Ministro Francisco Undurraga: “Quiero un presupuesto robusto, no uno mentiroso”
Francisco Undurraga se despierta todos los días a las 6 de la mañana. Trata de no meter mucho ruido al levantarse, para no despertar a su señora -aunque no siempre lo logra-, y empieza su jornada leyendo diarios y escuchando radio. A las 8 y media llega al Palacio Pereira, donde están las oficinas del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, el cual encabeza desde el 11 de marzo.
Sentado en una mesa de reuniones, mezcla cifras con recuerdos familiares, y vuelve una y otra vez sobre una idea: que su cartera necesita ordenarse antes de crecer. Insiste en que el presupuesto actual será mayor al efectivamente ejecutado el año anterior, evita la palabra recortes -prefiere hablar de ajustes-, y defiende que el Estado no puede prometer recursos que no está en condiciones de administrar, algo que genera tensiones entre su trabajo y su vida personal. “Siendo hijo de una artista, no me gusta estar viviendo la situación que estamos viviendo”, admite.
- ¿Qué echa de menos ahora que es ministro? - Echo mucho de menos juntarme con mis amigos. Me he concentrado más en mi señora y en mis hijos.
Mi labor tiene mucho que ver con actividades que se desarrollan a partir de las 6 de la tarde: inauguraciones de exposiciones, orquestas, teatro. Llego casi a las 10 de la noche a la casa y mi señora, con mucha paciencia, me espera para comer juntos. Pero he tenido que dejar mucho la vida y la conversación con amigos que son entrañables, que me han acompañado la vida entera.
Pero lo estoy pasando muy bien. Estoy trabajando mucho. Me reúno con harta gente y trato de asistir a la mayor cantidad de encuentros posibles.
Me ha tocado viajar, conocer distintas realidades. Hemos estado en Arica, la Araucanía, Valparaíso, Cartagena, harto terreno, harto movimiento. - Usted habla mucho de gestión, de revisión interna, pero, en lo personal, ¿qué emoción le genera la cultura?
¿Desde dónde conecta con ella? - Yo conecto desde el vientre. Mi madre es artista plástica, un hermano de mi madre es escultor y además Premio Nacional de Escultura.
A mí me emociona la creación, la disciplina, el silencio para poder crear, que es lo que yo he visto más cerca desde lo más profundo de mi niñez observando a mi madre en su taller. Me emociona la persistencia y la prueba: acierto, error, ensayo. Cómo se va construyendo una proposición.
Cómo se observa. El trabajo de observación de un artista es algo que me encantaría poder tener inherente adentro mío. - ¿Usted tiene alguna veta artística?
- Dibujaba bastante bien, era buen caricaturista, pero no. Me dediqué al principio al marketing, estudié publicidad, trabajé en eso mucho tiempo. Me fue muy bien.
Después, con mi hermana nos asociamos y formamos el Emporio La Rosa en 2010. Generamos una buena propuesta. - Ahí hubo harto de creación también.
- Yo creo que uno siempre está creando algo, una propuesta de valor, una acción, un equipo. Uno no puede estar estático y eso es lo que a mí también me conecta con los artistas: la curiosidad. Menos presupuesto, pero igual ejecución- ¿Lo tomó por sorpresa este primer cambio de gabinete?
- La verdad es que no me lo esperaba en este instante. Es doloroso en lo humano el tener que despedir de un equipo a dos personas que uno aprende a conocer y estimar. Pero bueno, es lo más parecido a la política.
- Su ministerio está enfrentando el ajuste presupuestario más alto de este nuevo Gobierno. ¿Cuál cree que es el impacto real que eso puede tener en la vida cultural del país? - Cuando nosotros discutimos, conversamos y planificamos este ajuste, no solamente miramos lo que estaba en el presupuesto, sino también lo que se había ejecutado durante el año anterior.
El presupuesto proyectado para este ministerio en 2026 era de aproximadamente $ 530 mil millones. Pero, en la práctica, durante el año anterior sólo se ejecutaron -es decir, llegaron efectivamente a personas y proyectos- poco más de $ 420 mil millones. Por eso, aunque el ajuste aplicado fue mayor al de otros ministerios, el presupuesto que finalmente administrará Cultura será de $ 472 mil millones: un 11% más que lo efectivamente ejecutado el año pasado.
Acá hay transparencia por parte de este Gobierno para señalarle al país cómo va a administrar los recursos que son propios de cada ciudadano. Porque durante el Gobierno anterior se subejecutó el presupuesto en un 88%, se rebajó en un 12% sin decirle a nadie, ni a los actores de la industria cultural. - Y si nadie se da cuenta, nadie se enoja.
- Nadie se enoja. Pero el exPresidente Boric hizo un ajuste de un 12%, ya sea por ineficiencia, por falta de capacidad o por voluntad política. - Lo que cuesta entender es por qué si se pidió un recorte de un 3%, se pasa a casi un 10%.
- Lo que pasa es que nosotros tenemos adicionalmente muchos programas que concurren a este ministerio que no son de nuestro giro. Y en la práctica, nosotros actuamos como entidad pagadora y no como entidad gestora de los mismos. Entre esos puedo nombrar el Consejo Nacional de Televisión, o el programa Somos Barrio, que recibía recursos provenientes del hoy Ministerio de Seguridad.
Se transparentó que ese tipo de programas volvieran a su origen. -¿La decisión de triplicar este ajuste fue suya o del Presidente? -Cuando llegamos a la administración de este ministerio nos dimos cuenta, en primer lugar, de que el presupuesto estaba subejecutado.
En segundo lugar, que el crecimiento, en una parte importante, estaba inflado por programas que no correspondían a este ministerio. Y, en tercer lugar, quizás lo más importante, que entre 2022 y 2026 el presupuesto casi se dobló con la misma planta de trabajadores, con el mismo equipo y con una carga mayor. Entonces, me parece correcto tener un presupuesto robusto, pero no mentiroso.
Nosotros vamos a crecer en un 11%, pero haciendo todos los esfuerzos para ejecutar ese 11% adicional. Yo podría generar para 2027 un presupuesto de mil millones de dólares, sabiendo que tengo una capacidad de ejecución de sólo 300. Pero por el momento no, no tenemos capacidad para poder administrar.
- ¿Pero fue una decisión suya o del Presidente? - Por cierto, concordada con el Presidente, quien nos ha dado la autonomía para poder administrar bajo los lineamientos obvios que nos diferencian del Gobierno anterior de la mejor forma posible. Siendo hijo de una artista, no me gusta estar viviendo la situación que estamos viviendo en el arte, pero también en el país.
Encantado sería el ministro que más dinero invirtiera en cultura, no el que tuvo que venir a racionalizar un presupuesto para otorgar y cumplir con llegar a la mayor cantidad de personas posibles en cultura. La gran noticia es que este presupuesto no es menor al ejecutado en 2025, y además estamos dando cumplimiento -porque además la ley así lo obliga- a todos los compromisos adquiridos en todas las líneas de concurso. A nuestros organismos colaboradores se les señaló que, para ellos, la disminución iba a ser de un 3%, no de un 10%, que es lo resultante de la suma de todos los ajustes que se hicieron.
- O sea, todo debería seguir funcionando igual. - No tiene por qué funcionar igual. Es un nuevo Gobierno, una nueva administración.
- Me refiero a que si los presupuestos se van a ajustar a lo que realmente se puede ejecutar en la práctica, todo va a seguir funcionando tal como estaba. - Todo va a seguir funcionando y todos quienes estamos administrando el ministerio tenemos que ver cómo racionalizar de mejor forma el dinero. - Hace poco señaló que hay una falta de conocimiento acerca de lo que se quiere hacer en cultura.
¿Qué le gustaría a usted que el mundo cultural entendiera mejor sobre la visión de este ministerio para este Gobierno? - Nosotros queremos, primero, tener una administración de alto nivel que esté a la altura de los muy buenos trabajadores que existen en el ministerio. Y también queremos que, en todas sus líneas de apoyo al mundo cultural, éste sea percibido como un validador de calidad.
Es decir, que las personas que ganen un fondo o un concurso -aunque su propuesta pueda resultar difícil para algunos o más amable para otros- tengan detrás el sello del Ministerio de las Culturas: un sello de calidad, rigurosidad y seriedad artística. A mí me puede gustar más Roberto Matta que Pedro Lira, o al revés, pero nadie podría decir que alguno de los dos es un pintor de baja calidad. También es necesario que el mundo privado sea un actor relevante, ya sea como gestor o como financista, y ahí la alianza público-privada a través de la Ley de Donaciones Culturales para nosotros es esencial.
No ha existido un ministro de Hacienda que se haya quejado por la cantidad de donaciones que se han realizado. GAM: “Yo no estaba en condiciones para validar una irresponsabilidad”El caso del GAM abrió una discusión sobre el valor del espacio público y el rol cultural que cumplen ciertos lugares de la ciudad. - El proyecto integra la Alameda con el barrio Lastarria, le da continuidad peatonal al sector y fortalece un polo que a nivel cultural y turístico es importante.
¿Qué reflexión le deja a usted esa polémica? - A ver, yo creo que evidentemente es deseable solucionar el tema desde el punto de vista urbanístico y nosotros estamos trabajando para aquello, pero a mí hay varias cosas que me llaman la atención. Los amantes del urbanismo reaccionaron ante una determinación de un edificio que estuvo en las mismas condiciones durante los últimos ocho años.
Entonces, yo no sé si de parte de ellos existe un compromiso real o si es una oportunidad ideológica a una decisión no ideológica. Fue una decisión de administración, lamentable, por cierto. Pero yo no estaba en condiciones, como ministro, para validar una irresponsabilidad como la que se provocó, adjudicando (la construcción de la segunda etapa del edificio) en la última quincena del mes de enero, e iniciando la obra a siete días del cambio de mando.
Hoy está de moda criticar al ministro Undurraga por una decisión dolorosa que políticamente habría sido muy conveniente para nosotros, porque es una obra que, por sus tiempos de ejecución, terminaba durante este Gobierno. El ministro entra en detalles para explicar el contexto presupuestario que llevó a interrumpir la obra: “A mí se me informó que la primera cuota contemplaba $ 20 mil millones, para lo cual había $ 9 mil millones provenientes de programas reasignados -recursos que dejaron de destinarse a actores culturales- y otros $ 11 mil millones aportados por la Dirección de Presupuestos. Pero después nos encontramos con que, en realidad, la primera cuota no era de $ 20 mil millones, sino de $ 40 mil millones.
Si yo me hubiera tenido que hacer cargo de eso, le bajo más allá del 3% a la Fundación de Orquestas Juveniles, al Teatro Municipal… Si ni la Gobernación se puso con dinero para la construcción de esta obra. Cuando uno administra -tal como lo haría en su casa- tiene que ajustarse a la realidad. Si una familia tenía pensada una remodelación, pero de repente bajan los ingresos, probablemente no va a seguir adelante con esa obra, o no la va a empezar, hasta que la situación se ordene un poco.
Y eso mismo pasa acá". - Dejando de lado el presupuesto, dejando de lado el orden: ¿cuál le gustaría que fuera su legado en términos de cultura al país? - Que nos volvamos a reencontrar.
Nuestro mandato tiene su origen en el resultado del primer proceso constituyente: donde la propuesta era la fragmentación, nosotros queríamos unidad. Donde la propuesta era la exclusión, nosotros queríamos volver a reconstruir una nación. Entiendo en lo personal que la diversidad existe y que genera cultura.
Pero creo que es momento de que nos sentemos a respirar, a reconocernos, a reencontrarnos, como lo hace toda familia. Aspiro a que nos encontremos con todas nuestras legítimas diferencias. Día del patrimonio: los imperdibles - La próxima semana se celebra el Día del Patrimonio Cultural.
¿Cuáles son sus tres imprescindibles para visitar? - Es un día que en mi calidad de ciudadano he vivido mucho, mis hijos son fanáticos, me tienen haciendo rutas -aprovechando mi condición de ministro- bastante exhaustivas y profundas para aprovechar de ver cosas con las que uno no se relaciona habitualmente. Esta es una gesta que no tiene que ver con ideologías, tiene que ver con un reencuentro profundo con lo que nos acompaña y que, a veces, no somos capaces de ver, observar y valorar.
Llamo a que sea un fin de semana de reencuentro, de orgullo por edificios que no solo tienen valor arquitectónico, sino además tienen valor por las cosas que suceden dentro de ellos. A reconocer edificios que se soñaron hace tantos años y que hoy día están plenamente vigentes. Pero también a reconocer lo moderno: hoy tenemos dos estupendos premios de arquitectura y una gama impresionante de arquitectos que están construyendo el patrimonio del mañana.
Hay muchas oportunidades. A mí me emociona, soy muy entusiasta de este día. Invito a la gente a visitar La Moneda, la Iglesia San Francisco y la Catedral de Santiago.
La Biblioteca Nacional está preciosa, tiene una guaguateca maravillosa. Es un espacio donde los libros cobran vida. Si están en la Región de Valparaíso, hay que visitar la Biblioteca Santiago Severín, es espectacular.
Tenemos más de 3. 000 actividades ya inscritas, y faltan muchas por inscribir durante esta semana.
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