“No tiene el impacto esperado”: CORE de Arica cuestiona Embalse Chironta y advierte pozos ilegales en Azapa
Porque el agua en el norte no es solo recurso, sino sobrevivencia, el primer informe de la futura Política Regional de Recursos Hídricos encendió alertas que venían acumulándose hace años. El diagnóstico, presentado ante el Consejo Regional, deja una conclusión incómoda: la gestión del agua en Arica no está a la altura del desafío climático, productivo y territorial que enfrenta la región. Chironta: la megaobra que no logra despegarUno de los puntos más sensibles del informe es el desempeño del Embalse Chironta, una de las inversiones más relevantes en infraestructura hídrica reciente.
La consejera Lorena Ventura fue directa: “El Embalse Chironta no tiene el impacto que debieran percibir los agricultores”, cuestionando que su aporte en el Valle de Lluta esté lejos de lo esperado. La crítica no es menor. Porque cuando una obra de esta magnitud no logra traducirse en beneficios concretos, la brecha entre inversión pública y realidad territorial se vuelve evidente.
Azapa: pozos ilegales y falta de controlSi Chironta genera dudas, el Valle de Azapa directamente enciende alarmas. El informe detectó la inexistencia de un catastro actualizado de pozos ilegales, lo que estaría impactando directamente en la disponibilidad de agua en la cuenca del río San José. El consejero Carlos Ojeda advirtió que esta falta de control ha generado una merma considerable del recurso hídrico, en un contexto donde cada litro cuenta.
A esto se suma otro dato crítico: no existen plantas de tratamiento para reutilizar aguas grises, lo que evidencia una gestión aún fragmentada del recurso. Datos desactualizados y decisiones a ciegasOtro hallazgo clave apunta a la lenta actualización de información por parte de la Dirección General de Aguas (DGA). Esto implica que muchas decisiones se estarían tomando con datos incompletos o desfasados, lo que debilita cualquier planificación estratégica en un territorio tan sensible como el norte.
En paralelo, el estudio detecta brechas de información, intrusión salina y sobreexplotación en ciertas cuencas, especialmente en el valle de Azapa. Una región de contrastes hídricosEl diagnóstico también revela una paradoja territorial:• En la cordillera existen mayores reservas de agua. • En los valles, como el San José, los niveles han disminuido drásticamente.
Esto responde a factores como el consumo intensivo, la expansión agrícola y la salinización, configurando un escenario donde la distribución y gestión del agua es tan importante como su disponibilidad. Lo que viene: una política a 30 añosEl informe es solo el primero de cinco entregables que darán forma a la Política Regional de Recursos Hídricos, una hoja de ruta que proyecta decisiones para los próximos 30 años. El director del estudio, Manuel Jara, explicó que el objetivo es ordenar la gestión del agua, coordinar instituciones y asegurar el abastecimiento urbano y productivo.
Un desafío mayor en una región donde el agua no sobra, y donde cada error de planificación se paga en el territorio y en la vida cotidiana de las personas. Entre el diagnóstico y la acciónEl informe pone los datos sobre la mesa, pero también abre una pregunta inevitable: ¿cuánto de esto ya se sabía y cuánto se ha hecho al respecto? Porque en el norte, el agua no espera informes.
Y si la política llega tarde, la crisis deja de ser técnica y se vuelve social.
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