Nicolás Zepeda es condenado a cadena perpetua tras crimen de Narumi Kurosaki
El Tribunal de lo Criminal del Ródano, en la ciudad francesa de Lyon, condenó a cadena perpetua al chileno Nicolás Zepeda tras declararlo culpable del asesinato premeditado de su expareja japonesa Narumi Kurosaki. El veredicto pone fin al tercer y último juicio por el caso, uno de los procesos criminales más mediáticos vinculados a un ciudadano chileno en Europa. Según reportó el medio francés L’Est Républicain, al escuchar la sentencia “el acusado cierra los ojos, luego se acurruca en su silla y se pone la cara entre las manos”.
La decisión del tribunal llega después de casi una década de investigaciones y procesos judiciales desde la desaparición de la estudiante japonesa. Zepeda ya había sido condenado en dos oportunidades anteriores a 28 años de cárcel, en juicios realizados en 2022 y 2023. Sin embargo, la Corte de Casación francesa anuló la última sentencia por irregularidades procesales y ordenó repetir el juicio.
En este tercer proceso, la Fiscalía solicitó una pena de 30 años de prisión. El fiscal Vincent Auger pidió al tribunal “declarar culpable de asesinato premeditado a Nicolás Zepeda y condenarlo a 30 años de prisión”. Finalmente, el tribunal decidió imponer la pena máxima de cadena perpetua.
Antes de conocer el veredicto, Zepeda tuvo la oportunidad de entregar sus últimas palabras ante el jurado. “Amé sinceramente a Narumi, con todo mi corazón. Con todos mis defectos”, expresó.
“Durante diez años ha estado en mis pensamientos. Está conmigo. Vivo en un infierno sin saber qué pasó”, afirmó.
El chileno también reiteró su inocencia durante su intervención final. “¡Yo no maté a Narumi, no pude haber sido yo! ”, sostuvo ante el tribunal.
El caso se remonta al 5 de diciembre de 2016, cuando se perdió el rastro de Narumi Kurosaki, una estudiante japonesa de 21 años, en la ciudad de Besançon, en el este de Francia. En ese momento, Kurosaki se encontraba de intercambio universitario en el país europeo y recientemente había terminado su relación con Zepeda, quien también estaba en Francia. De acuerdo con la investigación de la fiscalía, el chileno fue la última persona que tuvo contacto con la joven antes de su desaparición.
Aunque el cuerpo de Kurosaki nunca fue encontrado, la justicia francesa concluyó que Zepeda fue responsable de su asesinato.
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