en una filigrana narrativa brillante. Puede que sea de los guiones más complejos que ha escrito el propio Almodóvar”. “Amarga Navidad es una película que progresa, que va del territorio más reconocible y fatigado (agotado) del director hasta otro inesperado, aparentemente espontáneo, en el que duda y reniega de lo ya desgastado de su obra, la que estamos viendo y quizá de parte de la anterior.
Una película que va, digamos, de lo ‘almodovariano’ de siempre hasta lo casi, casi ‘antialmodovariano’. Alguien tenía que decirlo, y quién mejor que él”, expresó ABC. Si ese medio compartió una mirada de luces y sombras, el crítico Carlos Boyero –considerado una suerte de némesis del realizador– fue tajante asegurando que le produjo “tedio, perplejidad malsana; es otra exhibición de diseño en la que la tormenta de sentimientos también parece de diseño”.
“Durante un tiempo que me resulta interminable, no encuentro una postura relajada en la butaca del cine ante el cúmulo de tonterías con aura solemne que emite la pantalla”, disparó. “No aparece en ningún momento el sentido del humor, la gracia, la ironía, el sarcasmo, virtudes que reconozco en algunas películas de este señor”. Todo apunta a que el autor manchego volverá al Festival de Cannes, el certamen en el que estuvo por última vez en 2023, con su cortometraje protagonizado por Ethan Hawke y Pedro Pascal, Extraña forma de vida (2023).
La programación será revelada el próximo 9 de abril en una conferencia conducida por Thierry Frémaux (delegado general) y Iris Knobloch (presidenta), y se espera que también sean confirmados los nuevos largometrajes de Joel Coen, Ryusuke Hamaguchi, Paweł Pawlikowski, Asghar Farhadi, Lukas Dhont, Cristian Mungiu y Nicolas Winding Refn. La última vez que Almodóvar compitió por la Palma de Oro fue en 2019. En esa ocasión el jurado presidido por Alejandro González Iñárritu le entregó el galardón a Mejor actor a Antonio Banderas por su rol protagónico en Dolor y gloria.
Cannes se desarrollará entre el 12 y 23 de mayo.
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