Monte Verde mantiene su antigüedad de 14.500 años tras respuestas científicas internacionales a estudio publicado en Science
La discusión sobre la Tefra Lepué Otro de los ejes del debate se relaciona con la denominada Tefra Lepué, una capa de ceniza volcánica regional de aproximadamente 11. 000 años que, según el artículo publicado en Science, se encontraría bajo los niveles de ocupación humana de Monte Verde II. Sin embargo, los equipos científicos que respondieron al estudio sostienen que dicha tefra nunca ha sido identificada por varios especialistas investigando dentro del sitio arqueológico desde el inicio de las excavaciones en 1977.
Más aún, plantean que los autores habrían confundido distintos depósitos sedimentarios y formaciones minerales con material volcánico debido a similitudes cromáticas superficiales. La carta liderada por Michael R. Waters, científico independiente no afiliado al proyecto Monte Verde, señala que los análisis geoquímicos disponibles no permiten confirmar que el depósito identificado corresponda efectivamente a la Tefra Lepué, refutando uno de los pilares cronológicos del estudio original.
Evidencia arqueológica y geológica incompatible con una redeposición fluvial Las refutaciones científicas también demuestran los errores de la hipótesis de que los materiales arqueológicos de Monte Verde II habrían sido arrastrados y redepositados posteriormente por acción fluvial. Dataciones por luminiscencia (OSL) realizadas sobre las arenas fluviales de base del sitio entregaron edades de entre 18. 100 y 14.
300 años, indicando que la superficie donde habitaron los grupos humanos ya existía durante el Pleistoceno tardío. A ello se suma la presencia de huellas humanas, fogones, estructuras de madera, restos vegetales excepcionalmente conservados, masas compactas de algas marinas masticadas y más de 400 fósiles de vertebrados asociados a al menos siete gonfoterios y una paleolama. Según los investigadores, la preservación e integridad de estos materiales resulta incompatible con un escenario de transporte y redeposición fluvial posterior, ya que una corriente de esa magnitud habría destruido gran parte de las evidencias arqueológicas.
Las cartas también sostienen que el estudio cuestionado omitió considerar la distribución in situ de estructuras arqueológicas, artefactos, vegetales exóticos y restos faunísticos directamente datados, así como comparaciones tipológicas previas que vinculan los bifaces hallados en Monte Verde con industrias pleistocénicas tempranas de Sudamérica.
¿Te pareció importante esta noticia?
Compártela y mantén informado a Chile