No son $30, son $300 más por litro: Gobierno afina en silencio recorte al MEPCO
El Gobierno de José Antonio Kast está a días de mover una pieza sensible: modificar —o derechamente desmantelar— el MEPCO, el mecanismo que hoy amortigua el precio de las bencinas. No hay diseño cerrado, pero sí una convicción “a lo Milei” instalada en Hacienda: no hay plata. El punto de quiebre fue el lunes en La Moneda.
En una reunión con senadores de Chile Vamos y Republicanos —convocada por el Plan de Reconstrucción Nacional—, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, sinceró el escenario: se viene un proyecto para cambiar el MEPCO, aun sabiendo que es impopular. La frase que quedó dando vueltas: están dispuestos a pagar el costo. “Estamos obligados a tomar medidas concretas”, dijo este miércoles la vocera de Gobierno, Mara Sedini.
Los números explican la inminente decisión. Con el petróleo disparado por la guerra en Medio Oriente, el Estado está absorbiendo buena parte del alza. Pero sin ese “colchón”, las bencinas podrían saltar sobre los $300 por litro, muy por encima de los ajustes acotados actuales (del orden de $25–$30).
En simple: lo que hoy paga el fisco, mañana podría pagarlo el conductor. El Gobierno ya circuló una minuta con cálculos para defender la jugada. Y en el segundo piso empujan rapidez: piden ingresar el proyecto junto a otras medidas del paquete de reconstrucción, aprovechando a una oposición dividida tras su derrota en la Cámara por la disputa de comisiones.
El problema es que en la coalición gobernante no hay votos asegurados. “En Chile Vamos, entiendo que no hay espacio para eliminar el MEPCO“, afirmó a El Mostrador el senador y vicepresidente de la Cámara Alta, Iván Moreira (UDI), quien espera que el Gobierno no lo elimine y busque cómo compensar el alza combustible. “El gobierno está provocando a la gente” El Ejecutivo apuesta a que el argumento cale —crisis global, caja fiscal estrecha— y repite la lógica de “gobierno de emergencia”.
Pero el riesgo es evidente: combustibles más caros pegan directo en transporte, alimentos e inflación. Conclusión en La Moneda: el MEPCO, como está, no resiste. La duda no es si habrá ajuste, sino cuánto del golpe se traspasa a la gente —y cuándo.
“Cualquiera sea la medida que vayamos a adoptar, que está en evaluación, resguardemos los sectores más vulnerables que se van a ver afectados probablemente por el tema del transporte público”, señaló en declaraciones a la prensa el diputado y jefe de la bancada RN Diego Schalper. Una vez hecha la evaluación, será el titular de Hacienda, Jorge Quiroz, el encargado de presentar las medidas “a más tardar la próxima semana”. Cabe mencionar que la UDI activó una inédita interpelación contra el jefe de la billetera fiscal —y el titular de Vivienda Iván Poduje— para que explique situación de la cartera.
La oposición no es parte de esa ofensiva, pero la senadora Daniella Cicardini (PS) acusa que el ministro de Hacienda se ha vuelto “un peligro real” para las familias y advierte que ajustar el MEPCO en este contexto sería, derechamente, “declararle la guerra a la economía familiar”. Cuestionó que se use la crisis fiscal como argumento para traspasar el costo a la clase media y los sectores más vulnerables, y puso en duda la capacidad del equipo económico para contener los precios sin castigar a la gente. “El gobierno está provocando a la gente.
El hacer una política pública que le implica a los chilenos subir el precio de las gasolinas en 300 pesos, 400 pesos, creemos que tendría un impacto en el bolsillo de las personas”, complementó el diputado socialista Daniel Manouchehri. Y en el Partido Republicano saben que podría haber consecuencias. “Es imposible pensar que esto no vaya a generar un costo político, es imposible pensar que esto no vaya a generar malestar ciudadano, pero el problema que hay es que uno tiene que tomar medidas en función de lo que le haga bien al país”, dijo a La Tercera el nuevo presidente (republicano) de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados.
Gobierno elige cómo soltar el “colchón” El Gobierno ya tiene sobre la mesa el menú para ajustar el MEPCO, y ninguna alternativa es inocua. Según conocedores de los encuentros en La Moneda, el diagnóstico es claro: el mecanismo hoy contiene cerca de $120 por litro, pero a costa de un gasto fiscal que bordea los US$35 a US$50 millones semanales. Con ese cuadro, las opciones apuntan a reducir ese esfuerzo.
En lo inmediato, la vía más directa sería recortar el nivel de amortiguación, permitiendo que las bencinas suban más rápido y en montos mayores a los actuales. Otra alternativa sería acelerar el traspaso de precios, es decir, mantener el sistema pero con ajustes más frecuentes o menos restrictivos. También se evaluaría fijar un techo de gasto fiscal, lo que implicaría que, superado cierto límite, el alza se transfiera directamente a los consumidores.
En paralelo, está sobre la mesa una modificación legal del mecanismo, que permita cambiar sus reglas de operación o su fórmula de cálculo, aunque esa ruta depende de apoyos en el Congreso que hoy no están garantizados. Y en el extremo, el Ejecutivo podría optar por un desmantelamiento de facto, reduciendo el financiamiento hasta volver irrelevante el efecto del MEPCO. El abanico es amplio, pero el punto de llegada es el mismo: reducir el costo fiscal de contener las bencinas, aun cuando eso implique que el ajuste se sienta con más fuerza en el surtidor.
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