Nueva viña busca potenciar la producción de Chardonnay y Pinot Noir del Limarí
En los últimos años, el llamado Norte Verde de Chile —con valles como Valle del Limarí, Valle del Elqui y Valle del Choapa— ha dejado de ser una promesa para convertirse en una de las zonas más estimulantes de la vitivinicultura nacional. Aun en un contexto de escasez hídrica y condiciones climáticas extremas, estos territorios han demostrado que la cercanía con el Océano Pacífico, la influencia de la corriente de Humboldt y la presencia de suelos calcáreos permiten elaborar vinos de notable frescura, tensión y salinidad, especialmente en variedades como Chardonnay y Pinot Noir. La crítica internacional y los mercados han comenzado a poner su atención en estos orígenes, reconociendo una calidad consistente y una identidad diferenciadora dentro del mapa vitivinícola chileno.
En este contexto, Viña Concha y Toro anunció la creación de Viña Amelia como una filial independiente dentro de su portafolio, con el objetivo de profundizar su apuesta por los vinos de alta gama y por un origen que hoy concentra la atención de la industria global. Con este paso, Viña Amelia se convierte en la primera viña chilena con amplia distribución internacional dedicada exclusivamente a la producción de Chardonnay y Pinot Noir. Eduardo Guilisasti, gerente general de la compañía, explicó que “la creación de Viña Amelia es un nuevo hito dentro de la estrategia de premiumización que se ha impulsado durante la última década, reflejando la convicción de que el futuro de los vinos de alta gama se construye a partir de la especialización, el origen y la identidad”.
Quebrada Seca: el corazón del proyecto En ese escenario, el Valle del Limarí se ha consolidado como uno de los territorios más prometedores, particularmente en sectores como Quebrada Seca, un viñedo extremo ubicado a 23 kilómetros del Océano Pacífico y en el límite norte de la viticultura chilena, a las puertas del desierto de Atacama. Influenciado por la corriente de Humboldt y asentado sobre suelos arcillosos con presencia calcárea, este origen permite elaborar vinos de gran frescura, tensión y profundidad, con marcada mineralidad, elegancia y una notable capacidad de guarda. Fue precisamente aquí donde, a partir de su primera cosecha en 2017 —tras una etapa inicial en Casablanca—, Viña Amelia consolidó una identidad profundamente ligada a este terroir, enfocada en Chardonnay y Pinot Noir.
En esta nueva etapa, Marcelo Papa, quien asume la dirección técnica del proyecto, señala que este desarrollo es la materialización de años de trabajo del equipo agrícola y enológico, con un conocimiento profundo de cada cuartel y de las microexpresiones del viñedo, lo que permite potenciar al máximo las cualidades de ambas variedades. La decisión responde a un desafío estratégico claro: avanzar en la especialización, fortalecer la identidad de marca y capturar nuevas oportunidades en el segmento global de vinos ícono, donde el origen y la diferenciación son claves. En esa línea, Guilisasti agrega que, tras años de estudio en terreno, han llegado al convencimiento de que en Quebrada Seca existe un terroir excepcional para Chardonnay y Pinot Noir, comparable —en su categoría— con Puente Alto en el Valle del Maipo, origen de Don Melchor.
Por su parte, Isabel Guilisasti, vicepresidenta de Vinos Finos, subraya que esta decisión responde también a tendencias globales: la creciente valoración por propuestas especializadas y con identidad clara. En ese contexto, destaca que existen muy pocos proyectos en el Nuevo Mundo dedicados exclusivamente a estas dos variedades, lo que posiciona a Viña Amelia como una iniciativa singular dentro de Chile. Proyección internacional El potencial de este origen, sumado al reconocimiento de la crítica especializada y al crecimiento sostenido en las ventas durante los últimos cinco años, ha sido clave en la consolidación de la marca en mercados internacionales.
Ubicado en el límite norte de la viticultura chilena, este terroir ha permitido posicionar vinos como Amelia Chardonnay y Amelia Pinot Noir en el segmento de alta gama, reforzando la percepción de calidad y diferenciación. En un escenario global donde los consumidores buscan autenticidad, origen definido y especialización, la independencia de Viña Amelia consolida una propuesta clara dentro de la industria chilena. De este modo, Viña Concha y Toro no solo reafirma su estrategia de innovación y premiumización, sino que también contribuye a posicionar al Norte Verde —y en particular al Valle del Limarí— como uno de los grandes protagonistas del futuro del vino chileno.
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